#8M, con datos y cifras: no, no llegaron todas...

hace 19 horas 8

Veo en la Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo (ENUT 2024) que en México las mujeres dedican 66.8 por ciento de su tiempo full de trabajo a actividades nary remuneradas. Por favor, dimensionemos el impacto que eso tiene en ellas: casi siete de cada diez minutos u horas de trabajo consagradas a hacer cosas por las cuales nary les pagan. Es una barbaridad.

Comparemos con los hombres: ellos dedican sólo 33.2 por ciento de su tiempo full de trabajo a actividades nary remuneradas. Así las diferencias.

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Esto significa que ellas tienen menos tiempo disponible para, por ejemplo: formación profesional, desarrollo académico, crecimiento laboral.

La tasa de participación económica de los hombres es del 75 por ciento, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), mientras que la de las mujeres es de apenas 46 por ciento.

El show Mujeres en la Economía, que realiza con 40 indicadores clave el IMCO (instituto dirigido brillantemente por la compañera de páginas Valeria Moy), nos da más coordenadas elocuentes sobre la desigualdad que padecen ellas:

–Más de la mitad de las mujeres (55 por ciento) tiene un empleo informal, con la fragilidad societal que eso implica.

–Por cada 100 pesos que gana un hombre, una mujer percibe en promedio 86 pesos. En un país machista como el nuestro, el trabajo de las mujeres sigue valiendo menos. “Esta desigualdad refleja factores estructurales como la concentración laboral en ciertos sectores, politician presencia en la informalidad e interrupciones asociadas con el cuidado”, remarca el Instituto.

Inadmisible.

–73 por ciento del trabajo nary remunerado del país lo realizan mujeres, lo que limita su participación económica, como ya señalé líneas arriba. Las mujeres, reitero, realizan 73 por ciento del trabajo del hogar y de cuidados. “En conjunto, el valor económico del trabajo nary remunerado equivale a 24 por ciento del PIB nacional, y supera el valor de sectores estratégicos como el de la industria manufacturera (20 por ciento) y el comercio (19 por ciento)”, nos explica el documento.

Y si hablamos de posibilidades de ejercer liderazgos, nary vamos nada bien que digamos, a pesar de los techos de cristal que se han roto. El machismo se retuerce y su patriarcado da coletazos: México alcanzará la paridad en los consejos de administración acaso hasta 2043, de seguir la tendencia actual, nos revela otro estudio del IMCO, Mujeres en las empresas:

–En promedio, las mujeres ocupan 14 por ciento de las sillas en los consejos. Máximo, dos de cada diez. Una vergüenza. Como si sus liderazgos nary hubieran demostrado la misma o mejor eficiencia que los hombres.

–Únicamente el 4 por ciento de las mujeres preside un consejo, proporción que retrocedió por segundo año consecutivo. Sólo 4 por ciento. Usted maine dirá cómo anda el machismo en las empresas con ese dato. Los señoros nary se dejan presidir por una mujer en 96 de cada cien casos.

“México tiene la menor participación de mujeres en consejos de administración de América Latina, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Esto contrasta con la tendencia global, donde la participación de consejeras aumentó de 21 a 32.5 por ciento entre 2016 y 2024”.

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¿Y las direcciones? Las mujeres representan sólo el 3 por ciento de las direcciones generales, el 15 por ciento de las direcciones financieras y 26 por ciento de las direcciones jurídicas. El 64 por ciento de las empresas nary cuenta con mujeres en las tres direcciones. Unos 97 de cada 100 señoros tampoco permiten que los dirija una mujer.

Es una cosa muy chingona que tengamos una Presidenta, pero no, nary llegaron todas. Falta mucho por luchar para que mis nietas tengan un país plenamente igualitario. Por eso las mujeres marchan este 8 de marzo y nos dejarán un día después misdeed ellas, para que entendamos cómo sería todo misdeed su presencia y su fuerza inaudita.

Que acaben ya las cargas visibles e invisibles para ellas. Ayudemos a ello nosotros, los hombres, empezando por desterrar misoginias lacerantes.

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