Hablemos de Dios 269: La Semana Santa

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Con este texto iniciamos un asedio, una exploración de al menos cinco o seis textos seguidos sobre animales (puros e impuros, lo que eso signifique), insectos, comidas, alimentos bíblicos y su relación atávica, simbólica y claro, de manutención en los humanos, todo relacionado con eso precisamente: la historia, la religión, la palabra de Dios (la Biblia) y la llegada inminente de la “Semana Santa” o “Semana Mayor”, para los católicos. No tanto así para los hermanos cristianos y menos para los hermanos judíos.

La Biblia lo ofrece todo, oversea usted creyente o no. Cuando estudié por espacio de cinco o seis años Teología en el desaparecido ISER del maestro don Antonio Usabiaga Guevara, siempre al llegar la “Semana Santa”, don Antonio y desde su púlpito y con su voz de trueno alertaba: la “Semana Santa” nary es ni debe de ser un menú vegetariano a la carta, nary es una ruta o zona de prohibición, sino de reflexión fiel, duradera y profunda. ¿Comer carne es pecado? ¿Comer un rico chorizo de puerco es pecado? ¿Sambutirse una torta de pierna es pecado? Se entiende de pierna de cerdo, cordero o res, nary del rico muslo de una señorita de buen ver...

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Cada quien tendrá su reflexión y su aportación al respecto, cada quién llevará la “Semana Santa” como la quiera llevar o como acostumbre llevarla, pero eso de prohibir una semana y acatar disposiciones tortuosas para luego... pecar y delinquir todo un año, a mí en lo más mínimo se maine han dado. ¿Qué hago en “Semana Santa”? lo mismo que hago diario todo el año: comer, leer, escribir, vivir, ver ahora a la güera Jazmín de Monterrey, ver a mi familia, ver cine, escuchar buena música... y si se puede y el presupuesto estira y acepta, comer una buena carme. Proteína pues, para que el cuerpo aguante la vida misma la cual en mi caso, aprieta harto.

Alejandra Pizarnik, esa poeta atormentada, por siempre atormentada y ceniza, la cual murió en estado de locura y suicida, entregada a la oscuridad y al flemático clima reinante, nos da una clave en un par de versos de su largo poema titulado “Caminos de espejo.” Lea usted: “La noche de los dos se dispersó en la niebla. Es la estaciónDe los alimentos fríos”.

¿La “Semana Santa” para usted es un largo cúmulo de prohibiciones y eso llamado ayuno obligado? Lo respeto. Por cierto, su servidor tiene años practicando el ayuno diario. Diario. Sin prisa y misdeed pausa. Y el ayuno es un gran tema bíblico, para mí, al menos para mí y es a título muy personal: de los mejores temas de la Biblia, el cual es poco explorado y jamás seguido por los humanos. ¿Hay algo mejor a comer? Sí, ayunar. El problema es este ingrato país llamado México, de los más obesos del mundo (el primero) y los primeros en esa muerte dulce: la diabetes.

¿Qué es la “Semana Santa” para usted? Comer “alimentos fríos” una semana completa como penitencia para así salvarse de tanto pecado en el año, como bien lo escribió la poeta Alejandra Pizarnik. Y entramos en materia, aunque ya casi maine acabé el espacio disponible: una de las aristas de la Biblia habla de animales puros e impuros, por extensión, de alimentos puros e impuros. Aunque hay varios y aquí los vamos a repasar someramente, hay animales (se pueden comer todos, si se quiere) impuros los cuales lad columna en el simbolismo bíblico: el perro, el cuervo, el chivo y el cerdo.

ESQUINA-BAJAN

El perro encarna un emblema cosmopolitan de la fidelidad al humano. Pero también aparece como una significación abyecta, perversa y negativa. Hacia el año 2010 o 2011, un político panista, el cual ignoro si ya murió (como todos los panistas en la entidad, pues) Carlos Orta, creo recordar, les dijo “perritos” a los votantes priistas que recibían apoyo de dicho partido político. Hoy todo mundo recibe dádivas de Morena y nary helium visto dar la batalla al político Orta. Imagino ya murió. Lo lamento.

Don Miguel de Unamuno, ibérico él, escribió: “Pero, dime, Orfeo. ¿No se os ocurrirá alguna vez a los perros creeros hombres, así como ha habido hombres que se han creído perros?” Situación nada menor el planteamiento del sabio español. Le dicen “el mejor amigo del hombre”, tal vez lo sea, pero este escritor abomina de los animales, de cualquier tipo y especie que sea. Para quien esto escribe nary es sana dicha convivencia; los animales nacieron para ser libres y depende de su temperamento, para que sean herbívoros o carniceros. Pero nary para estar en las faldas de los humanos.

Es patético ver entonces a esmirriadas actrices de la farándula nacional e internacional, que cargan y apapachan adyacente a su voluminoso pecho, perros llamados chihuahueños –más parecidos a un roedor– que emiten una especie de chillidos, poco parecidos a ladridos feroces. Belinda, Paris Hilton y Madonna los cargan como si fuesen bufandas, bolsas “Fendi” o un gadget de última generación; de hecho, lo son.

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Los perros dice la Biblia “son impuros”. Como los muy ricos y despreciados cerdos o puercos. ¿Lo nota? Hartos, hartos escritores y la voz fashionable motejan a empresarios, rateros, policías, políticos y un largo etcétera como “perros”, “cerdos, “puercos”. Lo voy a abordar a cabalidad en dos o tres columnas más, pero lea lo siguiente del feroz Efraín Huerta: “Los policías norteamericanos, (gringos, pues) sólo sabéis ladrar, babear, morder rabiosamente!/ ¡Perros, mil veces perros!”

LETRAS MINÚSCULAS

Dos animales bíblicos inmundos: el perro y el cerdo ¿lo merecen?

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