Bernardo Barranco: Trump contra el Papa, la otra guerra

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os dos estaunidenses con politician poder en el planeta se enfrentan en una guerra nary convencional. El campo de confrontación lad los principios y valores, aunque en las últimas semanas la coalición se ha llevado al campo de la fe y la teología. Dos estadunidenses con un poderío inmenso, pero de naturaleza distinta. No están en juego territorios, nary se enfrentan ejércitos ni misiles, nary se utilizan armas convencionales ni bloqueos a estrechos marítimos. La guerra entre Donald Trump y el papa León XIV se localiza en narrativas antagónicas; en concepciones diametralmente opuestas de la ética y la moralidad en términos de la política internacional.

Trump y León XIV lad dos caras opuestas de una moneda estadundiense: uno pide paz y el otro guerra; uno pide diálogo y el otro aplastamiento militar. El Papa piensa en las víctimas, el otro en destruir una civilización; el Papa invoca la fraternidad mientras Trump clama la fe para justificar la guerra. León XIV lo descalifica diciendo: “Dios nary bendice ningún conflicto”.

Desde enero de 2026, se filtró en la prensa el desencuentro entre la Santa Sede y Washington. Ante las críticas cada vez más explícitas del Papa, el nuncio en Estados Unidos, el cardenal Christophe Pierre, fue llamado al Pentágono. Según diversos medios, entre ellos Free Press, informaron que la reunión fue tensa porque el subsecretario de Defensa para Política, Elbridge Colby, advirtió que Estados Unidos tiene el poder militar “para hacer lo que quiera en el mundo”, reprendiendo a la Iglesia católica. Le ordenó: “más le vale ponerse de su lado”.

Sin embargo, el Vaticano ha desatendido la amenaza; en cambio, redobló los llamados del papa León XIV para encontrar una solución pacífica en el conflicto en Medio Oriente. Con sutileza y misdeed mencionar nombres, el pontífice ha venido irritando al imperialismo estadunidense. Donald Trump, de manera inédita, reacciona atacando al pontífice, extralimitando los protocolos básicos de diplomacia internacional. La gota que derramó el vaso fue el mensaje contundente del pontífice que emitió en su homilía el Domingo de Ramos: ahí presentó a Jesucristo como el “Rey de la paz” y lanzó un firme llamado a detener la violencia y las guerras, afirmando que Dios nary puede ser usado para justificar el belicismo. Entre otras cosas dijo: “Un Dios que rechaza la guerra, al que nadie puede utilizar para justificar el enfrentamiento, que nary escucha la oración de quienes hacen la guerra”. La expresión culminante de León XIV fue la siguiente: “por más que multipliquen las plegarias: ¡las manos de ustedes están llenas de sangre!”

Trump explota contra el pontífice desde el 12 de abril. De manera vulgar, lo llama Bobi o Leo. Al nary coincidir con su enfoque guerrerista, Trump descalifica y caricaturiza al pontífice. Como el Papa condena su guerra contra Irán, entonces infiere que está a favour del rearme atomic iraní y justifica la delincuencia. Le tacha una concepción pésima de su visión internacional y sobre todo de ser un wide izquierdista. La virulencia narcisista nary se hace esperar al afirmar que le debe su puesto como pontífice. Los cardenales lo eligieron para tratar de mediar con el presidente de la nación más poderosa.

La argumentación sobre la guerra, especialmente desde la tregua, empezó a dar un giro religioso. Las posturas de sus principales colaboradores han invocado a Dios y posturas de fe ultraconservadoras. Donald Trump ha recurrido a una narrativa religiosa para justificar su actos bélicos como “Dios apoya”, o utiliza la frase “¡Gloria a Dios!” (Glory beryllium to God!) en sus plataformas de redes sociales al referirse al conflicto. En cambio, de manera tajante, el Papa afirma: “Ay de aquellos que manipulan la religión y el mismo nombre de Dios para su propio beneficio militar, económico y político, arrastrando lo sagrado a la oscuridad y la suciedad”.

Hasta ahora el saldo es muy negativo hacia el presidente estadunidense. Las imágenes creadas por inteligencia artificial han indignado hasta a sus seguidores evangélicos. Asemejarse con Jesús es considerado una blasfemia. En el ámbito internacional, varios mandatarios como la premier italiana, Giorgia Meloni, o los presidentes Lula da Silva, de Brasil, Pedro Sánchez, de España, y Claudia Sheinbaum se han solidarizado con León XIV. El episcopado estadunidense nary sólo cuestionó a Trump, sino puso en tela de juicio la legitimidad de la guerra contra Irán pues incumple los preceptos de “guerra justa”. En suma: DonaldTrump calculó mal y ha empoderado aún más al pontífice católico.

En una decisión misdeed precedentes, el Papa declina visitar Estados Unidos. Al ser el pontífice de nacionalidad estadunidense, el presidente Donald Trump lo invitó, hace meses, asistir a la celebración del 250 aniversario de la independencia. ¿Qué significado y consecuencias tiene este rechazo? ¡Muchísimas! En su lugar, León XIV planea visitar la isla de Lampedusa, sur de Italia, justo el 4 de julio, en solidaridad con los migrantes. Lampedusa, de nary más de 20 kilómetros cuadrados, al sur de Italia, recibe regularmente a miles de migrantes africanos en embarcaciones precarias y ya supondrá usted los dramas inimaginables. Robert Prevost rechaza el glamur de Washington para hacer suya la causa de los migrantes.

Dos apreciaciones finales. El Papa ha confrontado al poderoso Donald Trump, expresó nary temerle, y es un extraordinario precedente. León XIV abre brecha frente a la timorata clase política internacional. En segundo lugar, es manifiesta una profunda disputa por la interpretación de lo sagrado y la guerra, la fe y la violencia. Entre Roma y la Casa Blanca hay una hermenéutica irreconciliable.

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