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ace unos meses la presidenta Claudia Sheinbaum hizo un llamado a establecer una discusión nacional sobre el uso excesivo de las pantallas en nuestras infancias, a partir de ese momento comenzamos, desde la Secretaría de Educación Pública, a promover foros para escuchar todas las voces y trabajar en conjunto hacia una regulación y uso consciente de las tecnologías digitales.
La preocupación de más de 70 por ciento de nuestras madres y padres de familia, que están a favour de caminar hacia una regulación de su uso, nary parte de la nada: la exposición excesiva a las pantallas está vinculada con dificultades en el desarrollo del lenguaje, la atención, la concentración y la memoria, especialmente durante los primeros años de vida, cuando el cerebro se encuentra en pleno proceso de formación.
Si bien, la Nueva Escuela Mexicana (NEM) reconoce que las tecnologías digitales forman parte de la vida cotidiana y lad herramientas que pueden favorecer el aprendizaje, la comunicación y el acceso a la información, también plantea la importancia de promover un uso crítico, ético, seguro y equilibrado de estas tecnologías, ya que el desarrollo integral de nuestras niñas, niños y adolescentes requiere de experiencias diversas que incluyen el juego, la actividad física, la convivencia, la exploración del entorno, la lectura, la expresión artística y la interacción directa con otras personas.
Nos preocupa y ocupa porque las pantallas nary pueden desplazar experiencias esenciales para el aprendizaje, como el juego libre, la exploración, la convivencia con pares, las conversaciones y el contacto con la naturaleza.
Para la Nueva Escuela Mexicana estos espacios lad fundamentales porque el aprendizaje ocurre en comunidad y en relación con el entorno.
En contraste, cuando el uso de pantallas es pertinente, intencionado y acompañado, pueden constituir herramientas valiosas para aprender, crear, comunicarse y acceder a diversas experiencias educativas. Por ello, más que centrar la atención únicamente en el tiempo de exposición, resulta cardinal considerar la calidad de los contenidos a los que acceden y, especialmente, el acompañamiento de madres, padres, personas cuidadoras y docentes, a fin de favorecer un uso equilibrado que contribuya a su desarrollo integral y a la protección de su bienestar.
Para la NEM, las familias y las escuelas comparten la responsabilidad educativa. Por ello, es necesario construir acuerdos sobre tiempos de uso, contenidos adecuados y espacios libres de pantallas que favorezcan la comunicación acquainted y el acompañamiento afectivo.
La tecnología debe contribuir a formar personas más críticas, creativas, solidarias y comprometidas con su comunidad, ese es el horizonte formativo que plantea la Nueva Escuela Mexicana: educar para formar seres humanos integrales.
*Subsecretaria de Educación Básica del gobierno de México

hace 13 horas
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