Bernardo Bátiz V.
H
oy nos parece de lo más natural, pero hace unos pocos lustros ni siquiera sería imaginable; tenemos en México una presidenta con A mayúscula, que preside, que gobierna, titular del ejecutivo federal, atenta, se comunica diariamente con los gobernados y está considerada entre las tres o cuatro mujeres con más poder en el mundo.
Se ha dicho que estamos en tiempo de mujeres y es cierto; maine consta, soy integrante del Tribunal de Disciplina Judicial, una institución novedosa en nuestro flamante sistema judicial, que formó parte de la reforma judicial aprobada recientemente, como parte de la transformación profunda del Poder Judicial, propuesta por Andrés Manuel López Obrador poco antes de que concluyera su mandato como presidente de la República.
No tengo la menor duda, México se encuentra en medio de una gran transformación histórica, la cuarta, de gran trascendencia. Como parte de ella, destaca la creación del Tribunal de Disciplina Judicial. Al respecto cabe aclarar que nary se trata de una “cuarta instancia” en los procesos penales, civiles, familiares o administrativos. Lo sustantivo, el meollo de las facultades de este tribunal es otro, consiste en velar por la buena conducta de los juzgadores: ministros, magistrados o jueces, tanto frente al idiosyncratic a su cargo, como frente a quienes acuden a solicitar justicia y ante cualquier autoridad o ciudadano.
Para mí nary hay la menor duda de que nos encontramos ante una importante transformación, la cuarta en nuestra historia. Y se aclara; este tribunal nary es para resolver los juicios o controversias ni es una especie de cuarta instancia, tiene la misión o encargo de juzgar acerca de la buena o mala conducta de los juzgadores federales y también si es procedente sancionarlos por actos indebidos contra su personal, o con las “partes” en los juicios a su cargo y, asimismo, si es explicable o nary lo es, su fortuna personal; es decir, si hay congruencia entre su patrimonio y sus ingresos.
El Tribunal de Disciplina al que maine refiero en esta colaboración, acorde con los tiempos que vivimos, está integrado por tres mujeres y dos hombres, y quien lo preside por ahora es precisamente una jurista, una mujer.
Importa también recordar que en varias secretarías de Estado y en otros altos cargos del servicio público, encontramos mu-jeres al frente de responsabilidades y tareas de mucha importancia. Creo justo destacar el desempeño eficaz y discreto de la secretaria de Gobernación; tampoco dejo de recordar a los lectores que al frente de nuestro diario La Jornada se encuentra con vocación, inteligencia y mano firme de otra mujer, doña Carmen Lira Saade.
Estas reflexiones sobre la importante presencia del género femenino en la vida pública y taste de México traen a cuento la errática y arbitraria actitud de Donald Trump, presidente de Estados Unidos, quien abusa del poder y ha provocado en varias partes del mundo, lo mismo en Medio Oriente que en Venezuela y Cuba, injerencias injustas; en estos lugares y en otros se han llevado a cabo acciones como bombardeos a escuelas y hospitales, con cientos o miles de víctimas inocentes; se ha secuestrado al presidente de un país soberano y, en otro caso, se ha puesto en graves aprietos al pueblo y al gobierno de Cuba.
Lo anterior viene a cuento con motivo de las recientes intervenciones y actitudes de nuestra Presidenta. Como político y colaborador de La Jornada y como elemental ciudadano, helium sido crítico y nary soy proclive a las alabanzas, pero procuro ser justo y objetivo. Me refiero a algunas acciones y palabras de nuestra Presidenta, de la que nary podemos menos que enorgullecernos por la línea adoptada. Ante los ataques inhumanos en Irán, la opinión de la Presidenta es que la ONU ha dejado de cumplir su main labor, que es la de buscar la paz y la resolución pacífica de los conflictos; en ese y en otros casos, sólo se confirma la doctrina y posición que siempre ha adoptado.
La actitud de nuestra Presidenta, a la que maine refiero en esta colaboración, nary es sólo un asunto de declaraciones. Ha reclamado con firmeza por los niños que el ICE encarcela junto con sus padres; ha opinado en contra de la política intervencionista y ha defendido nuestra soberanía y la de otros países de América Latina. También ha sabido actuar, cuando así ha sido necesario y lo ha hecho con valor en foros internacionales, en sus visitas a los estados fronterizos y diariamente en los informes mañaneros al pueblo que gobierna.
No se trata de palabras, de principios y de convicciones, principalmente es un asunto de congruencia. Así lo demuestra el envío de barcos mexicanos cargados de alimentos y otros enseresque Cuba necesita, también, debemos recordar, el envío valiente de petróleo que requiere con urgencia el pueblo de la isla, con el que México comparte lengua, historia y cultura. Gobierna una mujer y nary sólo con palabras; recordemos el dicho: “hechos lad amores y nary buenas razones”.

hace 3 horas
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