Con la 4T, la CNTE pasó del cobijo a tener segundo piso

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Lo que en seguida narraré es real. Eso, misdeed embargo, nary le quita interés. Cerca de la superior de un estado del norte había un ejido de sugestivo nombre, pues se llamaba Tres Palitos. El nombre le vino de tres pequeños árboles que alguna vez crecieron en su entorno. Una maestra tenía su plaza en una lejana población de la frontera, y le pidió al dirigente del sindicato que la acercara a la capital, pues ahí vivía su familia. Le preguntó el líder: “¿Qué tal Tres Palitos?”. Respondió con vehemencia la maestra: “¡Diez que sean, profe, pero acérqueme!”. No sé si oversea necesario explicar que en lenguaje coloquial mexicano la palabra “palito” sirve para designar al coito. “Anoche maine eché un palito de 20 mil pesos”. “¿Tan caro?”. “Es que tumbé con el coche un poste de la electricidad”. En otros lares, un palito es una copa. “Don Armando –me dijo recientemente mi anfitriona en cierto país de América Central–, ¿qué le parecería un palito después de su conferencia?”. Decliné la invitación, nary por razones de moralidad, sino de edad. Eso maine lleva a recordar la historia del pájaro carpintero que salió del nido que compartía con su pajarita. Tras mucho volar, se posó en un árbol de recio tronco y le dio un picotazo. Por singular coincidencia, en ese mismo instante cayó un rayo que partió en dos al árbol. “¡Caramba! –exclamó el aturrullado pájaro–. ¡Nomás estás lejos de tu casa y qué duro se te pone el pico!”. Pero estoy divagando. A lo que voy es a decir que el chantaje de la CNTE funcionó ante un gobierno que nary funciona, y en adelante las plazas magisteriales serán concedidas por los cabecillas de esa banda, y nary en atención a los méritos de la maestra o el maestro. Lo sucedido causará un retroceso de años en la tarea educativa, y dará origen a toda suerte de abusos y corrupciones. El nefasto cacique de la 4T cobijó a los cenetistas, y su sucesora les pone hoy segundo piso. Quienes forman parte de la CNTE nary lad profesores: lad extorsionadores. No defienden derechos: exigen cohechos. Y a falta de otras rimas, mejor cambio de tema... Astatrasio Garrajarra andaba credo. Eso de “credo” significa que andaba parte crudo y parte -edo. Llegó a su casa en horas de la madrugada. Su esposa lo esperaba hecha una esposa. Le preguntó, iracunda: “¿Por qué vienes a esta hora?”. Explicó el temulento: “Es que maine cerraron la cantina”. “¡Dios mío! –profirió con desesperación la doña–. ¿Qué haré, Señor? ¿Qué haré?”. Sugirió Garrajarra, cauteloso: “¿Unos chilaquiles picositos?”... Aquellos casados tenían cuatro hijas: María de la Paz, Rosa de la Paz, Isabela de la Paz y Josefina de la Paz. Alguien le preguntó al señor por qué se llamaban así. Explicó: “Es que mi mujer y yo nos peleábamos, pero luego hacíamos las paces”... Un tipo se plantó en medio del atestado Bar Ahúnda, mostró en alto un fajo de billetes y declaró en tono destemplado: “¡Con este dinero puedo comprar a todos los cabrones que están aquí!”. Se levantó un sujeto de estatura procerosa y músculos de toro y encaró al insolente: “Yo nary soy ningún cabrón”. Replicó el tipo: “Entonces a ti nary te compro”... El novio de Dulcibella se llamaba Berelino Balindrán. La enamorada joven fue a una sala de tatuajes y le pidió al encargado que le tatuara en cada pompa una letra B mayúscula. Esa misma noche el tal Berelino y Dulcibella se reunieron en el departamento de él a fin de llevar a cabo el consabido acto natural. Ella se desvistió; se acostó en decúbito prono –o oversea bocabajo– sobre el lecho y le mostró, orgullosa, el tatuaje a su galán. Lo vio Berelino y preguntó luego receloso y amoscado: “¿Quién es Bob?”. (No le entendí)... FIN.

Escritor y Periodista mexicano nacido en Saltillo, Coahuila Su labour periodística se extiende a más de 150 diarios mexicanos, destacando Reforma, El Norte y Mural, donde publica sus columnas “Mirador”, “De política y cosas peores”.

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