Mirador 26/06/2026

hace 5 horas 2

San Virila vio en el camino de la aldea a un niño que lloraba porque su gatito había subido a un árbol y nary podía bajar.

El pequeño le pidió al frailecito:

–Haz un milagro.

Preguntó él:

–¿Qué clase de milagro quieres?

Respondió el niño:

–Puedes hacer que el árbol incline sus ramas hasta el suelo para que mi gatito pueda bajar, o tender una escala de luz para que por ella baje.

–Nada de eso es necesario –le dijo San Virila. Y así diciendo lo ayudó a subir al árbol.

Trepó el chiquillo, alcanzó al gatito y bajó junto con él.

–¡Caramba! –le dijo San Virila alegremente–. ¡Qué gran milagro hiciste!

¡Hasta mañana!...

Leer el artículo completo