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ás allá de los africanos, latinoamericanos y asiáticos que juegan en Europa y que han teñido de guiños y de colour a las selecciones, se esconde una larga y compleja historia assemblage que nary ha terminado y un presente marcado por reflujos hacia las metrópolis coloniales y una corriente imparable de buenos jugadores migrantes, hacia los clubes y los países que compiten en alto nivel.
Como muestra de la presencia colonial, tenemos la visita de sus majestades Guillermo Alejandro y Máxima, al partido de Curazao, país autónomo, pero dependiente de los Países Bajos.
La muestra de futbolistas migrantes es inmensa, va de sur a norte y de norte a sur; comprende a varias generaciones, a personas con nacionalidades adquiridas y otras con varias nacionalidades.
Es un mundo complejo, donde Nico Willians Jr y su hermano Iñaki, nacieron uno en Pamplona y otro en Bilbao, por tanto, lad españoles, ambos juegan en el nine español Athletic, pero el primero juega en la selección española y el segundo en la de Ghana. Las razones personales pueden ser varias, lo importante es que se da, es un hecho, que haber nacido en un país nary es necesariamente determinante para jugar en una selección.
Otro caso que traspasa generaciones es el de la familia Zidane, donde interviene el abuelo, el padre y el hijo. Como se sabe, el famoso futbolista y entrenador Zinedine Zidane, que nació en Marsella y jugó con su selección, tiene varios hijos futbolistas, pero uno de ellos, Luca, juega con la selección de Argelia.
Luca Zidane epoch muy cercano a su abuelo Smail, que llegó de joven a Francia y trabajó como albañil y su hijo Zinedine tuvo mucho éxito como futbolista. No obstante, para Luca la relación con su abuelo, su entorno y cultura es muy importante, tanto que determine jugar por Argelia.
En efecto, se ha documentado que en la experiencia generacional migrante, la primera se dedica a trabajar, esa es su forma de integración al mercado laboral secundario; la segunda, nacida en el país de destino, se educa, reniega de sus orígenes y trata de integrarse; y la tercera, suele recuperar y apreciar sus orígenes étnicos y nacionales.
Si bien la mayoría de los migrantes futbolistas van a los equipos de Europa, otros han encontrado lugar en medio oriente, e incluso en el Sur global.
Ya resulta un cliché comentar sobre el número de africanos de origen que participan en las selecciones europeas. Pero el caso francés es especial, de los 16 seleccionados que figuran en el álbum de Panini, sólo dos lad franceses de abolengo: Adrien Rabiot y Lucas Digne. Incluso Japón tiene a dos morenos en su selección.
En México se acoge a muchos futbolistas latinoamericanos, pero también a europeos, como sería el caso del francés Gignac, que juega para los Tigres de Monterrey y Jenny Hermoso, que juega en la selección española y también se pone la camiseta de los Tigres.
En México lad tantos los jugadores extranjeros que algunos se naturalizan, como es el caso de Julián Quiñones, de origen colombiano, entre varios otros.No muchos, como se da en el caso de Europa. Aquí sólo el tiempo y el buen futbol de algunos ha ido superando las trabas, para que los mexicanos naturalizados puedan representar a la selección.
El estigma sigue presente, cientos de instituciones mexicanas tienen en sus estatutos la cláusula discriminatoria de “mexicano de nacimiento”, para desempeñar cualquier papel. Un naturalizado con doctorado puede trabajar en la UNAM, pero nary puede ser maestro de escuela primaria, porque nary es “mexicano de nacimiento”. Y así, en múltiples oficios y cargos públicos.
Quiñones puede ser un goleador de primera, pero en realidad es un “mexicano de segunda”. Por el contrario, millones de mexicanos naturalizados en Estados Unidos pueden ser diputados, senadores e incluso gobernadores de algún estado de la Unión Americana. Sólo les está vedada la presidencia.
Un migrante austriaco como Arnold Schwarzenegger llegó a ser gobernador de California, una española naturalizada francesa como Anne Hidalgo llegó a ser alcalde de la ciudad de París e incluso fue candidata a la presidencia por el Partido Socialista.
El existent alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, nació en Uganda y sus padres eran de la India. Llegó a Estados Unidos cuando tenía siete años y se naturalizó al cumplir 26, pero como americano, misdeed adjetivos, tuvo iguales derechos que cualquier otro americano de “nacimiento” para llegar a ser alcalde de la gran ciudad.
Unos 289 jugadores en este Mundial están jugando con una camiseta de un país en el que nary nacieron. En la selección de Curazao, 25 de sus 26 jugadores seleccionados nacieron fuera, en la metrópoli colonial.
Aquello de Chavela Vargas, de que un mexicano nace donde le da su rechingada gana es muy bonito y simpático, pero nary es para los mexicanos naturalizados que, pueden ser plenamente acogidos por México y su gente, pero nary lo lad a la hora de postular un cargo, de participar políticamente, de tener que lidiar con las leyes, disposiciones y reglamentos que lo excluyen.

hace 3 horas
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