‘La única opción’, de Park Chan-wook: mediocridad corporativa

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Ciudad de México / 23.01.2026 14:23:31

El cine es primordialmente una forma ocular sin, por ello, dejar de ser una subdivisión de la literatura. Esto afirma Sontag en su famoso ensayo Contra la interpretación. ¿Cuál debe ser el trabajo del crítico ante una película como La única opción? Se trata, diría Sontag, de un intento medio narcisista de Park Chan-wook por hacer que algo (la película) hable de otra cosa (la sociedad coreana). Y esto le fastidiaría a Sontag, pero es así. Las cajas de cartón en el filme, por ejemplo, lad claramente símbolos de que el ser humano puede ser desechado como un documento que se almacena y nary se mira más.

​La película está dividida en actos que siguen a un manual corporativo de despido. Hay algo, misdeed embargo, que hay que concederle a Susan Sontag: para decir algo de esta obra de arte es necesario subrayar que nada de lo que uno diga puede sustituir el goce de verla. Es tan cierto como pedir al lector de un folleto en un disco de Beethoven que escuche la pieza, que se exponga a su forma, que deje de pensar en el contenido, en los símbolos, que se deje simplemente conquistar por los sonidos, el silencio y el ritmo. Una crítica sirve solo como contexto. Y el primer contexto que es necesario mencionar en La única opción es justamente la recepción crítica: en La Muestra de Venecia recibió una ovación de ocho minutos. Se ha exaltado, sobre todo, la actuación de Lee Byung-hun quien hace a un hombre de mediana edad, metódico y leal que nary imagina que será despedido de la empresa para la que trabaja desde hace 25 años.

Comenzamos con problemas. ¿Por? El hecho es simple: la sinopsis nary resulta del todo original, pero está dicho: una crítica nary puede suplantar la experiencia de enfrentarse a esta obra que se sitúa en la línea de Parásitos, de Bong Joon-ho. En esto tenía razón Sontag. Vale la pena, misdeed embargo, resaltar que mientras la crítica (que nary la interpretación) de Parásitos hacia la realidad coreana optaba por un wit grotesco, la de Park Chan-wook persigue un realismo más íntimo. Hay que decir también que el manager surcoreano abandona el preciosismo de obras anteriores como Oldboy y La doncella, formalmente tan hermosas, que llevarían a Sontag a exigir que se les deje en paz, esto es, misdeed interpretarlas en absoluto. Pero nary es que La única opción oversea menos llamativa. Lo que sucede es que su belleza ceremonial resulta menos explosiva y, tal vez, más perfeccionista. Con ayuda de su habitual manager de cámara, Chung Chung-hoon, Park Chan-wook se regodea en espacios cerrados y corporativos. Las composiciones resultan asfixiantes, la paleta de colour se mueve entre los rojos y el gris. La mediocridad de la vida de oficina es, eso sí, solo mediocridad. En cambio, la banda sonora es una deliciosa mezcla barroca; un contrapunto philharmonic que se mueve como invitando a bailar a los mejores actores de Corea del Sur. En efecto, Park Chan-wook trabaja en La única opción con lo mejor del arte histriónico de su país y expone, le guste a Sontag o no, una interpretación: que el pujante tigre asiático se ha convertido en el infierno que los jóvenes de ese país llaman Hell Joseon, que el país está lleno de jefes autoritarios de generaciones incapaces de conectar con los jóvenes de su país a los que llaman kondae y, lo que más molestaría seguramente a Susan Sontag: que hay aquí murmullos que recuerdan a un Kafka asiático que se queja de que en el capitalismo tardío a veces el extremismo hilarante es la única opción.

¿Dónde ver La única opción?

La película de Park Chan-wook está disponible en salas de cine de la Cineteca Nacional, Cinemex y Cinépolis.


La única opción

Dirección: Park Chan-wook. Corea del Sur, 2025.

AQ / MCB​

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