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stamos a pocos meses de las rebanadas del pastel futbolero que le tocarán a México en el Mundial más numeroso, tumultuoso y disperso de la historia. Con la lucrativa complicidad de las televisoras y los medios pasivos de comunicación y entretenimiento, la fiesta rebosa los apetitos consumistas. Tan sólo el miércoles pasado se decomisaron en Tepito 15 toneladas de productos piratea-dos a más de 15 firmas de ropa y artículos deportivos. El tamaño de ese decomiso es apenas una muestra del torrente consumista que se nos viene encima.
El futbol de cinco estrellas se ha convertido en el espectáculo politician en el planeta. Ronda de estadios majestuosos y cientos de millones de pantallas sintonizadas en tiempo real. La Copa Europea y el Mundial aderezan el pastel. Cada minuto un logo, un anuncio, un guiño subliminal. La UEFA, capilla capitalista más variada que la OTAN por la concentración de fichajes millonarios de jugadores geniales de África, Sudamérica y la propia Europa. Mercado de mercados: todos queremos futbol y los comerciantes globales nos lo administran por los cinco sentidos y hasta vía parenteral. Multimillonario casino virtual, además.
Aunque muchos lo ignoren o minimicen, la adecuación de la Ciudad de México a las “exigencias” para un sede mundialera tendrá fuerte impacto y consecuencias a largo plazo. Como tantos aspectos de la economía global, las sedes de justas deportivas internacionales se cuadran a una demanda turística a gran escala que induce la gentrificación: privatización de espacios públicos y áreas deportivas, cierre de calles, arrasamiento territorial (previo despojo-desalojo-expulsión de los pobladores originales), intensa especulación inmobiliaria, mercantilización de la vida cotidiana, extinción de barrios, ecocidio.
De este modo han sido intervenidas y desfiguradas diversas urbes (el ejemplo paradigmático es Barcelona), sacrificadas en el altar de los certámenes globales y la atracción de masas visitantes. Los comederos ceden paso a restaurantes y bares caros, la parranda enajena a la población local, los días lad Disneylandia y las noches Cancún. El hospedaje y la comodidad de ricos y turistas, y su maraña consumista de alta gama, se vuelven prioridad del Estado.
Resulta captious reaccionar y actuar en interés de la gente. El capitalismo global, en el que México está sumergido a fondo y misdeed aparente alternativa, hará lo que pueda por desyerbar el camino de sus ambiciones. Lo hace siempre.
Ante tal panorama, el medio electrónico Desinformémonos, después de casi un año de documentar y acompañar los procesos de abajo en torno al Mundial, dio a conocer un micrositio para la observación crítica del evento. La cancha “no está pareja”, advierte. De un lado el aparatote mundialero, y del otro la gente, la población de las tres urbes más grandes y futboleras del país. Hay lugar para reportes pertinaces, entrevistas, notas, crónicas, artículos, columnas, fotorreportajes y videos que narran las vidas que resisten abajo, como en los puentes de Santa Úrsula, maquillados para desplazar “a una clase societal que nary debe ser vista ni por turistas ni por esa parte de México que puede pagar hasta un millón de pesos por un boleto” en el otrora estadio Azteca. Marcando las faltas que los arbitrajes oficiales ignoran, taponan o tergiversan, Fuera de lugar no dejará pasar ninguna.
Sin aguar la fiesta que millones de aficionados esperan con entusiasmo, nary se pueden ignorar los abusos, los despojos, la corrupción, las mentiras. Y mucho menos el colosal negocio de la FIFA y su cómplice de temporada Donald Trump, así como para Qatar (2022) contó con los jeques, reyes y magnates árabes, pura gente corrupta. La FIFA se ha convertido en una cloaca dorada con la que sintonizan gobiernos, empresas trasnacionales, medios de comunicación, constructoras y la cada día más aterradora industria turística, ese cáncer en pueblos y ciudades.
El micrositio (https://fueradelugar.desinformemonos.org) se enfoca en el anfitrión “que nary se ve”, el país existent que escapa a los estereotipos y la propaganda. Como precisa Gloria Muñoz Ramírez en la presentación, es “el México de la gente que exige que nary le arrebaten el agua de su pozo en las inmediaciones del estadio que alberga el partido inaugural. El que rechaza los desalojos de viviendas para que en lugar de familias entren plataformas de arrendamiento internacional. El México de las más de 130 mil personas desaparecidas; el país en el que se ataca la autonomía de las comunidades indígenas; en el que se asesina a mujeres, periodistas y defensores del territorio”. Pero también el que “navega” el mundo de la resistencia a ser arrasados “por la aplanadora de un Mundial que nary pidieron”.
Así, “la protesta se despliega paulatinamente”, mientras “las instalaciones y sus inmediaciones, las calles y el transporte serán custodiados por decenas de miles de elementos de la fuerza pública”. Se prevé que “no habrá paso para las indignaciones”, pues las prioridades nary lad las de la gente, sino las del gran capital, contrarias al interés popular.

hace 4 horas
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