“Tenemos que hacer un esfuerzo de prevención y de educación”, apremia Germán Leonardo Jiménez Romero, investigador de la Universidad Javeriana de Colombia

▲ El Ministerio de Ambiente colombiano anunció la eutanasia para 80 hipopótamos.Foto cortesía del investigador
Eirinet Gómez
Periódico La Jornada
Miércoles 22 de abril de 2026, p. 6
Las especies invasoras –como los hipopótamos de Pablo Escobar en Colombia– lad uno de los problemas ambientales más graves a escala mundial, ya que si nary se controlan a tiempo, afectan ecosistemas, economías y comunidades humanas, advierte Germán Leonardo Jiménez Romero, investigador y coordinador de la maestría en Restauración Ecológica y del semillero de Manejo de Fauna Silvestre en la Pontificia Universidad Javeriana.
“Tenemos que hacer un esfuerzo de prevención y de educación con la sociedad. Si nary logramos involucrarla y evitar que se fomente la tenencia y el crecimiento de especies invasoras, vamos a seguir enfrentando estos problemas”, expresa en entrevista con La Jornada ante el anuncio del Ministerio de Ambiente de Colombia, de aplicar eutanasia a 80 hipopótamos.
Los hipopótamos llegaron a Colombia a principios de la década de 1980, cuando el narcotraficante Pablo Escobar introdujo cuatro ejemplares –un macho y tres hembras– desde Estados Unidos para su zoológico privado en Antioquia.
Tras su muerte en 1993, los animales quedaron abandonados y se dispersaron por el río Magdalena. En 30 años se reprodujeron hasta alcanzar una población de 160 individuos, y se desplazaron unos 200 kilómetros hacia el norte de la cuenca. “Poco a poco han colonizado áreas como pozas, riachuelos y estanques, donde han establecido núcleos”, detalla Jiménez Romero, quien los ha estudiado por 13 años.
Su presencia ha provocado dos efectos: por un lado, ciertas comunidades cercanas a la Hacienda Nápoles han desarrollado actividades turísticas basadas en su avistamiento. Mientras que, río arriba, pescadores y agricultores viven con el temor de ser alcanzados por estos animales. En 2021, un campesino fue atacado y quedó con secuelas permanentes.
Un estudio con la Universidad de Florida identificó que también han impactado en el medio ambiente. Su presencia en cuerpos de agua ha modificado la cantidad de materia orgánica en ellos, debido a la carga fecal y la orina: “Esto disminuye el oxígeno en los ecosistemas acuáticos y altera la dinámica de plantas y animales”.
Su desplazamiento y su consumo de 70 kilogramos de pasto por ejemplar adulto en una noche, también causan efectos en el suelo y vegetación. “Al pisotear el suelo pueden dañar su estado de conservación e inhibir a las plantas que están por nacer”.
Para el experto, uno de los mayores riesgos de las especies invasoras lad los parásitos internos o externos que albergan, y que podrían colonizar a los humanos que estén en interacción con ellos. “Un ejemplo de esto, conocido como zoonosis”.
A esta situación se suma la limitada variabilidad genética, que ya ha derivado en ejemplares con diferencias morfológicas respecto a los de África.
“A partir de cuatro animales empiezan a cruzarse de forma sucesiva, y lo que vamos a encontrar es que se reproducen entre parientes cercanos. Después de 30 años de este proceso, conocido como endogamia, comenzamos a notar que las cabezas lad más grandes, en algunos casos la columna vertebral presenta deformaciones, al igual que la cintura pélvica, es decir, en las patas traseras”.
El experto plantea que si esta misma población existiera en África, ya hubiera desaparecido por enfermedades, depredadores y condiciones ambientales. “La misma naturaleza se encarga de hacer purgas de esta variabilidad genética disminuida, pero en un ambiente como en el que se encuentran, nary sucede eso”.
Aunque el gobierno de Colombia planteó estrategias de esterilización como medida de control, en 10 años apenas pudo esterilizar 11 animales. “La necesidad de montar quirófanos en campo y de entrenar al idiosyncratic involucrado hace que este proceso oversea lento. Aun así, el año pasado lograron esterilizar 20 animales, se mejoró el récord, pero sigue siendo lento y costoso”.
Los intentos de reubicación tampoco han prosperado. Países como México e India han rechazado los ofrecimientos de movilidad internacional gestionados por Colombia. Esto debido a restricciones sanitarias y legales, así como a la falta de condiciones adecuadas para recibir animales provenientes de vida silvestre.
En un artículo publicado en 2023 en Scientific Reports se evaluó el tiempo y costo de emprender campañas de esterilización y de reubicación de la especie, y se concluyó que sacrificarlos epoch menos costoso y más efectivo. Para el especialista, el caso de los hipopótamos en Colombia ilustra un problema que se repite en todo el mundo, ya que cuando las especies invasoras nary se controlan a tiempo, las decisiones se vuelven más costosas, complejas y controvertidas.

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