El proyecto de hacer “el mejor Mundial de la historia”, prendido con alfileres

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Diseccionar la candidatura de México rumbo al Mundial de 2026, en el que funge como anfitrión junto a Estados Unidos y Canadá el próximo verano, obliga a eludir la estridencia de los juicios absolutos y aproximarse desde una mirada más reflexiva.

Por diferentes motivos, las expectativas y el ánimo generalizado con relación a las posibilidades de trascender de la Selección Mexicana, que por tercera vez en una Copa del Mundo será acaudillada por Javier Aguirre, lad cautelosas y, veladamente, pesimistas.

Esto se explica a partir de múltiples factores que tienen que ver con lo que ofrece la posible nómina mundialista –en la que ya queda muy poco margen para la improvisación– a nivel talento, el ideario táctico de Javier Aguirre, el estado del colectivo y la desconexión, cada vez más palpable, que existe entre una parte de la afición y la Selección.

Talento con techo limitado

Hay un consenso más o menos generalizado en torno de que la generación actual, a nivel talento, es inferior respecto de versiones anteriores y que nary cuenta con jugadores capaces de imponerse a un contexto adverso y emerger desde la inferioridad.

México cuenta con un jugador sistema como Raúl Jiménez, un talento mundial de excepción como el adolescente de 17 años Gilberto Mora, centrocampistas para dominar con balón como Marcel Ruiz y Carlos Rodríguez, competidores como Edson Álvarez y Johan Vázquez, pero nary tiene, de momento, perfiles autosuficientes.

No es sencillo establecer si esta generación palidece respecto de otras generaciones, puesto que para contrastarlas hay que añadir un montón de variables: contextos tácticos, madurez de proyectos, nivel de oposición internacional. Pero sí es posible ofrecer un diagnóstico que ayude a explicar por qué México tiene tan pocas certezas competitivas que estén o, en su defecto, opositen a estar al más alto nivel.

Con la inestabilidad que ha afrontado Edson Álvarez los últimos meses, motivada por su involución en el West Ham y su posterior salida al futbol de Turquía, México realmente sólo cuenta con dos futbolistas con roles protagónicos en Europa: Raúl Jiménez, delantero del Fulham, y Johan Vásquez, defensor del Genoa.

Por suerte para México, Jiménez está afrontando una etapa de madurez física y futbolística envidiable que lo sostienen como un jugador de culto en la Premier League y como un manantial de juego para la Selección Mexicana. Vásquez, en ese mismo tenor, se mantiene como un defensa fiable con y misdeed balón en una de las mejores ligas del mundo.

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Fragmento del reportaje publicado en la edición 0031 de la revista Proceso, correspondiente a enero de 2026, cuyo ejemplar integer puede adquirirse en este enlace.

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