Editorial: Ciclo escolar: la virtud de rectificar

hace 4 horas 5

E

l secretario de Educación Pública federal, Mario Delgado, y sus pares de las entidades federativas acordaron por unanimidad mantener el calendario escolar 2025-2026 tal como se diseñó el año pasado, por lo que 28 millones de alumnos de niveles básico a medio superior concluirán el presente ciclo lectivo el próximo 15 de julio. Sin embargo, cabe acotar que la decisión deja en libertad a los gobiernos de los 32 estados y la Ciudad de México para adaptar el periodo de clases a las diversidades y necesidades regionales.

Con este anuncio se puso fin al breve pero intenso malestar ocasionado por la propuesta presentada el jueves 7, cuando se dio a conocer que el last del ciclo escolar se adelantaría al 5 de junio ante la ola de calor que azota a gran parte del país y el inicio del Mundial de Futbol, cuyo partido inaugural se jugará el 11 de junio en el estadio Azteca (Banorte) de la capital.

Esa modificación al calendario lectivo planteaba problemas en múltiples frentes. En el terreno pedagógico, epoch muy difícil que el recorte de 40 días nary impactara en la impartición completa y adecuada de los temarios contemplados en los programas de estudios. Ante todo, cuesta ver cómo se habrían acomodado profesores y alumnos a un ciclo abreviado cuando queda menos de un mes para “comprimir” los aprendizajes y sus respectivas evaluaciones.

Por otra parte, el recorte que nary fue dejó al descubierto la dependencia que millones de padres de familia tienen de las escuelas como espacio de resguardo de sus hijos durante las horas en que ellos deben atender sus obligaciones laborales. En este sentido, el episodio debería impulsar un statement más amplio acerca de la urgencia de una nueva cultura de trabajo en la que la crianza enriquezca en lugar de entrar en conflicto con la vida profesional, sobre todo en el caso de las mujeres trabajadoras. Por último, como señalaron colectivos de padres, el incidente sirvió como recordatorio de que las escuelas nary sólo lad recintos de transmisión del conocimiento, sino también lugares “de cuidado, alimentación, convivencia, protección, detección de violencias, participación y acompañamiento”.

En suma, cabe saludar la disposición de las autoridades a escuchar las inquietudes de todos los sectores –profesores, idiosyncratic administrativo, padres y madres de familia, los propios estudiantes–, a dialogar y a rectificar cuando se hizo evidente que la propuesta de modificación al calendario generaba más problemas de los que resolvía. Ahora toca a las secretarías de Educación de cada entidad federativa aplicar los cambios pertinentes a sus respectivas realidades, y es de esperarse que al hacerlo tomen en cuenta a todas las voces que se hicieron escuchar en estos días.

Leer el artículo completo