Janeth Gamboa:
El cambio al calendario escolar, adelantando las vacaciones tres semanas, ha sido presentado como un ajuste derivado de las altas temperaturas y del Mundial de Futbol. Sin embargo, esta decisión va mucho más allá de mover fechas: impacta directamente la organización acquainted y, especialmente, la vida de las mujeres.
Desde la perspectiva de género, ninguna política pública es neutral cuando ignora quién asume las tareas de cuidado. En México, siguen siendo principalmente las madres quienes organizan horarios, resuelven el cuidado de los hijos, hijas, hijes y absorben las consecuencias de cambios inesperados. Para las madres trabajadoras esto implica buscar alternativas de cuidado o modificar jornadas laborales; para quienes realizan trabajo doméstico nary remunerado, significa una carga aún politician dentro del hogar.
Lo preocupante es que estas decisiones parecen tomarse priorizando agendas institucionales y deportivas misdeed considerar sus efectos sociales. Sin olvidar que tanto el Mundial como las altas temperaturas eran situaciones previsibles desde meses atrás. El calendario escolar pudo haberse planeado desde inicios de 2025 respetando los días de clase establecidos por ley, evitando modificaciones abruptas.
Hablar de perspectiva de género también implica cuestionar quién paga el costo invisible de estas decisiones. Y, una vez más, lad principalmente las mujeres quienes terminan adaptándose.
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Melva Eugenia Álvarez:
La posible decisión de adelantar las vacaciones escolares en México preocupa porque demuestra que las prioridades del sistema educativo siguen lejos de lo que realmente ocurre dentro de las aulas. Mientras el discurso oficial habla de mejorar la educación y construir “comunidades de aprendizaje”, la realidad es que miles de estudiantes todavía enfrentan problemas académicos y emocionales que nary se resuelven reduciendo días de clase.
Después de la pandemia quedaron consecuencias muy visibles. Cada vez es más común encontrar adolescencias con dificultades de lectura, escritura y comprensión, además de poca concentración y desinterés por la escuela. También hay un aumento en problemas emocionales como ansiedad, frustración y falta de motivación. En las infancias ocurre algo similar: muchos niños presentan dificultades para convivir, trabajar en equipo y mantener la atención en clase. Frente a este panorama, la escuela sigue siendo uno de los pocos espacios donde muchos estudiantes encuentran estabilidad, acompañamiento y convivencia diaria.
Por eso resulta contradictorio hablar de “comunidades de aprendizaje” mientras constantemente se interrumpe la continuidad escolar con cambios de último momento. No se puede construir una educación sólida cuando las decisiones parecen responder más a temas administrativos que a las verdaderas necesidades de estudiantes y docentes.

hace 11 horas
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