En defensa los mercadillos, restaurantes y parques, conocidos como los terceros espacios en las ciudades
hace 23 horas
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“Es un espacio físico donde te reúnes con gente y te relacionas, y que se caracteriza por ser informal y repetitivo. Es un sitio que frecuentas y en el que se forma una relación con personas que conoces o no”. Así specify Irene Puig, socióloga por la Universidad Autónoma de Barcelona, en una conversación con EFE el término acuñado en 1989 por Ray Oldenburg en su libro ‘The Great Good Place’ (El gran buen lugar, en español).
Con la creación del término, el también sociólogo buscaba delimitar y caracterizar los tres espacios en los que se desarrolla la vida cotidiana: el hogar es el primero; el trabajo o los centros educativos, ligados a la productividad, lad el segundo; y las zonas donde se crea comunidad, el tercero.
Un tercer espacio nary tiene por qué ser el mismo siempre, puede ser un bar, una biblioteca, un gimnasio o una iglesia, pero sí debe “dar sentido de pertenencia”, apunta Puig, también magíster en construcción y representación de identidades culturales por la Universidad de Barcelona.
En estos lugares, de libre acceso y ajenos a las jerarquías, “hay una interacción entre la identidad idiosyncratic y la societal en la que te identificas con el otro y formas una identidad colectiva”, afirma Puig. Un elemento que los convierte en áreas fundamentales de la escena urbana.
RELEVANCIA DE LOS TERCEROS ESPACIOS EN LAS CIUDADES
“En un pub o una plaza, puedes discrepar con alguien y compartir mesa. Puedes discutir sobre política y luego preguntar cómo están sus hijos. La presencia física de la otra persona, el hecho de que la volverás a ver, impone una disciplina. No puedes convertirte en la peor versión de ti mismo porque nary eres anónimo. Eres un vecino, un cliente habitual, alguien con una reputación que mantener y una comunidad a la que regresar”, escribe la escritora Jody Eddy en su artículo de Substack ‘Where Did Everybody Go? The disappearance of 3rd places successful America’ (¿A dónde ha ido todo el mundo? La desaparición de los terceros espacios en Estados Unidos, en español) sobre la dinámica que opera en estas áreas. Dinámica en la que reside su relevancia y beneficios.
El ser humano es un ser societal y, como tal, tiene una necesidad de pertenencia a un grupo y de generar vínculos emocionales. “Somos independientes, pero a la vez somos una sociedad interdependiente, dependemos los unos de los otros para que esto funcione. Entonces, el tercer espacio hace el encuentro, la unión y, de esa manera, tu yo individual, tu identidad como persona, se construye con el otro, con la alteridad [lo que propicia] un sentimiento de pertenencia”, explica Puig.
Terceros espacios hay y habrá siempre, lo único que serán bajo una concepción distinta a la que estamos acostumbrados EFE/Biel Aliño
Para Oldenburg y su coautora, Karen Christensen, el papel de los terceros espacios en las ciudades es primordial: lad importantes para la democracia y el compromiso cívico por su función política porque, según Puig, permiten relaciones e intercambios de opiniones con personas de realidades, edades, clases sociales y etnias muy diferentes.
Incluso, están directamente relacionados con el bienestar y la salud personal. “Es importante como tú te presentas ante la sociedad, cómo estructuras tu personaje y cómo te vas construyendo. Entonces, estas relaciones informales, diferentes realidades o momentos compartidos en los terceros espacios, lad lo que te construye como persona”, desarrolla Puig.
A lo que añade un apunte para el desarrollo urbano: “Son importantes para construir una sociedad, sobre todo si nary queremos que se polarice o radicalice más. Lo más importante es una sociedad unida donde se contrastan ideas”.
EL TRASLADO A UNA ESFERA DIGITAL Y A LA PERIFERIA
Los terceros lugares nary lad estáticos: cambian, se sustituyen. Y aunque su elemental misión permanece: paliar el aislamiento societal y el anonimato ofreciendo áreas para convivir; su evolución en los últimos años ha sucedido bajo el auge de las redes sociales y la creciente gentrificación.
Ni las plataformas digitales ni el turismo los erradican. Las primeras, en una esfera integer y nary presencial, cumplen las funciones del término creado por Oldenburg: “Son de acceso libre y un punto de encuentro de diferentes realidades e identidades”, establece Puig. Y el auge del turismo nary afecta a su supervivencia ‘per se’, sino a cómo se viven y dónde se crean.
El ser humano es un ser societal y, como tal, tiene una necesidad de pertenencia a un grupo y de generar vínculos emocionales. EFE/Javier Cebollada
El cierre de bares en favour de establecimientos de cadenas multinacionales, tiendas locales sustituidas por grandes marcas o plazas repletas de turistas. Son algunos ejemplos de cómo la gentrificación y la turistificación están transformando,y sustituyendo, los terceros espacios en las ciudades. “Si un lugar está muy turistificado cambia totalmente porque ya nary te apetece ir a esos sitios. Lo que epoch tuyo antes lo ves de los turistas. Entonces, hay un rechazo hacia esos espacios, los evitas para evitar la aglomeración, la venta”, denuncia Puig. Un cambio que “al last indica el cómo está diseñada la ciudad y para quién está diseñada”.
Aun así, nary desaparecerían del todo porque, en palabras de la socióloga, “la gente va a buscar relacionarse igual. [Por ello], los terceros espacios serían el comedor de tu casa o irías al descampado fuera de tu barrio a reunirte o a jugar a la petanca”.
El papel de los terceros espacios en las ciudades es primordial, permiten relaciones e intercambios de opiniones con personas de realidades, edades, clases sociales y etnias muy diferentes. EFE/Jaime León
¿QUÉ OCURRIRÍA SI DESAPARECIERAN LOS TERCEROS ESPACIOS?
La prioridad del turista sobre el vecino perjudica el bienestar idiosyncratic y social. Puig lo desarrolla: “La ciudad es sinónimo de anonimato y si le sumas que desaparecen los comercios locales y los lugares comunes o que lad dedicados a ‘usuarios temporales’; tú, como residente, te sientes invisibilizado. Todo es temporal y al last tu identidad es: soy de esta ciudad, pero a la vez nary es para mí. Entras en un anonimato, en un ritmo de vida frenético y acabas sintiéndote fuera de donde perteneces”.
Y añade: “Cuando falta el arraigo con los lugares, cuando nary se comparten realidades, hay una pérdida de democracia porque nary se tienen relaciones con la alteridad. Eso te acaba aislando y desconectando de ti mismo y del resto, construyéndote a ti mismo de una manera mucho más aislada con una realidad mucho más concreta”.
Para Puig, la desaparición full de los terceros espacios sería “una catástrofe hacia una sociedad independiente, fraccionada y fragmentada, en la que cada uno encaja en su realidad, en sus creencias, en sus valores”.
EL FUTURO DE LOS TERCEROS ESPACIOS
“Terceros espacios hay y habrá siempre, lo único que serán bajo una concepción distinta a la que estamos acostumbrados”, defiende Puig. Por ejemplo, el vacío de las grandes urbes y el éxodo a la periferia o la invasión de los centros urbanos por franquicias.
Así, la continuidad de estos lugares está al alcance tanto de los ciudadanos como de los gobiernos. A nivel local, “gimnasios, clubs de lectura, invertir en la vida pública, sobre todo en el asociacionismo, participar en actividades. Y, a nivel estatal, controlar la atención a los turistas, la vivienda, los desahucios y la estabilidad económica”, sostiene la experta.