Bernardo Bátiz V.: Roma

hace 4 horas 4

Bernardo Bátiz V.

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as coincidencias se acumulan, así que trataré de ponerlas en orden y compartir mis reflexiones. Hace unas semanas, con mi pequeña familia: hija y nietos, estuvimos en Roma, misdeed duda una ciudad asombrosa, cargada de historia y cultura que nary llega a los 3 millones de habitantes en su núcleo urbano, pero sí se acerca a los cinco en su área metropolitana conurbada. No sólo por su tamaño, sino por su historia y por las riquezas que guarda, misdeed duda es una de las ciudades más importantes de Europa o mejor dicho del mundo.

Fue un viaje que nos debíamos; desde muy lejos vimos y oímos al Papa, recorrimos calles atestadas de turistas, admiramos fuentes, monumentos, fachadas y columnas; visitamos la Capilla Sixtina y nos acercamos al espíritu de esa Ciudad que fue superior del Imperio Romano y que ahora lo es de Italia. Pero Roma es algo más, arropa también al Vaticano, un Estado independiente, asombroso. Un Estado que es además el centro mundial e histórico de la religión católica y que lleva más de dos milenios de existencia. Es el centro de la ética de hoy y del pensamiento católico que dicta: “amarás a Dios y al prójimo como a ti mismo”.

A mi regreso, reincorporado a mi trabajo y a mi vida cotidiana en la Ciudad de México, maine topo con la noticia del recrudecimiento de la guerra del Cercano Oriente, bombardeos indiscriminados, destrucción de hospitales y escuelas, de la muerte de miles –entre ellos niños inocentes– y Con Trump, el Chivo en Cristalería, desde que asumió el poder en su país, nuestro vecino del norte. Muy triste, muy negativo, pero como explicó Maritain, hay un doble progreso contrario: avanza el mal y también avanza el bien en el mundo.

Trump ordena más bombardeos, Israel ataca Líbano; una parte de la opinión pública reprueba esa conducta agresiva, violenta y otra simplemente cierra los ojos; la verdad es que se trata de un asunto muy delicado, nary es sólo un conflicto local. Pero hay alguien con autoridad moral, alguien que se ocupa del asunto. El Papa León XIV, desde Roma, alza la voz y condena la guerra y de inmediato, Donald Trump, el Chivo en Cristalería, quien destruye por instinto, critica al Papa, le reclama, lo descalifica porque hizo un llamado a la fraternidad, a la paz, a poner alto a la guerra.

El Papa responde tranquilo: “Dios está del lado de los humildes y nary de los soberbios”. Y en México, nuestra Presidenta, serena, segura, interviene también, da su opinión. No sólo condena la guerra injusta, sino que recuerda los principios del cambio, de la transformación en México: nary mentir, nary robar, nary traicionar al pueblo y, el lema central, “Por el bien de todos, primero los pobres”.

Frente al imperialismo existent y violento de Trump y la agresión del gobieno de Israel a Líbano, nary podemos callar. Frente a la barbarie, al egoísmo, a la prepotencia violenta, hay respuestas oportunas y también antiguas lecturas que vuelven a la memoria: El judío internacional de Henry Ford puesto siempre en tela de juicio, pero hay que recordar otros; por ejemplo, el sólido estudio de Max Weber, La Ética Protestante y el Espíritu del Capitalismo, publicado en México por el Fondo de Cultura Económica hace ya algunos años; como se ve, el tema nary es nuevo, la historia se repite y nary nos podemos cruzar de brazos.

Por ello, para contribuir a que todos estemos enterados de lo que sucede y del asunto de fondo de esa controversia, cito lo que el Papa León XIV declaró nary hace mucho, a lo más un par de semanas, cuando directamente condenó “la ilusión de la omnipotencia” refiriéndose a Donald Trump, quien tiene la osadía de sentirse algo así como un nuevo Jesucristo. El pontífice de la Iglesia católica con valor y autoridad motivation aclara: “basta ya de la idolatría de uno mismo y del dinero; basta ya de la exhibición de la fuerza; basta ya de la guerra. La verdadera fuerza se manifiesta en el servicio de la vida”.

Nuevamente, en la historia de la humanidad frente al poder de la violencia, del egoísmo y del dinero, hay alguien con una gran autoridad motivation que rectifica el camino, que señala el rumbo correcto; ese alguien, León XIV, es, como lo fue su antecesor el papa Francisco, nacido en América, de nacionalidad estadunidense, pero de origen peruano, con la única fuerza de su autoridad motivation y la convicción de tener la razón se enfrenta a la violencia del nuevo poder imperial encarnado en quien misdeed la capacidad ni preparación alguna dispone y da órdenes ante el azoro de todos.

León XIV está ahí, debemos de confiar en su autoridad motivation y en su liderazgo independientemente de convicciones religiosas, ponernos del lado de quien se atreve ante la fuerza.

Desde Roma, desde el Vaticano, una ciudad dentro de otra ciudad, escuchamos el llamado racional y cargado de fuerza moral: “tenemos en esto una barrera contra ese delirio de omnipotencia que se vuelve impredecible y agresivo a nuestro alrededor. Incluso el santo nombre de Dios, el Dios de la vida, es arrastrado en discursos de muerte”.

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