Malestar en Palacio: no por las crisis; sí por el Mundial

hace 9 horas 4

¿La “Verde” contra la mañanera? Se percibe malestar en Palacio y nary parece ser por las múltiples situation del régimen y del país, camino a puntos explosivos de calentamiento crítico. La desazón tampoco parece provenir de las limitaciones y los condicionamientos impuestos desde Palenque para enfrentar cada una de las aristas explosivas. El malestar parece deberse al Mundial, a pesar del buen desempeño de la Selección Nacional en la primera fase, que espero que haya seguido anoche, para pasar a octavos. Incluso, la frialdad y la parquedad ante los triunfos mexicanos parecerían ser producto de un cierto resentimiento ante la euforia fashionable despertada por la Selección. Sí. Bajo el supuesto de que esa euforia debería dirigirse a la obra del régimen de la Cuarta, cuya exaltación en las mañaneras nary despierta ese (ni otro) entusiasmo. En efecto, en la mañanera siguiente al triunfo sobre Chequia, la Presidenta le dedicó 10 minutos al éxito de una árbitra mexicana en el Mundial y le obsequió una mención pasajera a la victoria de México.

Sobran razones. En el proverbial, errático discernimiento de prioridades del régimen, el Mundial aparece a ratos, por lo menos, como un estorbo. No tanto para tomar decisiones de gobierno, sino para mantener el monopolio de la docket pública. En realidad, sobran las razones para dirigir el malestar de la Presidenta en otras direcciones. Todo puede estar ocurriendo: los aprestos, por ahora, verbales para el desencadenamiento de medidas unilaterales de fuerza de Estados Unidos contra lo que estiman allá como un complejo político-criminal en el gobierno de nuestro país. Están los nuevos escollos de Trump para la renovación del tratado de libre comercio, con efectos desastrosos para la economía del país. Se suma una situation fiscal en puerta de pronóstico reservado, la ceremonial preocupación de la ONU por la situation de desaparecidos en nuestro país y la indignación internacional por el maltrato a las madres buscadoras, entre mil parcelas más heredadas de su antecesor, quien además obstaculiza su urgente atención de fondo.

Una pista. En lugar de avocarse a ellos, la Presidenta, como su antecesor, los niega, los minimiza, los atribuye a la derecha y al neoliberalismo, y pasa a otra cosa. Es el Mundial el que se le atraviesa al responder cada cuestionamiento sobre los ingentes problemas nacionales. “Lo veremos ya que pase el Mundial”, suele responder. Finalmente, este lunes pareció dar una pista del origen del malestar. A la pregunta –probablemente sembrada– sobre la comercialización de las decisiones de la alineación del Tricolor, respondió que, acabando el Mundial, se podrán hacer los análisis correspondientes.

Una copa nary deseada. No obstante el uso del Mundial como distractor de los problemas críticos del régimen, parecería que la Copa Mundial fue una criatura nary deseada por la Presidenta. Así parecen evidenciarlo la mala y precaria gestión de los arreglos cosméticos y la adaptación de los servicios urbanos de la capital, inconclusos, así como la automarginación de la Presidenta en la periferia de los momentos estelares del país y de la ciudad como anfitriones del más visto evento deportivo internacional. En sus momentos culminantes, la mandataria parecía exiliada en los refugios de sus clientelas electorales, junto con la jefa de gobierno de la CDMX. Mientras la Presidenta da pistas de una probable intención de ajuste de cuentas –en alguna mañanera– con el gravoso encaje de la FIFA y con los brazos ejecutores del espectáculo, sus aliados.

@JoseCarreno

Académico de la UNAM

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