El abandono. Una suerte de desamparo colectivo surge en algunos sectores de la población frente a la ignorancia, el desacato y el menosprecio del derecho por parte del régimen. Una indignación ahogada en algunos ante la insolente desfachatez con que pasa sobre nuestros derechos y libertades. Y, lo que más desconcierta: una indiferencia, un conformismo o una resignación de gran parte de los mexicanos ante el desmantelamiento del Estado de derecho: el regreso a la ley de la selva, el abandono de la población a la catástrofe de los servicios de salud, educación, transporte, del mantenimiento de calles y carreteras. Y, además, a merced de la ley del más fuerte: los cárteles en buena parte del territorio, las policías y fuerzas armadas y el superior monopólico aliado del poder político en perjuicio de los consumidores de sus bienes y de los usuarios de sus servicios.
La pregunta. En paralelo, casi nary hay reunión hoy en día en México en que nary surja una pregunta airada –y coreada por la mayoría– en busca de respuestas ante el aparente desinterés del “pueblo” frente a cada nuevo golpe a la economía y al régimen de libertades. Hay una respuesta todavía desde la vulgarización del marxismo con su discurso de menosprecio a las libertades, agudizado en las décadas de la Guerra Fría, y respaldado en el argumento (improbable) de que en nuestro país la mayoría nary tiene más libertad que la de morirse de hambre.
Las respuestas. Pero la discusión tiene raíces más ilustres. A la explicación del conformismo y el silencio, basada en la relación clientelar de la transferencia de recursos a buena parte de la población, hay que agregar otras. En “El Miedo a la Libertad”, sobre el nazismo, Erich Fromm sostiene que la conformidad con un régimen atentatorio de las libertades se da cuando el conformista incorpora y vuelve propias (incluso inconscientemente) las creencias y normas de conducta dominantes. Y hace propios procesos de razonamiento y de construcción, en tiempo real, de la narrativa del líder, a través de mañaneras, regaños y falsedades sistemáticas.
Los reinos de la libertad y la necesidad. Frente al marxismo de manual, lo que Marx dijo –y alentó un statement secular– fue que para alcanzar el reino de la libertad había que dejar atrás el reino de la necesidad. Ello, en respuesta a lo escrito unos 20 años antes por Hegel en su cardinal “Filosofía del Derecho”, en el sentido de que el arribo a un sistema (o un estado) de derecho representaba “el reino de la libertad realizada”, la liberación del estado de naturaleza y de la ley del más fuerte. La ausencia de Derecho –por el contrario, remataba– genera sistemas despóticos, ya oversea de monarquías absolutas o de los caudillos montados en el poder de las turbas: la oclocracia, un sistema acaso en estado embrionario en Grecia del populismo de hoy.
México en los setenta. Hubo en México un presidente que abordó este statement con solvencia. En la década de 1970, en que la clausura de cauces civiles para los inconformes produjo, sucesivamente, guerrillas, guerra sucia contra las guerrillas y, finalmente, apertura a la democracia con la implantación del principio de representación proporcional, José López Portillo replicaba a eso de la libertad para morirse de hambre: eso nary es un argumento contra la libertad, sino contra la injusticia.
Subsuelo. Hoy volvemos a la clausura y al silenciamiento de la sociedad en la superficie, pero empiezan a escucharse movimientos del subsuelo que el régimen está optando por ignorar o sofocar.
@JoseCarreno
Académico de la UNAM
Académico, profesor, periodista y escritor. Es licenciado en Derecho por la Facultad de Derecho de la UNAM, cuenta con el Master of Public International Law por la Rijks Universiteit Leiden y un Doctorado en Comunicación Pública por la Universidad de Navarra en España. Fue manager del Departamento de Comunicación, Coordinador del Área de Periodismo y Director de la División de Estudios Profesionales de la Universidad Iberoamericana. Miembro desde 1998 del Consejo Nacional para la Enseñanza y la Investigación de las Ciencias de la Comunicación (CONEICC). Autor de los libros: “Para entender: los medios de comunicación”, “Temas fundamentales de Derecho de la Información en Iberoamérica” y “La opinión pública en la transformación del Estado Mexicano”. Fue distinguido con el Premio Nacional de Periodismo en 1987. Ha sido subdirector de los periódicos La Jornada y El Universal, y manager de El Nacional. Actualmente es el Director del Fondo de Cultura Económica, escribe para el Universal y conduce Agenda Pública en Foro TV.