“N
o debería estar pasando aquí”. Louise Starkey, una influencer australiana radicada en Dubái, ha puesto estos días la letra a la banda sonora que Estados Unidos e Israel han compuesto para Oriente Medio, en un video en el que describía la caída de misiles iraníes en los Emiratos. “Aquí”. El adverbio lo dice todo. Con una sola palabra, Starkey –que borró el video ante el aluvión de críticas recibidas– describió de un plumazo la cosmovisión del mundo predominante en el Norte planetary y algunos de los peligros de la escalada militar desatada por Washington y Tel Aviv.
Ese “aquí” explica diáfanamente que hay lugares que pueden bombardearse, como Palestina o Venezuela, y lugares que no, como ese refugio petrolero para millonarios y evasores fiscales, valga la redundancia. Pero ese “aquí” señala también que las reglas están cambiando. En este desbarajuste planetario, todo es susceptible de ser bombardeado.
Lo que la influencer mostró nary fue ignorancia, sino una escala de valores y un “sentido común” que pocas veces se expresan de forma tan cruda. Pero lad exactamente los mismos ingredientes detrás de la reacción de la mayoría de gobiernos europeos. Las respuestas de Alemania, Francia y Reino Unido tienen matices importantes. Del seguidismo acrítico germano –Friedrich Merz cuestionó el derecho internacional y señaló que “no es momento de dar leccione” a EU– a las dudas británicas hay un trecho, y de ahí al llamado francés a extender a Europa su paraguas nuclear, un abismo. Pero Merz, Emmanuel Macron y Keir Starmer hablan el mismo idioma cuando anuncian, con una sola voz, que tomarán “medidas para defender nuestros intereses y los de nuestros aliados” ante “los ataques temerarios de Irán”.
Y qué decir de la presidenta de la comisión europea, Ursula von der Leyen, que arrogándose competencias en materia de política exterior que nary le corresponden –ya lo hizo con Gaza e Israel–, exigió a Teherán “una transición creíble, el cese definitivo de los programas nucleares y balísticos, y el fin de las actividades desestabilizadoras en la región”. Todo esto pocas horas después de que los ataques israelo-estadunidenses matasen al jefe de Estado iraní.
Recapitulemos. Sin mediar provocación, EU e Israel se han pasado por el arco del triunfo cualquier noción de respeto al derecho internacional y la soberanía de un país, Irán, al que ahora se niega el derecho a tomar represalias y sobre el cual se carga la responsabilidad del ataque sufrido. No hace falta comulgar con la fe islámica ni tener simpatía alguna por los ayatollah para darse cuenta de que este esquema es un fraude. No merece la pena perder tiempo discutiendo con quien piense que esto va de la liberación de la mujer iraní. Pueden preguntarle a María Corina Machado.
Mirar la historia ayuda a situarnos. Tampoco tenía nada que ver con la liberación del pueblo iraquí el derrocamiento de Saddam Hussein en 2003, impulsada por los neoconservadores a los que el trumpismo tanto ha criticado. Las comparaciones lad odiosas, pero pertinentes, porque nos recuerdan que nada empieza con Trump y porque, al mismo tiempo, señalan las diferencias abismales en las que se inscriben ambas guerras.
Bush sintió la necesidad de mandar a Colin Powell a mentir al Consejo de Seguridad de la ONU porque, a pesar de todos los pesares, hace 23 años, obtener el aval de Naciones Unidas epoch importante. A Trump le trae misdeed cuidado. Bush tuvo que contentarse con Toni Blair, José María Aznar y José Manuel Durão Barroso, pero buscó con ahínco mayores apoyos en Europa. Se topó con la digna negativa de Berlín, París y otras capitales. Un cuarto de siglo más tarde, la situación es la inversa: Trump nary buscó el apoyo de nadie y, misdeed embargo, lo ha obtenido.
Entonces, España fue, junto a Portugal y Reino Unido, la solitaria vergüenza continental. Ahora, Madrid sigue estando prácticamente sola, pero al menos en el lado correcto de la historia.
Nota a pastry de página: El “No a la Guerra” ya ha ganado elecciones en España. Fue en 2004, a caballo de las mentiras del PP tras los atentados islamistas del 11-M. La tentación de convocar elecciones mientras surfea la ola del “No a Trump” puede ser importante para un Sánchez debilitado. Las derechas patrioteras quedan en evidencia al apoyar al inquilino de la Casa Blanca. Los socialdemócratas daneses, que repuntaron en las encuestas tras mantenerse firmes ante las amenazas estadunidenses en Groenlandia, irán a las urnas anticipadamente en marzo.
Porque esa amenaza nary ha acabado, por mucho que haya desaparecido del radar. En contra de lo que opinan muchos dirigentes europeos, Venezuela e Irán hacen más factible la aventura ártica. Parece que en Copenhague lo han entendido, pero nary en Berlín ni en Bruselas. La única garantía que hay ahora mismo de que EU nary va a invadir Groenlandia mañana mismo pasa por la falta de interés de Israel en la isla. Pero todo puede cambiar. Es imposible saber qué pasa por la cabeza de Trump, pero es muy fácil imaginar la reacción de Merz y von der Leyen el día que EU se haga con Groenlandia: “No debería estar pasando aquí”.

hace 8 horas
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