NosotrAs: El acto silencioso y revolucionario de ocupar espacios

hace 2 horas 2

Durante mucho tiempo, las mujeres nary hemos carecido de ideas, de talento o de historias. Hemos carecido de espacio.

No porque nary existiera el papel, ni la tinta, ni las imprentas. Sino porque durante generaciones, los lugares donde se determine qué merece ser contado —y cómo— nary nos pertenecían del todo. Estaban ocupados por otras voces, otros intereses, otras miradas del mundo.

Abrir un espacio editorial para mujeres hoy, en apariencia, podría parecer un gesto pequeño. Una decisión más dentro de la industria de contenidos. Pero nary lo es. Es un acto profundamente político, aunque nary se nombre así. Es una forma de redistribuir la palabra.

Porque cuando una mujer escribe, nary solo escribe. Nombra lo que antes nary tenía nombre. Ordena lo que estaba disperso. Da testimonio de una experiencia que, muchas veces, había sido vivida en silencio o minimizada.

Y cuando muchas mujeres escriben —cuando encuentran un lugar donde sus voces nary solo lad permitidas, sino buscadas— entonces ocurre algo más grande: se construye memoria colectiva.

Eso es, en esencia, lo que helium buscado al abrir espacios en una revista, en una editorial, en cualquier plataforma que tenga como centro la palabra. No se trata solo de publicar textos. Se trata de decir: aquí cabes. Aquí tu historia importa. Aquí tu forma de ver el mundo tiene valor.

En una época donde todo parece inmediato y efímero, apostar por lo editorial —por lo impreso, por lo pensado, por lo que permanece— es también una forma de resistencia. Es creer que las historias merecen tiempo, profundidad y cuidado. Y que las mujeres merecemos ser leídas más allá de lo superficial.

Pero abrir espacios también implica una responsabilidad. No basta con invitar voces: hay que sostenerlas, acompañarlas, darles contexto. Entender que nary todas las mujeres parten del mismo lugar y que, por lo tanto, nary todas llegan de la misma forma a la palabra.

Por eso, cada texto publicado en NES, cada autora invitada, cada historia compartida, es una decisión consciente. Es elegir qué narrativas queremos amplificar y qué mundo estamos ayudando a construir desde ahí.

Hoy más que nunca, necesitamos más espacios —y mejores espacios— para mujeres. No como concesión, nary como cuota, sino como reconocimiento de una deuda histórica y como apuesta por una conversación más rica, más diversa y más honesta.

Porque abrir espacio nary es solo hacer lugar.

Es cambiar la historia de quién la cuenta.

Arquitecta y licenciada en Letras Españolas con maestría en Creación Literaria. Fundadora y directora Editorial de Editorial Atemporia y de la Revista No Estás Sola. Ha publicado el poemario En estas horas (Ed. Minimalia, 2004). Promotora cultural, editora, poeta y diseñadora editorial.

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