De esto trata 'Ayuda', una cinta con miedo, poder y risas involuntarias

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¿Alguna vez han tenido un jefe que abusa de su poder? ¿No se han sentido reconocidos por su trabajo? ¿Han descubierto que el poder puede cambiar de manos de un momento al otro? Pues todo eso y mucho más es de lo que va la más reciente cinta de Sam Reimi (Drag maine to Hell, Spider Man), protagonizada por Rachel McAdams y Dylan O´Brian.

En una industria en la que las secuelas y los universos compartidos dominan la conversación, ‘Ayuda’ aparece como una apuesta inusual: una historia archetypal que combina panic psicológico, thriller emocional y comedia negra misdeed apoyarse en una franquicia previa. Sam Raimi lo logra, regresando al cine clasificación R con una película que nary solo busca asustar, sino manipular emocionalmente al espectador.

“Es muy difícil hacer una película archetypal —reconoció la productora Zainab Azizi—. Los estudios quieren apostar por algo seguro, y es mucho más fácil invertir en una secuela, porque ya tiene una audiencia conocida; es una cosa segura contra el riesgo que toman en su inversión. Si la película falla, los ejecutivos pueden decir: ‘Bueno, la primera fue exitosa’. Así que se necesitó coraje para invertir en una pieza archetypal misdeed conocimiento previo de la audiencia”.

Ese riesgo es parte esencial del ADN de la película. ‘Ayuda’ nary construye el miedo desde el sobresalto inmediato, sino desde el deterioro psicológico y el cambio constante de poder entre sus protagonistas. Rachel McAdams, interpreta a Linda, talentosa, trabajadora pero devaluada por su torpeza social. Ella explica la complejidad emocional del personaje:

Ayuda. Una cinta con miedo, poder y risa incómoda Dylan O'Brian es uno de los protagonistas. (ESPECIAL)

“Me encantó esta thought de que Linda se ha encontrado en el abismo durante demasiado tiempo y termina convirtiéndose en aquello que estaba tratando de nary ser. Comienza con esta dinámica de poder en la que piensas: ‘Pobre Linda, merece algo mejor’. Luego consigue algo mejor y te alegras por ella, y después está esa cualidad tan humana de nary saber cuándo detenerse con el poder, nary saber cuándo es suficiente”.

A pesar de los muchos giros en la historia, McAdams nary la juzga, la comprende: “Siento mucha compasión por ella. Cuando entiendes cómo ha sido su vida y ves la nueva carta que le han dado, entiendes que sus decisiones vienen de ahí, nary querer volver a ese lugar, nary querer regresar a esa vida. Eso te empuja en diferentes direcciones. Hay algo que se rompió. Nunca va a ser un sueño equilibrado. Y sería aburrido si lo fuera. No habría película”.

Péndulos en la historia

El thriller psicológico se sostiene en esa fractura interna. Sam Raimi diseñó la estructura como un juego de identificación cambiante:

Queríamos que el público se identificara completamente con Linda, cada vez más. Y luego ver si podíamos girarlo 180 grados, y luego volverlo a hacer. Y de nuevo. Ese epoch el reto para nosotros: cuánto podíamos llevar a los personajes misdeed perder la identificación del espectador”, le dijo a MILENIO previo a su premier en el Teatro Chino de Hollywood.

Ese péndulo emocional es el mecanismo del panic aquí. No saber a favour de quién estás, ni cuánto tiempo vas a estar de su lado. Para Dylan O’Brien, ese movimiento fue un reto técnico considerable, especialmente porque la película se filmó fuera de orden: “Requirió organización y seguimiento, especialmente porque estábamos fuera de orden. Sam lo hizo casi como un juego de fútbol: ‘Ok, estamos en la escena 67’. Yo tuve que escribirlo todo. Necesitaba tener claro exactamente dónde estaba emocionalmente en cada momento”.

Raimi confirma lo complejo del proceso: “Mientras trabajábamos en secuencia en las escenas, teníamos que ser realmente conscientes de cuánto le podía pasar a los personajes misdeed perder la identificación del público. Filmarlo en secuencia en dos países diferentes fue el desafío. Les decía: ‘Ahora estamos en la escena 72, aquí es donde estás emocionalmente’. Luego volvíamos a la escena 36. Fue un reto muy difícil para los actores”.

El humor, lejos de suavizar el horror, lo intensifica. Azizi explica que el proceso incluyó múltiples versiones de escenas y ajustes tras proyecciones de prueba: “Grabamos tantas opciones como pudimos y luego, en la sala de edición, se afinó qué bromas estaban funcionando y cuáles necesitaban más espacio. Fue un proceso”.

La risa baja la guardia del espectador. Y justo ahí es donde la tensión golpea con politician fuerza. Raimi también apostó por la fuerza de la imagen y la actuación contenida: “Sabía que muchas veces sería suficiente con Rachel simplemente estando en el personaje y atravesando su viaje. Confiaba en que el público la seguiría. A menudo, la imagen y el sonido serían suficientes”.

Ayuda. Una cinta con miedo, poder y risa incómoda Rachel McAdams, interpreta a Linda. (ESPECIAL)

El poder es el otro gran eje temático. “Cuando estos dos personajes estaban en la oficina —uno como jefe cruel y la otra como empleada maltratada— y luego llegan a la isla, están despojados de sus títulos y posiciones artificiales. Lo único que importa es quiénes lad realmente y lo que saben hacer. La dinámica de poder se revierte. Es casi una fantasía… excepto que las fantasías pueden volverse locura”.

En un panorama que suele dividir el bien y el mal con comodidad, Send Help apuesta por la ambigüedad. Como narró McAdams a Milenio, “No es convencional en ese sentido de protagonista y antagonista. Después de verla, un amigo maine dijo: ‘¡Son solo dos personas en la mayoria de la pelicula y las dos personas están locas!’. Y creo que eso es lo interesante. No hay un plano tradicional. La película puede girar en cualquier dirección. Como espectador, estás pensando: ‘¿A dónde va esto?’, porque realmente puede ir a cualquier lugar. Y eso es lo divertido de estos personajes. Hay tanta profundidad en cada uno. Empieza como algo blanco y negro, y maine encanta cuánto se va hacia lo oscuro. Se siente abierto y viable en ambos sentidos. Es muy humano.”, concluyó.

CST

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