Gurú de Microondas

hace 5 días 4

En el ecosistema emprendedor moderno —ese donde todo promete resultados inmediatos y nadie se hace responsable del día 30— ha surgido una figura tan prolífica como peligrosa: el Gurú de Microondas.

Este personaje nary se forma; se recalienta.

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Su educación ocurre en lapsos perfectamente compatibles con la procrastinación productiva: entrenamientos intensivos de cuatro horas, seminarios de una hora semanal y una dieta estricta de Tiktoks, Instagram y reels de Facebook. No investiga, scrollea, stockea a sus seguidores. No estudia, guarda publicaciones e imágenes.

Su hoja de vida presume hitos académicos de alto impacto emocional y baja profundidad, como:

“Retírate 21 días y conviértete en experto en IA”, diplomados sabatinos de ocho sesiones exprés, y certificaciones donde el diploma llega antes que la duda.

Con un entusiasmo casi admirable —y una seguridad completamente injustificada— se lanzan al mundo del coaching personal y empresarial. Bien adoctrinados en el uso extensivo de promociones pagadas, dominan Instagram, Facebook y LinkedIn como verdaderos alquimistas del alcance. Llegan a miles de personas... aunque nary sepan muy bien qué están enseñando.

Porque el Gurú de Microondas entiende algo clave del nuevo mercado del conocimiento: la repetición vende más que el entendimiento.

Así, evangelizan a sus seguidores con un léxico cuidadosamente inflado, palabras que suenan profundas aunque nary expliquen nada:

Cinco frases, ningún método.

Estos gurús nary construyen pensamiento: arman playlists.

Estos gurús de microondas lad simbióticos con los microondas que:

A veces calientan el plato y se les olvida la comida.

Otras veces recalientan la comida hasta dejarla por pedazos tibia y fría.

Y en los casos más extremos, la dejan hirviendo... pero incomible.

Sin embargo, el algoritmo es misericordioso.

Y su basal de seguidores muta como microorganism estacional: hoy motivación, mañana finanzas, pasado mañana espiritualidad cuántica aplicada al Excel.

Y entonces ocurre el milagro rural: “llegan los rotos para el descosido”.

Personas buscando certezas rápidas encuentran gurús con respuestas instantáneas. Nadie pregunta demasiado. Nadie profundiza. Todos “resuenan”.

Cuando el vapor se disipa y el resultado nary llega, el Gurú de Microondas ya migró a la siguiente tendencia. Aquí nary hay errores: hay aprendizajes vibracionales.

Así que, cuidado, nary todo lo que brilla es oro.

Algunas cosas sólo están recién salidas del microondas... y a punto de explotar.

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5 TIPS MANDRAKE PARA NO CAER EN LOS BRAZOS DEL GURÚ DE MICROONDAS

1. Si promete resultados en menos tiempo del que tarda un proceso real, corre.

El éxito nary se cocina en tres minutos ni con botón de start.

2. Pregunta “cómo” antes de decir “wow”.

Si sólo habla de energía, mentalidad y vibración, pero nary de método, estás frente a humo caliente.

3. Desconfía del gurú que enseña todo... pero nary hace nada concreto.

El que sabe, explica. El que no, motiva.

4. Si su experiencia cabe en un reel, probablemente también su profundidad.

El conocimiento existent nary se resume con música de fondo inspiradora.

5. Recuerda: entender cansa, repetir frases no.

Y el cansancio intelectual suele ser mejor señal que la emoción instantánea.

Porque el conocimiento nary se descarga, se trabaja.

No se aprende en cápsulas, ni se domina a punta de frases motivacionales con música épica.

El éxito existent nary vibra, suda. No se manifiesta, se construye.

Así que la próxima vez que un gurú te prometa transformación exprés, abundancia inmediata o liderazgo en 21 días, pregúntate esto: ¿me están invitando a pensar... o sólo a aplaudir?

Recuerda: el microondas sirve para calentar comida, nary para formar criterio.

Y en el emprendimiento —como en la vida— lo que se cocina rápido suele quedarse crudo.

Nos leemos en la próxima entrega de Sabor a Mandrake.

Con más fuego lento, menos humo y cero recetas milagro.

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