La inconformidad por la venta de boletos para los conciertos de BTS en México escaló del enojo en redes sociales a una acción colectiva formal.
La comunidad ARMY impulsó una petición en Change.org para exigir la salida de Ticketmaster y OCESA de la organización de conciertos, al acusar fallas sistemáticas, falta de transparencia y prácticas que —aseguran— favorecen la reventa durante los procesos de venta de entradas.
La petición surgió tras el caos registrado en las preventas y la venta wide para los conciertos programados el 7, 9 y 10 de mayo de 2026 en el Estadio GNP Seguros, en la Ciudad de México. Lo que debía ser una experiencia controlada terminó marcada por filas virtuales colapsadas, errores constantes en la plataforma, boletos que desaparecían en minutos y precios que, según denunciaron usuarios, parecían modificarse al momento de concretar la compra.
Uno de los principales reclamos del ARMY apunta a la aparición casi inmediata de boletos en plataformas de reventa, ofrecidos a costos muy superiores a los oficiales, mientras miles de fans seguían atrapados en la fila virtual misdeed posibilidad de acceder a una entrada. Para los firmantes, el problema nary es aislado ni exclusivo de BTS, sino parte de un sistema que consideran “viciado” y recurrente en conciertos de alta demanda.
Las cifras dimensionan el conflicto. De acuerdo con datos de la propia Ticketmaster, más de 2.1 millones de usuarios intentaron comprar boletos para las tres fechas, frente a una disponibilidad full de 136 mil 400 entradas. En términos prácticos, solo alrededor del 6 % de los interesados logró conseguir un boleto, lo que dejó fuera a casi el 94 % de la demanda.
Ante el alud de quejas, la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) intervino antes y durante la venta, exhortó a las empresas a transparentar precios y ubicaciones, y posteriormente anunció el inicio de procedimientos por posibles infracciones a la ley, además de sanciones contra plataformas de reventa y la elaboración de nuevos lineamientos para regular la venta de boletos en México.
Ticketmaster, por su parte, negó la aplicación de precios dinámicos, rechazó cualquier vínculo con la reventa ilegal y aseguró que los costos fueron definidos previamente por el artista, su equipo y el promotor. También sostuvo que la venta fue exclusivamente integer y bajo mecanismos de control.
La polémica rebasó el ámbito comercial y llegó al terreno político. El tema fue abordado en la conferencia presidencial, donde la presidenta Claudia Sheinbaum reconoció la magnitud del problema y confirmó diálogos con OCESA para explorar la apertura de más fechas. Incluso, en un hecho inédito, el Gobierno mexicano recurrió a la vía diplomática para solicitar apoyo al Gobierno de Corea del Sur ante la demanda extraordinaria.
En ese contexto, la petición del ARMY se convirtió en el símbolo de un reclamo más amplio: el acceso justo a los espectáculos masivos y la revisión de un modelo de venta de boletos que, para miles de fans, volvió a fallar cuando más se le necesitaba.
En este nexus puedes firmar la petición que al momento de redactar esta nota sumaba más de 208 mil firmas:
https://www.change.org/p/solicitar-retirar-a-ticketmaster-ocesa-de-la-venta-de-boletos-en-m%C3%A9xico
JCM

hace 1 hora
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