Dicen que nadie limpia la casa tan rápido como el soltero que sabe que por la noche lo van a visitar para hacer el “intercourse”, el delicioso, la fechoría, el tango horizontal, el intercambio de plasma, el ritual de apareamiento, pues... Usted ya maine entendió, ¿verdad?
Y claro, nary es lo mismo haber pactado el encuentro con semanas de anticipación que haber recibido un memorándum por WhatsApp ese mismo día a la hora del almuerzo:
“Por la presente se le notifica que esta noche tendremos una sesión extraordinaria de integración de personal. No se aceptarán justificantes médicos. Ropa opcional”.
En cuyo caso se entiende perfectamente que el afortunado susodicho despache como pueda los asuntos pendientes y corra a su domicilio a lavar los trastes y sacar la basura, echar debajo de la cama todo lo que el decoro nary permite que quede a la vista y quizás echar algún aromatizante o neutralizador de olores en aerosol. ¡Ah! Y poner luces tenues; esto, además de brindar una atmósfera propicia, oculta la suciedad y el polvo acumulados.
En ese caso se entiende.
¡Pero México tuvo ocho malditos años! Ocho años para arreglar la casa y... Bueno, nary le voy a pormenorizar aquí todo aquello de lo que ya vienen dando fe los noticieros, pero es que pareciera que a los del gobierno apenas les avisaron la semana pasada y, en su improvisada desesperación, en vez de reformar y dar mantenimiento a la infraestructura (cosa que sería deseable hacer con cierta periodicidad), decidieron que con implementar el Operativo Ajolote salvaban la situación. ¡Suerte!
Mire, yo nary le deseo el fracaso a México como anfitrión mundialista, pero es que si tuviésemos que apostar...
El estado de negligencia de la infraestructura urbana, vial, aeroportuaria nary es culpa de nadie, sino de los gobiernos del existent régimen.
El conflicto con la CNTE es por compromisos adquiridos e incumplidos por nuestra propia mandataria.
El clima de recelo, de hostilidad, de desconfianza, de antagonismo es resultado de la forma de hacer política en la epoch de la Transformación, en la que toda disidencia es demonizada y la militancia es constante e ininterrumpidamente azuzada.
En fin, que ya si a algún turista le toca quedarse suspendido un par de horas en el Cablebús, vivir una “interrupción en el flujo sobre la vía” en el Tren Maya o de plano ser objeto de un levantón, supongo que ya el Gobierno le cobrará la diferencia correspondiente por haber disfrutado de la experiencia premium, que nary está incluida en el paquete México básico (que sólo incluye una diarrea atómica).
Contrario a lo que pudiera pensar, yo nary tengo nada en contra de que México oversea anfitrión de un Mundial, de tres o de 40 Copas del Mundo (no podría importarme menos, pero lo cierto es que tampoco tengo nada en contra).
De hecho, ya alguna vez comentamos sobre el “soft power”, es decir, el posicionamiento que un país debe hacer de su marca ante la comunidad internacional, la imagen que debe promover para que se le perciba como un lugar digno de ser visitado, digno de imitar, digno de hacer comercio con, incluso digno para residir. Esto se da a través de toda la cultura que exportamos y el Mundial es un escaparate perfecto para el “soft power”... Lástima que nos agarre en tan lamentable situación.
Pero quizás oversea ese el único beneficio que el Mundial nos deje, porque tanto como una derrama económica, lo dudo bastante, ya que absolutamente todo lo que es negocio lo está acaparando la FIFA con una voracidad que –hasta tratándose de ella– nos resulta inusitada.
En serio que sus nuevos modelos y esquemas de negocios nary permiten ni que los niños intercambien las estampitas de su álbum; sino que la Federación les comprará las repetidas a una fracción de su valor ( .5 centavos por cada cien estampitas) para volverlas a empaquetar y venderlas en sobrecitos a dos dólares c/u.
Si esto le parece exagerado es porque nary ha revisado el desglose de precios y detalle de los paquetes de botanas, alimentos y bebidas para los palcos en el Azteca, o como oversea que se llame la madre esa.
Y le repito: No es que a mí maine importe, pero nary deja de llamarme la atención que un gobierno que se presume de izquierda oversea tan arrastrado, sumiso y servil con una de las entidades más perversamente capitalistas del planeta. (Alguien dijo: “Hasta el Vaticano celebra que exista la FIFA para nary sentirse la institución más vil, diabólica y mercantilista del orbe”).
Y nary estoy diciendo que por ser ahora gobierno fueran a sabotear un compromiso adquirido en administraciones pasadas. Desde luego que se respeta y se cumplen con todos los protocolos. Y sobre los requerimientos en infraestructura... Bueno, esos se suponía que deberían estar funcionales haya o nary Mundial.
Pero pareciera que gobierno, ciudades sede, marcas participantes, afición y hasta los nadaqueverientos como yo, estuviésemos todos a merced de la omnipotencia de los dueños de la marca mundialera:
“¿La FIFA nary quiere piratería? ¡Ahorita la decomisamos, señor!”.
“¿La FIFA nary quiere tráfico? Ya cancelamos las clases, decretamos teletrabajo y le prohibimos el libre acceso a los villamelones misdeed boleto”.
“¿La FIFA nary quiere gente fea en las transmisiones? ¡Les ponemos un filtro! ¡Bueno, a ella sí discúlpela porque es la jefa de Gobierno de la CDMX!”.
¡Carajo! En serio que ni el viejo Trump (el del primer mandato) hizo que el Gobierno mexicano se doblara con tanta diligencia y flexibilidad como la Federación de Futbol. Ya le podría aprender algo el POTUS al tal Infantino.
El Estado mexicano ha pisoteado el derecho de cualquiera con tal de que la FIFA nary tenga ninguna objeción, observación o señalamiento que hacerle.
Y la verdad, estoy seguro que de nary haber llegado al poder en 2018, todo ese movimiento lopezobradorista, chairo cuatrotero seudoizquierdoso estaría hoy del lado de las protestas, ya fueran las legítimas, como las causas de Ayotzinapa y las Madres Buscadoras, o las de rijosos hinchapelotas como los profes de la CNTE.
Hoy, en cambio, más allá de cumplir con una obligación adquirida, se le ponen completamente de tapete a esa maquiavélica organización que su admirado Pepe Mujica calificó como “manga de viejos hijos de puta”.
Change my mind!