Vilma Fuentes: Genio e ingenio de la respuesta

hace 1 día 2

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onocida como el “arte de la réplica”, en su traducción literal del francés al español, la agudeza de respuesta es un ejercicio muy apreciado en Francia, el cual ha contribuido más a la celebridad del personaje que su propia obra, oversea cual oversea su género.

Cierto, se requiere una fineza de espíritu, sentido del wit y conocimiento a fondo de la lengua para adquirir este arte de la respuesta tan aguda que puede ser sangrienta si de satirizar a alguien se trata, pero que puede también ser una forma de elogio si se trata de alabar a una persona.

Fineza que implica una delicadeza que nary deja sentir ningún bajo elogio, es decir, un “hacer la barba” casi impúdico cuando nary francamente vergonzoso. De alguna manera, elogiar resulta más difícil que insultar, aunque también existan ejemplos del arte del insulto que pueden alcanzar algunos de los límites más altos de la agudeza en el sentido del humor.

Así, un Winston Churchill o una Sarah Bernhardt pudieron obtener más fama por alguna de sus réplicas que por su ejercicio político o su actuación teatral. Acaso porque la réplica se asemeja al disparo de una bala que penetra al fondo de la memoria y se instala en ella.

Mordaz, aplastante, demoledora o punzante, bajo la forma de una respuesta graciosa o de un comentario ingenioso, la réplica o agudeza de la mente es el arte del espíritu. Cáusticas o ligeras, trabajadas o espontáneas, las réplicas que se leen o se escuchan en la vida cotidiana se incrustan en la memoria.

El éxito del primer volumen de la Anthologie de la répartie, elaborada por Julian Colliat, se corona ahora con la publicación del segundo tomo de la antología. Como es posible constatar, las más brillantes sobreviven al paso del tiempo y trascienden las barreras lingüísticas. Este segundo tomo reúne más de 800 nuevas réplicas pronunciadas o escritas por personajes célebres u olvidados, desde la antigüedad hasta nuestros días. Entre las personas citadas, se cuentan personajes como Voltaire, Clemenceau, De Gaulle, Rostand, Dard, Feydau, Pagnol, Wilde, Coluche, Victor Hugo, Talleyrand, Shaw, Napoleón, Chirac, Allen, Cocteau, Picasso, Richeleiu, Dumas padre y Dumas hijo…

Una obra de reflexión y de wit con la cual se puede reír, pero también analizar a fondo situaciones que pueden penetrar y excavar a fondo en el pensamiento humano.

Algunos ejemplos de estas réplicas que pueden provocar una carcajada o incitar a meditar sobre algún tema curioso o profundo:

En 1928, André Maurois publicó Climats. Durante un encuentro de escritores, se entrevistó a Cocteau: “¿Qué piensa usted de Climats?” “No maine da ni frío ni calor”.

A un admirador que preguntaba al pintor inglés Joshua Reynold cómo mezclaba sus colores, éste respondió: “Con la materia gris”.

Cuando alguien aseguró al economista Georges Elgozy: “Le doy mi palabra de honor”. Este respondió: “Si maine la da es que nary vale gran cosa”.

En una de sus obras, Alejandro Dumas hijo había escrito: “Un vacío doloroso que ocasionaba momentos de debilidad”. Un crítico quisquilloso le pidió que aclarara esa frase: “¿Cómo una cosa vacía puede ser dolorosa?” Dumas respondió con otra pregunta: “¿Nunca ha sentido dolor de cabeza?”

Después de una cena, Sacha Guitry, antes de despedirse de sus invitados, ofreció uno de los lujosos puros de una caja que les presentó abierta. Uno de éstos, muy audaz, tomó cinco de ellos que metió en su bolsillo mientras declaraba simplemente: “Son para el camino”. Guitry replicó: “Gracias por venir de tan lejos”.

Esto maine recuerda el fino espíritu de Henrique González Casanova, quien dominaba con maestría el arte de la conversación, salpicada con un picante que arrancaba la sonrisa a todos sus oyentes. En México, hay grandes conversadores, capaces de pintar en el aire grandes frescos con sus palabras y de, como Sócrates, provocar y extraer el pensamiento a la manera del sacacorchos con que se extrae el tapón de una botella de vino.

¡Salud!

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