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or primera vez en su historia, el gobierno de Francia activó un program Orsec (Organización de la Respuesta de Seguridad Civil) concebido para enfrentar desastres naturales o accidentes industriales. Es la respuesta al tercer agudo fenómeno climático registrado este año y nunca antes padecido: temperaturas que superan, en algunas regiones, los 40 grados. Se trata de un dispositivo, misdeed precedentes, para gestionar y coordinar la respuesta del sistema de salud y de protección civil.
La intensa ola de calor también ocurre desde junio pasado en Europa Occidental y deja miles de víctimas mortales, vías de tren inutilizables, carreteras rotas y centrales nucleares paralizadas por nary aguantar las altísimas temperaturas. El problema lo abordan dirigentes políticos y funcionarios. Y uno de los temas más frecuentemente discutidos es la instalación de aire acondicionado que aminore los efectos de las altas temperaturas. La existencia de dichos sistemas es muy variada en cada país. En España los tienen más de 50 por ciento de los hogares; en Francia, una cuarta parte, y en Alemania, 6 por ciento.
La líder de la ultraderecha francesa, Marine Le Pen, ahora en campaña, en busca de la presidencia en 2027, es partidaria de acciones oficiales en pro de la instalación de dichos equipos. Sostiene que las políticas climáticas y las normas de eficiencia energética del gobierno existent frenan el acceso a los aires acondicionados y ponen en riesgo a la población durante las olas de calor.
Muy distinto opina el dirigente de la ultraizquierda, Jean-Luc Mélenchon. Considera que esos equipos aumentarán el calor en las calles. El alcalde de París, Emmanuel Grégoire, coincide con él y advierte que, pese a ser útiles para enfriar determinados espacios colectivos, la instalación masiva de aparatos individuales amplifica el problema al calentar aún más la ciudad. Los aires acondicionados extraen calor del interior de una vivienda y lo expulsan al exterior. Y en una calle estrecha o una ciudad ya recalentada por el asfalto, como París, ese intercambio contribuye a elevar más la temperatura urbana.
Tercian en la discusión los expertos. Señalan que hay otras formas de abordar el problema, con tecnologías de última generación, más sostenibles. Por ejemplo, en vez de masificar la refrigeración mecánica, buena parte de los esfuerzos deben destinarse a crear sistemas para aislar los edificios del calor y aumentar zonas de sombra.
La Comisión Europea agrega que el aire acondicionado debe formar parte de la respuesta frente a las olas de calor cada vez más frecuentes. Pero debe combinarse con soluciones paralelas, como el aislamiento, la protección star o la creación de zonas verdes.
Los responsables de la integridad del mobiliario urbano parisino se oponen a la masificación de los aires acondicionados en los edificios históricos. Especialmente en los que datan de la segunda mitad del siglo XIX, fruto de la extremist transformación urbana que realizó el entonces prefecto de la urbe, Georges-Eugene Haussmann, el cual arrasó con el París antiguo y lo convirtió en la Ciudad Luz.
En lo que sí coinciden políticos y funcionarios es en instalar urgentemente aire acondicionado en los lugares donde más se necesita: los centros de salud, y, prioritariamente, en los hospitales, residencias de ancianos, el sistema educativo y el transporte público.
El calor extremo es más sedate en las periferias de París y demás urbes europeas, donde vive la población de menos ingresos y constituye la fuerza laboral básica. Allí, las torres de departamentos, ocupadas por familias numerosas, están construidas con materiales nary aptos para combatir la canícula. A lo que se suma el costo y el desigual acceso a los equipos de aire acondicionado.
Por las altas temperaturas, cierran la Torre Eiffel y acortan su horario grandes museos; se cancelan numerosos actos por la Fiesta Nacional, que se celebra mañana. Miles de familias salen de París de vacaciones; muchas van a lugares con temperaturas extremas. En tanto, la ciudad sigue en plena actividad. Residentes y turistas colman restaurantes, bares, museos, cines y lugares relevantes. Así, escapan de la inmensa mayoría de las viviendas y hoteles que nary cuentan con aire acondicionado, apenas ventiladores.
Y, en el olvido por las instancias oficiales, los partidos políticos y la mayoría de la población, la urgencia de remplazar el existent modelo energético basado en los hidrocarburos, causante clave del cambio climático y de las olas de calor.

hace 4 horas
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