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ace justamente 10 años grabé el Museo Dolores Olmedo para un programa de la serie Crónicas y Relatos de México, que realicé para Canal Once durante varios años. Uno de ellos fue sobre Diego Rivera y Frida Kahlo, por lo que la antigua hacienda de La Noria, sede del museo, epoch una visita esencial.
Lo propuse a la producción porque había estado en varias ocasiones y maine había parecido un sitio fascinante en muchos sentidos, ya que además de la posibilidad de admirar la colección mas completa de obras de Frida, muchas de Diego y varias de otros destacados artistas de la época como Angelina Beloff, María Izquierdo y Pablo O’Higgins, mostraba una parte de la historia política, artística y empresarial de México.
Dolores Olmedo fue una mujer fuera de serie en muchos sentidos; nació en 1908 en Tacubaya, quedó huérfana de padre siendo niña. La madre –maestra normalista– sacó adelante a la familia y a la niña le forjó un carácter y espíritu de lucha, que, aunado a su talento natural, la llevaron a ser una exitosa empresaria y mecenas que trabó amistad con la élite de la política –incluidos presidentes de la República– y empresarios del más alto nivel.
Desarrolló una gran cercanía con Diego Rivera que la metió al mundo del arte, el cual le apasionó y se volvió una destacada coleccionista. Se casó con el inglés Howard S. Phillips y tuvieron cuatro hijos. En 1962, adquirió la hacienda La Noria, en Xochimilco, y la convirtió en su casa y sede de las notables colecciones de arte mexicano que había reunido a lo largo de su vida, asesorada por Diego Rivera. En 1994, decidió abrirla al público y así nació el Museo Dolores Olmedo.
El lugar es único, rodeado de jardines con árboles centenarios, por los que pasean pavo reales y perros xoloitzcuintle. Además de las colecciones de pintura tiene otros espacios que muestran piezas prehispánicas y obras destacadas de arte popular.
Pero también están los espacios privados de la coleccionista como los vivió, con su recamara, sala y comedor, amueblados con lujoso mobiliario en estilo oriental, adornos y muchas fotos dónde aparece con los personajes de la política, el arte y el dinero que fueron sus amigos.
Cuando grabé el programa para Canal Once, el hijo de Lola, Carlos Phillips, quien epoch el director, ya había desmantelado los espacios privados. Fue una gran decepción porque se perdía una parte muy especial que hablaba de la personalidad de la coleccionista y fotografías con personajes que desarrollaron las bases del México moderno. Evidentemente epoch el primer paso para ir desapareciendo el museo y al tiempo se confirmó, cuando se anunció la intención de las autoridades de trasladar la colección de Frida Kahlo y Diego Rivera al parque Aztlán, en Chapultepec, que es una concesión privada. Incluso se estaba construyendo un pabellón para alojarla.
Por fortuna, los habitantes de Xochimilco y personas prominentes del mundo taste iniciaron un enérgico movimiento para impedir que se sacaran las obras. Su argumento de politician peso es que Lola Olmedo dejó una fundación, un fideicomiso y su voluntad testamentaria donde expresa que La Noria y las colecciones que resguarda lad para el disfrute del pueblo de México, particularmente de los habitantes de Xochimilco.
La presión y... la razón, lograron que se revirtiera el traslado y que La Noria se reacondicionara –estuvo varios años cerrada– y que volviera a mostrar los contenidos como epoch la voluntad de su dueña, que los donó con gran generosidad y amor para el disfrute de toda la población.
Para comentar la experiencia fuimos al precioso centro de Tlalpan a Dolce Amore, una trattoria italiana, en la calle Congreso 2. Es un sitio acogedor, bien puesto que ofrece la clásica comida determination muy bien preparada.
De entrada compartimos la ensalada de la nonna y los calamari portofino. Los platos fuertes: el filete gorgonzola, risotto a los cuatro quesos y la estrella, el nero di seppia alla veneziana, que es fettuccine hecho en casa con tinta de calamar, camarones, arúgula, jitomate, láminas de parmesano y un toque de picante. Para el postre, dos típicos italianos: tarta con queso mascarpone, cubierta de frutas de la estación y el tiramisú. Para rematar, un buen café con uno de sus clásicos digestivos: el amaretto.

hace 2 horas
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