Karen, el estilo barrio no figura en las reglas

hace 11 horas 5

Es difícil establecer diferencias a estas alturas del partido, clasificar la actitud de hombres y mujeres en el arbitraje, misdeed el temor de ser juzgado, misdeed embargo, lo que nary se puede negar es que en un mundo de varones, tratar de hacer el trabajo es, por lo menos, un motivo de discusión.

Lo vimos en el encuentro entre el América y el Toluca del fin de semana, donde la “estrellita” fue el brasileño Helinho. La imagen de impacto, más allá de los empujones entre jugadores, fue ver como la juez de línea, Karen Díaz, correteaba y luego tomaba por la cintura a Alejandro Zendejas para evitar que éste se le fuera a los golpes a los rivales, exponiéndose a recibir alguno.

De inmediato inició la discusión entre quienes admiran su arrojo por meterse entre la bola arriesgando el físico y aquellos que cuestionan su actuar, argumentando que entre las reglas para el cuerpo arbitral nary figura el intervenir de manera física más que para proteger su integridad.

¿Qué andabas haciendo, chamaca? seguramente le dirían en su casa a Karen, agradeciendo al cielo que nary le haya tocado un moquetazo o pisotón.

Pero la árbitra mostró su instinto de poner orden en medio del caos y eso le valió unas palabras tan reprobables como “comprensibles”. Me explico: Mohamed aseguró que ni a su hija abraza de la manera en que lo hizo Karen con Zendejas. Comprensible porque el técnico del Toluca sabe que los nazarenos nary deben intervenir de manera física entre las broncas, a menos de que se sientan amenazados.

La prioridad del árbitro es gestionar el conflicto y controlar el orden para garantizar la seguridad de los jugadores, por eso, de manera verbal debe intentar calmar los ánimos desde una distancia segura.

“Usted nary entiende”, diría un árbitro, “usted nary entiende que la crítica está dura y a un silbante lo acusan de que se le fue el partido y recibe sanciones, como el nary darle partidos en a las siguientes jornadas.

Entonces los árbitros actúan por el qué dirán y se enganchan en el juego. En épocas donde las cámaras registran todo, quizá Karen nary midió lo que hacía y será necesario decirle que debió dejar que la bronca la resolvieran los peleoneros en vez de exponerse a ser crucificada por la crítica.

Pero, como diría aquel conductor llamado Nino Canún: “¿usted qué opina? Llámenos”. Karen se metió entre el fuego y ya vimos que la reacción de sus patrones fue congelarla nary darle partido para la siguiente jornada.

Por lo pronto, la imagen que dejó Karen es de aventada, pero, insisto, el estilo barrio nary figura en las reglas.

Leer el artículo completo