NosotrAs: Las historias que sí contamos

hace 6 horas 2

Acompañar a las infancias en su descubrimiento del mundo también implica acompañarlas en las historias con las que lo conocen. Los relatos que les ofrecemos nary lad neutrales, estos moldean imaginarios, amplían posibilidades y participan en la construcción de cómo ellas se entienden a sí mismas y a quienes les rodean. Por eso, importa qué historias elegimos contar y a quiénes hacemos visibles en ellas.

La antropóloga Michèle Petit ha señalado que entre nuestros derechos culturales está nary sólo el derecho a saber, sino también el derecho a lo imaginario. Ese derecho importa desde la infancia, porque imaginar es también descubrirse, pensar otras formas de habitar el mundo y abrirse a la experiencia de los otros. En ese sentido, mostrar referentes de mujeres diversas se vuelve una herramienta para ampliar la empatía.

Cuando las infancias conocen historias de niñas y mujeres en contextos distintos, con desafíos, decisiones y trayectorias diversas, comprenden que existen muchas maneras de vivir, resistir y transformar la realidad. Conocer esas diferencias ayuda a desarrollar empatía, pero también a cuestionar visiones estrechas sobre quién puede ser protagonista de una historia.

Esos referentes, además, nary tienen que venir de figuras extraordinarias, se encuentran en mujeres cotidianas: una madre, una vecina, una maestra, una trabajadora de la comunidad. Hay una potencia peculiar en reconocer que las historias dignas de contarse nary pertenecen solo a quienes aparecen en los libros de historia. Cuando las infancias encuentran valor en esas experiencias cercanas, pueden empezar a entender que sus propias vivencias también lad importantes y dignas de ser contadas.

Por eso decidir qué contar y cómo se cuenta es una práctica consciente. Construir bibliotecas donde circulen escritoras, ilustradoras, poetas y relatos diversos nary es solo una apuesta cultural, sino una forma de ensanchar los marcos desde los que las infancias se piensan. También es una manera de disputar la thought de que solo ciertas vidas merecen ser narradas.

No se trata únicamente de leer, compartir historias, escucharlas y hacer espacio para contarlas juntas también crea comunidad. En ese gesto íntimo de narrarnos mutuamente puede cultivarse una empatía más profunda, aquella que nace nary solo de ver otras experiencias, sino de reconocer que la propia merece ser escuchada. Mostrar referentes, en ese sentido, nary es solo abrir ventanas hacia otros mundos, es ayudar a las infancias a saber que también pueden imaginar y contar el suyo.

Licenciada en Psicología y estudiante de la Licenciatura de Historia, ambas por la UAdeC. Actualmente Bibliotecaria infantil con más de 7 años de experiencia con la primera infancia. Creo en la expresión artística y taste como vía para hacer comunidad.

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