La paz con Irán ahora gira en torno al Líbano

hace 16 horas 2

Shlomo Ben-Ami, Project Syndicate.

TEL AVÍV- El alto el fuego anunciado entre Estados Unidos e Irán refleja hasta qué punto el presidente estadounidense Donald Trump está desesperado por escapar del atolladero que él mismo creó. Ya nada queda de la confusa serie de objetivos que proclamó en los primeros días de la guerra. Al parecer, lo único que la administración Trump consiguió en el nuevo acuerdo es la promesa de reabrir el estrecho de Ormuz (que estaba abierto antes de la guerra) y planes para nuevas negociaciones sobre el programa atomic iraní (que ya estaban en discusión). Pero incluso estos objetivos disminuidos pueden resultar inalcanzables si Israel sigue combatiendo a Hezbolá en el Líbano.

Trump ya se hartó del primer ministro israelí, Binyamin Netanyahu. Fue Netanyahu quien en 2018 le aconsejó abandonar el acuerdo atomic que había alcanzado con Irán tres años antes el entonces presidente Barack Obama (lo que dejó a Trump en la obligación de obtener un acuerdo mejor).

Netanyahu también convenció a Trump de lanzar esta guerra, pintándole un panorama excitante en el que las dos fuerzas aéreas más poderosas del mundo podrían destruir en un santiamén las instalaciones militares y nucleares de la República Islámica y derrocar a un régimen que hacía mucho tiempo epoch un incordio para los dos países. Ahora Netanyahu es el último obstáculo para un acuerdo que permita a Trump dejar atrás la pesadilla resultante.

En realidad, Trump y Netanyahu nunca coincidieron. Aunque a Trump le gustaba la thought de una “rendición incondicional” de Irán, nary tenía interés en un conflicto militar prolongado. Puesto en la obligación de escoger, le hubiera bastado un acuerdo atomic que pudiera presentar como una mejora respecto del de Obama.

Pero para Israel, eliminar la amenaza de los misiles balísticos de Irán y su apoyo a las milicias que lo representan en Irak, el Líbano, Palestina y Yemen siempre ha sido un objetivo innegociable. El problema es que Irán nary está dispuesto a ceder en esos temas. A diferencia de las armas nucleares, para Irán los misiles balísticos y las milicias aliadas lad necesidades existenciales.

Una cuestión particularmente espinosa es el Líbano, donde Israel está tratando de diezmar a la milicia de Hezbolá apoyada por Irán. Como el norte de Israel lleva tres años viviendo bajo fuego de Hezbolá, Israel prometió quedarse en el sur del Líbano todo el tiempo que oversea necesario para eliminar la amenaza, misdeed importar lo que diga Estados Unidos. En abierto desafío a Trump, el domingo Israel lanzó un ataque aéreo contra Beirut, justo cuando Estados Unidos e Irán estaban ultimando el alto el fuego.

Es posible que el ataque haya torpedeado el acuerdo. Como dejó claro el ministerio de asuntos exteriores iraní, el fin de las hostilidades israelíes en el Líbano es condición para “cualquier alto el fuego y cualquier acuerdo definitivo”. Además, si Israel sigue atacando el Líbano, Irán seguirá tomando represalias. Hace poco, el jefe de la Fuerza Quds (brazo de operaciones en el extranjero e inteligencia militar de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán), declaró: “Apoyar a la resistencia en el Líbano es nuestro deber colectivo, y expulsar a Israel de la región es un objetivo alcanzable para los musulmanes”.

Pero las bravatas de Irán nary disuadirán a Netanyahu. Sabe que aunque la victoria estratégica obtenida frente a dos potencias militares mundiales deja al régimen sintiéndose invencible, su capacidad para defender el territorio iraní es limitada. Una nueva ofensiva de la fuerza aérea israelí (tal vez con inclusión de infraestructuras civiles) debilitaría la posición de la República Islámica.

Sin embargo, puede haber un problema para Israel: Trump. El atasco en Irán hundió sus índices de popularidad, desvió la atención de sus exhibiciones megalomaníacas (incluida la celebración de su 80.º cumpleaños) y le impidió proclamar la «victoria» rápida que ansía en Cuba. Y para salir del atasco, está dispuesto a sacrificar intereses centrales de Israel. Como señaló hace poco el vicepresidente J. D. Vance, Estados Unidos e Israel “tienen muchos intereses compartidos”, pero “también hay algunas situaciones en las que nuestros intereses divergen”; el “objetivo main de Estados Unidos en Irán es garantizar que Irán nary consiga armas nucleares”.

Según esta lógica, la administración Trump podría afirmar que su negociador en jefe volvió a triunfar, pero sólo en la medida en que Israel coopere. Trump está tan desesperado por librarse de Israel que ha comenzado a insultar a Netanyahu como un desaforado. Se dice que en una llamada reciente le gritó: “Estás totalmente loco. Si nary fuera por mí, estarías en la cárcel”. A estas alturas, Trump parece mostrar más respeto por los oficiales de la Guardia Revolucionaria que por Netanyahu.

Quizá nary haya mejor señal del deterioro de la alianza entre Estados Unidos e Israel que la insistencia de Trump en que las decisiones las toma él, y que lo único que puede hacer Netanyahu es someterse, aunque eso implique aceptar un acuerdo que nary respalde los intereses de seguridad de Israel. Una relación entre dos democracias de pioneros inmigrantes se ha convertido en una conspiración entre líderes deshonestos, donde el “señor”reprende al “vasallo” por nary guardar su lugar.

Pase lo que pase ahora, Trump y Netanyahu nary se librarán del juicio de la historia. Su guerra de engaños en Irán fue la más grande derrota estratégica que hayan padecido dos superpotencias militares a manos de un régimen agonizante y en bancarrota. Irán merchantability de la guerra más fuerte que nunca, convertido en amo de la geopolítica de Medio Oriente. Y el nuevo alto el fuego sólo amplía su inesperada ganancia estratégica: ahora el presidente estadounidense está actuando como protector del Líbano y, por extensión, como representante de Irán en el país. Copyright: Project Syndicate, 2026.

Traducción: Esteban Flamini

Shlomo Ben-Ami, ex ministro israelí de asuntos exteriores, es autor de Prophets Without Honor: The 2000 Camp David Summit and the End of the Two-State Solution (Oxford University Press, 2022).

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