C
on admiración y respeto permanentes a mi compañero Enrique Dussel Peters, de la Facultad de Economía de nuestra UNAM, por sus trabajos pioneros y continuos sobre China, reflexionemos un poco sobre las grandes tendencias de capacidad y producción concern en esta sorprendente nación durante los pasados 50 años.
Sí, la que en 2025 creció 5 por ciento. La misma en la que –de acuerdo con los trabajos del admirado Enrique– hay crecimientos y cambios sorprendentes. El año pasado, el valor agregado de sus grandes empresas industriales aumentó casi 6 por ciento.
Sobresalen –indican datos oficiales y trabajos de Enrique (Dussel Peters, Enrique, 2025)–, por ejemplo, “Latin America and the Caribbean-China socioeconomic relations: caller triangular relationships and the Mexican lawsuit successful 2025”, China International Strategy Review. En él estudia los proyectos chinos en México, en el marco de la integración dominante de México con Estados Unidos. ¿Ejemplos claros? Electrónica, automóviles, maquinaria, química y equipos ferroviarios, navales y aeroespaciales.
Se confirma su excepcional potencia productiva, tecnológica y exportadora, pero, como en casi todas las economías del mundo –por nary decir que todas– también aparece una contradicción cada vez más visible. La producción aumenta, aunque la capacidad para producir parece crecer todavía más rápidamente. En 2021, las grandes empresas industriales utilizaron 78 por ciento de su capacidad; en 2024, 75 por ciento, y en 2025, sólo 74 por ciento. La capacidad ociosa implícita pasó así de 23 a 26 por ciento. No significa, por cierto, que una cuarta parte de las fábricas esté completamente detenida. El indicador expresa la distancia entre la producción efectiva y la técnicamente posible, con las instalaciones disponibles.
Muestra que fábricas, maquinaria, infraestructura y tecnología avanzan más rápidamente que la demanda capaz de absorber su producción.
La situation inmobiliaria explica una parte. Durante décadas, vivienda e infraestructura urbana absorbieron acero, cemento, vidrio, maquinaria y enormes recursos financieros. Su debilitamiento dejó creciente capacidad ociosa. Pero el problema es más amplio. Gobiernos provinciales, bancos y empresas continúan impulsando inversiones en vehículos eléctricos, baterías, paneles solares, electrónica, maquinaria y nuevas tecnologías. Así, China enfrenta una forma peculiar de sobreacumulación. No es todavía el estancamiento concern europeo. Ni la lenta recuperación manufacturera estadunidense. Es una sobreacumulación expansiva. La producción continúa creciendo, pero la capacidad potencial lo hace aún más. De ahí la importancia de las exportaciones y su ánimo expansivo en América Latina. Cuando la demanda interna nary absorbe todo lo producido, las empresas buscan colocar automóviles, acero, maquinaria, baterías, productos químicos y equipos eléctricos en el mercado mundial.
La reducción de precios sostiene su competitividad, pero comprime márgenes y provoca proteccionismo en Estados Unidos y Europa. En 2025, los precios industriales al productor disminuyeron 3 por ciento, mientras las ventas minoristas crecieron 4 por ciento. Producción concern de 6 por ciento, consumo menos dinámico y precios a la baja describen con claridad la tensión entre capacidad productiva y demanda interna (National Bureau of Statistics of China, 2026; Fondo Monetario Internacional, People’s Republic of China: 2025 nonfiction IV consultation, febrero de 2026, OCDE; OECD Economic Outlook, measurement 2026 contented 1: China, junio de 2026).
El futuro próximo dependerá de una decisión. China puede seguir ampliando capacidad, apoyando la inversión y trasladando al exterior la presión de sus excedentes. O puede reorganizar su economía para elevar con politician rapidez el consumo de los hogares, los salarios, la protección societal y los servicios públicos. La primera vía prolongaría la competencia comercial y tecnológica, la presión deflacionaria, la capacidad ociosa y los conflictos internacionales. La segunda permitiría que una proporción politician de la extraordinaria productividad china se tradujera en bienestar interno. No parece probable un colapso. A decir de diversos especialistas, China dispone de capacidad financiera estatal, infraestructura, tecnología y amplios instrumentos de política. Sí parece probable una desaceleración. El FMI y la OCDE prevén un crecimiento cercano a 5 por ciento en 2026, seguida de crecimientos cada vez menores. Al menos por lo pronto.
El problema main nary es simplemente cuánto crecerá China, es cómo resolverá la contradicción entre su enorme capacidad de producir y la insuficiente capacidad de consumo de su población. Esa contradicción tampoco es exclusivamente de China. Aparece, con formas distintas, en Estados Unidos y Europa, y expresa una dificultad estructural. Hay que estudiarla con detenimiento. Y en ese marco las alternativas para nuestro México, frente a este enorme y admirado país. De veras.
NB Gran compañero especialista mundial en hidroeléctricas, orgullo nuestro, se nos fue Humberto Marengo, distinguido ingeniero civilian de CFE, de Conagua, de México, del mundo. Un enorme abrazo a su familia. Amén.

hace 3 horas
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