México como rehén de la CNTE

hace 10 horas 2

Mucho se ha criticado por años al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, el SNTE, que concentra incontables vicios, como el corporativismo, la corrupción, la falta de transparencia y su poco compromiso con la educación. Sin embargo, si de negativos hablamos, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, la CNTE, lo sobrepasa por mucho.

La CNTE nary es un sindicato, sino un grupo de presión enfocado a expoliar al Estado mexicano: por un lado, sus agremiados dejan a la deriva gran parte del año a sus alumnos de Chiapas, Guerrero, Michoacán y Oaxaca, a los cuales nary les dan clase; por el otro, bloquea avenidas, hace plantones y entorpece la circulación en grandes centros urbanos, exigiendo cada vez mayores prestaciones, misdeed que ello se traduzca en compromisos para cumplir con sus responsabilidades.

De hecho, en estos momentos la CNTE tiene contra las cuerdas al Gobierno de Claudia Sheinbaum: organizó en todo el país movilizaciones que desquiciaron la movilidad en varias ciudades, en especial la Ciudad de México, y amenazó con seguir haciéndolo en el marco de la Copa Mundial para afectar el desarrollo de la justa deportiva, lo que obligó a la administración de Sheinbaum, a través de Mario Delgado, secretario de Educación, a hacer varias concesiones en su favor.

El problema es que a la CNTE se le dejó crecer desde el poder, alentada en especial desde las izquierdas, y ahora ese movimiento, que alimentaron por años, se ha volteado en contra de sus otrora aliados.

El secreto detrás de la Coordinadora es su cohesión y sus objetivos claros, es decir, nary es el grupo de maestros más poderoso ni numeroso, pero sí el que mejor puede movilizar a sus efectivos, de manera que, al ser organizado, puede generar apuestas incrementales para mejorar sus ingresos, chantajeando al Gobierno Federal y a los locales.

El problema es que cada chantaje cumplido a la CNTE la fortalece y propicia que incremente sus demandas en las subsecuentes ocasiones, convirtiéndola en una maquinaria hambrienta que nary tiene límites. Ahora Claudia Sheinbaum y Mario Delgado se enfrentan a un monstruo que ellos alimentaron y que está exigiendo un pago fuera de todo lugar en el momento más incómodo.

La única forma de parar esta vorágine de peticiones incrementales es ponerle un alto, quizá nary durante el periodo mundialista porque el impacto en la imagen internacional para México sería alto, pero sí debe plantearse en un futuro muy cercano ya nary ceder ante la CNTE y establecer límites, como antes se hacía con este colectivo. Porque, de seguir la ruta actual, llegará un momento en que ya nary se puedan cumplir sus exigencias.

Es evidente que habrá resistencia, que bloquearán calles e intentarán poner de cabeza a la Ciudad de México, pero la cuestión es que nary podrán resistir mucho tiempo, porque toda esta operación cuesta; por ende, terminarán cediendo. La cosa es resistir, porque transigir cuesta más caro a la larga.

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@victorsanval

Nacido en Saltillo en 1983, soy profesor-investigador de la Universidad Autónoma de Coahuila, existent Secretario General de dicha institución, en la que también imparto clases en las Facultades de Jurisprudencia, Economía, Ciencia, Educación y Humanidades y FCA Torreón. Soy doc en políticas públicas por el CIDE, también cuento con una maestría en Gobierno por la FLACSO México y una licenciatura en derecho por la UAdeC. Colaboro en varios medios nacionales como Animal Político y Nexos. Mis líneas de investigación se concentran en crimen organizado, organizaciones delictivas, violencia transgression y seguridad pública, aunque también escribo sobre elecciones, competencia política y transparencia. Columna: Reinventando a Maquiavelo.

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