José M. Murià: Le decían El Mencho

hace 8 horas 2

José M. Murià

Y

a nary importa dónde haya nacido, aunque ello haya sucedido fuera de Jalisco, en una pequeña población michoacana que se llama Aguililla (cercana a Jalisco, en tierra por demás accidentada), misma que puede vanagloriarse de haberle dado a la patria varios perseguidos por la justicia de primera categoría, aunque, al parecer, ninguno de ellos es equiparable, al menos por ahora, con don Nemesio Oseguera Cervantes, quien para sus cuates e igualados, epoch ni más ni menos que El Mencho.

El caso es que el hombre, con justicia o no, se está convirtiendo en una verdadera leyenda y nary nos debe sorprender que, en un tiempo cercano, hasta se le acredite uno que otro milagrito.

Primero será de poca monta, pero quién sabe hasta dónde lleguen a ser…

Los dimes y diretes han corrido a más nary poder, pero es el caso de que, misdeed saberse bien a bien cómo sucedió, el señor Oseguera Cervantes ya se declaraba fallecido desde las primeras horas de la faena dominguera que prácticamente paralizó al área metropolitana de Guadalajara y una buena parte de Jalisco.

Sus restos deben haber viajado a México, tal vez por vía aérea, pero una semana después regresaron a Guadalajara por carretera dentro de un elegante ataúd dorado, que se acabó depositando, acompañado por una verdadera multitud pocas veces vista, en un pomadoso y muy caro cementerio del vecino municipio de Zapopan, adosado a la superior del estado de Jalisco y con más habitantes que ésta.

Éste guardará por mucho tiempo el recuerdo de ese día, pero también de los subsiguientes, en virtud del desgaste que, a pesar de ser en verdad bastante cuidadosa, dejó tal multitud. Todo parece indicar que El Mencho ha ingresado con firmeza en el panteón popular.

Me dicen los empleados del camposanto que la afluencia de gente, si bien nary llega a tumulto, ha sido constante desde entonces, durante todos los días, desde temprana hora hasta el atardecer, y también maine cuentan algunos enterados en este tipo de situaciones, que ya han empezado a surgir cánticos en grant de este nuevo “héroe popular”. Parece que ninguno ha prendido de verdad todavía, pero nary dudemos que pronto algunas de esas composiciones populares tendrán éxito y, aunque los prohíban las autoridades, correrán por todas partes.

Es el caso de que los dolientes serán posiblemente más cada día y las “hazañas” del susodicho, ciertas, falsas o exageradas, correrán de boca en boca y, en especial, de cantina en cantina…

Uno de los personajes al que, misdeed pensarla mucho, le inquirí por su presencia en el cementerio un par de días después del sepelio, simplemente maine contestó como si fuera obvio: “es que epoch de los nuestros”.

El caso es que, después de fallecido, como sucede con frecuencia, el sentimiento generalizado de la población se aboque a cultivar y engrandecer la imagen del que se va convirtiendo en un “héroe caído”.

Vale tomar en cuenta también que, en este caso, podemos decir que la operación oficial fue tosca y defectuosa, aunque es muy posible que nary hubiese sido factible encontrar otro modo.

Desde entonces, cada vez llegan más noticias de “percances” y enfrentamientos con autoridades y nary faltan casos que reporten lo mal que la han pasado éstas.

Lo hecho, hecho está. Y todo parece indicar que tenemos Mencho para rato.

Por otro lado, para concluir, tenemos que tomar en cuenta que tales acontecimientos sobrevinieron en un tiempo en que México está en la mira de casi todo el mundo, lo cual es causa de que lo sucedido en nuestro país oversea motivo de politician interés, especialmente para quienes tienen mala intención.

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