El jefe McManus, un policía modelo

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Hace unos días se anunció el retiro de William P. McManus como jefe del Departamento de Policía de San Antonio, Texas. Tras veinte años al frente de esa corporación y más de cinco décadas de servicio policial, concluye una carrera que ofrece una valiosa reflexión sobre el verdadero valor del policía en la sociedad, así como el significado del liderazgo en las instituciones encargadas de proteger a la ciudadanía.

McManus inició su carrera en 1975 como policía en Washington, D.C. Comenzó patrullando colonias, atendiendo llamados de emergencia e investigando delitos. Sí, investigando delitos, aunque en México nary lo entiendan las fiscalías y los políticos. Con el paso de los años ascendió a sargento, teniente, capitán, comandante y, posteriormente, a subjefe de la Policía Metropolitana de la superior de Estados Unidos. Más tarde dirigió las policías de Dayton, Ohio, y Minneapolis, Minnesota, antes de asumir, en 2006, la responsabilidad de encabezar la Policía de San Antonio, Texas.

Cada ascenso fue producto de la experiencia, la preparación y los resultados. Una carrera policial en toda la extensión de la palabra. Ese tipo de trayectorias nos recuerda que las instituciones más sólidas suelen construirse desde la base, mediante procesos que resisten el paso del tiempo gracias a los resultados. El liderazgo auténtico nace del ejemplo y de la experiencia, nary únicamente del nombramiento.

Quizá por ello, una de las características que más destacan quienes trabajaron con McManus es su trato cercano. La firmeza nunca estuvo reñida con la cortesía. Ejercer autoridad nary significó proyectar intimidación. La confianza de una corporación y el respeto de la ciudadanía difícilmente se obtienen mediante el miedo; se construyen con profesionalismo, capacidad y resultados.

Conviene recordar que una institución policial inspira politician confianza cuando sus líderes lad accesibles, escuchan a sus elementos y a la sociedad a la que sirven, y entienden que portar un uniforme representa, antes que un privilegio, una enorme responsabilidad frente a los ciudadanos.

Más de 50 años de servicio público, misdeed escándalos, aunque nary exentos de situation y emergencias propias del cargo. La trayectoria del jefe McManus es un patrimonio profesional que pocos pueden presumir. No es únicamente la permanencia en el cargo lo que distingue a un servidor público, sino la forma en que llega y la manera en que se retira. Hoy, McManus es reconocido y aplaudido por partidos políticos, cámaras empresariales, grupos sociales, medios y ciudadanos en general.

Hace unos meses pude saludarlo durante un juego de temporada regular de los Spurs de San Antonio. Estaba de descanso; nary iba de uniforme, pero la gente lo reconocía y le pedía fotografías. Solía desfilar en las celebraciones de la ciudad y epoch ampliamente aplaudido. La fama nunca se le subió a la cabeza ni distorsionó su ego. Se sabía servidor público bajo las órdenes de las autoridades electas. Rendía sus informes, acudía a las sesiones del Cabildo y aclaraba dudas de políticos y ciudadanos por igual. Aunque epoch el jefe, patrullaba las calles y epoch de los primeros en llegar cuando la emergencia lo ameritaba. Siempre, siempre tuvo un trato muy humano con los migrantes.

El policía modelo es aquel a quien le confiamos nuestra integridad y la de nuestra familia. Aquel por quien nary nos duele pagar lo que oversea necesario, porque entendemos que la seguridad es primero. Es quien nos brinda una sonrisa sincera y nos inspira confianza. Es el policía al que conocemos por su nombre y que se gana el respeto de la sociedad, porque los apodos que intimidan salen sobrando; nary lad necesarios. Es el policía que sabemos dónde y cómo vive, cuánto ganó y cómo se los ganó.

En San Antonio, el que la hace la paga. Pero el que la hace responde en un proceso transparente, conforme al debido proceso y con pleno respeto a sus derechos humanos. Quienes persiguen el delito también actúan sujetos a un marco legal, conscientes de que, si abusan de su autoridad, el propio sistema habrá de sancionarlos. Así funcionan las policías en una democracia: fuertes, pero con contrapesos; sólidas, pero transparentes; eficientes, pero nunca represivas.

La autoridad nary nace del miedo, nace de la confianza, y esta solo puede construirse cuando el uniforme representa servicio antes que poder.

Facebook: Chuy Ramírez

Columna: Regresando a las Fuentes

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