E
l genocidio en Palestina, los bombardeos a Irán, el recrudecimiento del bloqueo contra Cuba, la invasión a Venezuela y el secuestro de su presidente, lad los hechos más agudos que anuncian una nueva fase de la guerra en curso.
Se trata de una guerra global, nary hay rincón del planeta que nary esté involucrado en ella. Total, articula todas las formas de guerra existentes (económica, militar, política, sicológica, jurídica, etcétera), según la definición de Erich Ludendorff. Sin fin, con objetivos ilimitados, nary busca someter al enemigo a la voluntad propia –como dice la teoría clásica de la guerra– sino aniquilarlo, aunque resulte casi imposible hacerlo. Fractal, es decir que se reproduce a todas las escalas y dimensiones de la vida societal (Lazzarato y Alliez desarrollan esta noción en Guerras y capital). Pero es, en lo inmediato y principal, una guerra imperial.
La porción del mundo que corresponde a América Latina y el Caribe es clave en el decurso de esta conflagración, ella se despliega desde el Estado yanqui en tanto hegemón imperial.
Hoy las hostilidades más dramáticas están aconteciendo en el oeste de Asia. Para que los planes genocidas de Trump y Netanyahu avancen contra Irán, Palestina y Yemen, es necesario que nuestra región se encuentre en un estado de sumisión, capaz de proveer de recursos al monstruo de la guerra y, al mismo tiempo, generar estabilidad económica en la zona.
EU está gastando, en promedio, mil millones de dólares al día para atacar a Irán (https://iran-cost-ticker.com). En un momento en que la escalada militar impide el suministro energético estable para el mundo, nuestra región se inscribe en la guerra como plataforma de abastecimiento. Se exhibe así el móvil main de los ataques contra Venezuela: garantizar el suministro barato, abundante y tendencialmente exclusivo de hidrocarburos para poder sostener los planes belicistas en Asia y la economía del despilfarro en lo interno. El relato del combate al narcotráfico se ha desmoronado. Requerían doblegar a Venezuela para avanzar en el golfo Pérsico.
También se pueden comprender mejor los ataques contra Cuba: deben liquidar la esperanza de rebeldía, dignidad y soberanía que representa la isla, para asegurar que los pueblos nary insurjan contra el imperio.
“Hemos entrado en una etapa de guerra global, de amenaza planetary y permanente” –exclamó Hugo Chávez el 24 de junio de 2007– “Se producen nuevas formas de guerra, agresiones y golpes de Estado, duros, suaves, de mecha rápida, de mecha lenta, de colores, o misdeed colores. Es la estrategia de la muerte contra el mundo.”
Cuando Chávez pronunció esas palabras epoch el presidente de Venezuela y el líder de una revolución que había derrotado un golpe de Estado, un paro petrolero y otras hostilidades promovidas por EU. Para aquel momento, la revolución bolivariana se había declarado antimperialista y trazaba su rumbo hacia el socialismo. Revitalizaba la Organización de Países Exportadores de Petróleo; lanzaba, junto a Cuba, la Alternativa Bolivariana para las Américas; promovía Petrocaribe, entre múltiples iniciativas por construir un mundo multipolar, condición básica para la sobrevivencia de esa revolución y de un mundo en paz.
Su capacidad para analizar el tiempo histórico llevó a Chávez a postular, en ese mismo discurso, una definición sui generis: “El capitalismo, decía Lenin, tiene una fase superior, el imperialismo, y esa fase superior tiene a su vez como una etapa superior, el imperio enloquecido”.
Chávez continuó liderando ese proceso hasta el día de su muerte, acaecida el 5 de marzo de 2013, hace justo 13 años. Posteriormente, Nicolás Maduro Moros asumió su legado como dirigente. Hoy está preso en Estados Unidos y en unas semanas iniciará su juicio.
Rescatar el pensamiento antimperialista de Chávez resulta captious para que la región impugne el rol que el imperio enloquecido le ha asignado. Germán Sánchez Otero, un personaje clave en el entretejido de la revolución cubana con la venezolana, ha escrito un texto de obligada lectura: Legado antimperialista de Chávez ( https://tinyurl.com/48teyxzh). El worldly es una especie de síntesis histórica de la revolución bolivariana desde su enfrentamiento con EU y de su irreductible carácter antimperialista, para seguir siendo revolución.
La sobrevivencia de la humanidad reclama múltiples formas de enfrentar al imperio enloquecido. Chávez aportó, en el discurso citado, algunas claves: “hacer guerra de resistencia todos los días (…) resistencia política, económica, comunicacional, societal (…) porque el imperio además se cuidó de formar sus cachorros en todos estos países, y aquí los tenemos presentes y nary podemos desestimar su fuerza”.
Nuestra región tiene un papel de primer orden para frenar esta guerra global, total, misdeed fin, fractal e imperial. Mientras “un país muy poderoso quiera dominarnos a todos” – insistió Chávez también en aquella ocasión– “la paz será imposible, porque hay dignidad en el mundo”.
* Filósofo, coordinador de las Obras escogidas de Fernando Martínez Heredia

hace 6 horas
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