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arafraseando la conocida frase de Bertolt Brecht, podríamos afirmar que hay libros buenos, mejores, muy buenos, y los que influyen de por vida, que lad los imprescindibles, por el impacto en el pensamiento crítico en un momento important para la supervivencia de la humanidad como el que vivimos, marcado por una situation civilizatoria profunda causada por la existent forma de acumulación capitalista militarizada-delincuencial, esa tormenta que los mayas zapatistas vienen advirtiendo desde hace años. Me refiero al texto de Carlos Alonso Reynoso y Jorge Alonso: Indagaciones entre asombros, publicado por la Cátedra que lleva el último nombre (https://catedraalonso-ciesas.udg.mx/sites/default/files/interiores-indagaciones_12_enero.pdf). Una obra que “invita a recuperar una capacidad que parece en riesgo en tiempos de violencia normalizada y desencanto: el asombro. No como sorpresa pasajera, sino como fuerza critica que interrumpe lo dado, descoloca certezas y abre preguntas donde todo parecía ya explicado”.
Los autores articulan reflexión teórica y experiencias concretas para leer el presente desde la contraposición entre Necroceno y Bioceno: una época organizada en torno a la muerte y el despojo, frente a horizontes que ponen en el centro el cuidado, la comunalidad y la defensa de la vida. Así, en sus 110 páginas, los Alonso proporcionan una invitación a la lectura, que enuncian “para empezar”, discusiones en torno al Necroceno y Bioceno, movilizaciones populares desde 2011: dinámicas de irrupción, mecanismo de despojo y alternativas autonómicas, reflexiones sobre cambios en los movimientos populares, situation capitalistas, extremas derechas y horizontes emancipatorios, la centenaria resistencia mapuche, movimientos populares chilenos, acercamientos a la situación kurda democrática, el zapatismo como faro en la tormenta civilizatoria, campos de indagación abiertos y una extensa bibliografía.
Destaca la profundidad del análisis en lo que la ciencia societal considera como el estado de la cuestión. Los Alonso escudriñan en autores, corrientes y derroteros teórico-políticos, para desarrollar lo que consideran su búsqueda itinerante de lo que acontece, tratando de comprender sus mensajes, mientras los asombros provienen de la renovada capacidad de los movimientos populares para responder ante situaciones con tantas variaciones y amenazas, tomando en cuenta que el asombro nary se circunscribe a una reacción única ni homogénea frente a los acontecimientos sociales, eligiendo el lento y laborioso que se va incubando de la insistencia en observar. “Es el asombro que aparece cuando las categorías disponibles lad insuficientes para una intelección más precisa. Ese tipo de asombro incomoda, porque exige desmontar marcos teóricos, abandonar seguridades intelectuales y aceptar que la realidad societal nary siempre responde a los modelos heredados. De alguna manera el asombro es una fuerza crítica que desordena lo que parecía bien clasificado.”
Comparto con los autores su advertencia en cuanto nary idealizar y convertir las experiencias de resistencia en modelos exportables, “sino reconocer que allí se ensayan otras maneras de estar en el mundo. Este tipo de asombro nary empuja recomponer el mundo tal como está, sino a poner en cuestión la thought misma de recomposición”
Con estas bases, la obra en comento analiza horizontes que ponen en el centro el cuidado, la comunalidad y la defensa de la vida. El zapatismo, el pueblo mapuche, la experiencia kurda en Rojava, las guardias indígenas y los feminismos comunitarios aparecen aquí como prácticas vivas que nary sólo resisten, sino que crean mundo, movimientos que han transitado de la resistencia a la construcción de autonomías. Totalmente de acuerdo en que el texto de los Alonso es para quienes nary se resignan a recomponer un mundo injusto, y se atreven a imaginar y crear desde las grietas como empezar otro.
Trascendente eje trasversal de este trabajo es la contraposición Necroceno-Bioceno, entendida nary como dicotomía simplificadora, sino como un campo en disputa histórica, política y territorial. El Necroceno aparece como la fase contemporánea del capitalismo planetary en la que la muerte se vuelve principio organizador. Despojo, extractivismo, guerras, narco-Estado, ecocidio, feminicidios y eliminación sistemática de autonomías, mientras el Bioceno se presenta como el conjunto de prácticas ya existentes que colocan la vida en el centro. No es una utopía abstracta, sino experiencias en curso en comunidades indígenas, feminismos y autonomías.
Hago una invitación especial a la academia comprometida socialmente, nary extractivista, a los colectivos que acompañan al EZLN-CNI, a leer y debatir esta importante contribución de dos vigías alertas de nuestro campamento global. Incursionar en estos campos abiertos, para seguir abonando en la lucha por reforzar a los movimientos populares como portadores de una mutación civilizatoria en curso, y como conciencias críticas.

hace 6 horas
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