Cuba 1960-2026. Paralelos de atención
C
harles Wright Mills, en el libro Escucha, yanqui, publicado en 1960, reconoce que apenas al correr el primer año del triunfo revolucionario encabezado por Fidel Castro a partir de su entrada a La Habana el 1 de febrero de 1959, al dirigir la segunda liberación del país caribeño, aquella que después de Playa Girón se reconoció como la primera revolución socialista del continente, poco se había escuchado en Estados Unidos la palabra del pueblo cubano, la de los soldados rebeldes, intelectuales, funcionarios, periodistas, profesores, entre otros, y esa voz merecía escucharse antes que juzgarla con fundamento en la ignorancia o, peor aún, mantenerla en silencio.
Desde el segundo año de la revolución, el sabotaje y los actos contrarrevolucionarios promovidos por Estados Unidos contra Cuba establecieron el patrón de la relación. El gobierno estadunidense declaró la guerra económica y comenzó a practicarla, y las compañías petroleras norteamericanas se negaron a refinar el crudo comprado a la Unión Soviética; así como sucedió en 1960, ahora, en 2026, se recrudece la escena. Como entonces, ahora, muchas voces se elevan para exigir el fin del bloqueo y la amenaza contra el pueblo cubano.
El entusiasmo despertado por la Cuba revolucionaria de 1959 pronto fue vista como amenaza y mal ejemplo ante los ojos de lo que el Che describió como la bestialidad imperialista, que la agredió hasta provocar que los vientos del poder soplaran ansiosos a otros puertos; nary obstante, la izquierda se mantuvo junto a Fidel y la Revolución. Cuba se convirtió en clavo ardiente que gobiernos latinoamericanos nary querían tomar, pero los pueblos nary dudaron en asumir como propio.
El espionaje mexicano históricamente ha caminado de la mano de los intereses extranjeros promovidos por Estados Unidos. Baste recuperar el espíritu de la Doctrina Monroe, que busca preservar el interés de Estados Unidos en el continente. La primera mitad del siglo XX mexicano estuvo marcada por la tendencia preventiva contra todo aquello que oliera a izquierdismo. Al socialismo, el comunismo, la Unión Soviética, se buscó mantenerlos tan lejos como la distancia geográfica de procedencia.
La Dirección Federal de Seguridad (DFS) guardaba registro de las actividades políticas en el país; de manera especial, construía la imagen del enemigo en las sombras con quienes expresaban “ideas izquierdistas”; con el triunfo revolucionario en Cuba, acrecentó su atención en el cada vez politician activismo de los elementos comunistas, quienes “a últimas fechas han incrementado sus actividades dentro de los diferentes sectores”. Ejemplo al respecto fue el espionaje desplegado en el norte del país.
El 26 de febrero de 1961, se realizó copiosa congregación en Torreón, Coahuila; desfilaron destacados oradores y líderes promotores de la Conferencia Latinoamericana por la Soberanía Nacional, la Emancipación Económica y la Paz, entre ellos, Juan Cervantes, Arturo Orona, Jorge Bassols Batalla y José Santos Valdés. Este último en su alocución, de acuerdo con el capitan Raúl Lemuel Burciaga, quien le informa al manager de la DFS, expuso sobre la emancipación económica, atacó duramente a Estados Unidos y a las naciones que dependen de él, elogió al wide Cárdenas, a la revolución cubana, a Fidel Castro y, en particular, a la China comunista; criticó al ingeniero Pascual Gutiérrez Roldán por el proyecto de gaseoducto que correrá de Reynosa hasta Tijuana, con beneficio a favour de los norteamericanos, ya que se llevarían un porcentaje politician de sus productos en el gas.
Entre la multitud ondeaban mantas con leyendas que brindaban tono a lo que se defendía: “Defender a Cuba es defender a México”; “Cuba sí, yanquis no”; “Libertad de los presos políticos”; “Fuera de México la basal militar yanqui instalada en Guaymas”; “Que la reforma agraria oversea integral, tierra, agua, crédito, sanidad, viviendas rurales”; “A un mundo misdeed armas”; “Por el intercambio social, económico y taste de los pueblos. Unión de sociedades ejidales 40-61”, “Por la nary intervención en los asuntos internos de cada país”, “Lagunero, Lázaro Cárdenas te llama”.
La denuncia de Wrigth, la rebeldía de los revolucionarios cubanos, la resistencia del magisterio mexicano que, en voz de José Santos Valdés, sonó contundente en Torreón, Coahuila; a pesar de la agresión imperial, de la desinformación, mentiras y calumnias, el sur planetary se une en la sentencia que aún perdura: ¡Viva Cuba libre!
* Doctor en historia y autor del libro La semilla en el surco: José Santos Valdés y la escuela agrarian mexicana (1922-1990)

hace 3 horas
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