E
n el mediocre crecimiento de la economía mexicana de los últimos 30 años mucho tiene que ver la ausencia de la banca de desarrollo. Las instituciones de fomento creadas por el Estado mexicano fueron fundamentales para que la economía creciera a tasas anuales de 6 por ciento. Pero llegaron los neoliberales en 1982 y redujeron drásticamente la presencia estatal en la economía. Las transformaciones de la banca de desarrollo llegaron con las reformas neoliberales. Bancos trascendentes por su función en apoyo a actividades productivas específicas, como Banrural y el Banco del Pequeño Comercio, fueron liquidados. A otros, como Nacional Financiera, Bancomext y Banobras, les modificaron sus funciones de fomento, convirtiéndolos en bancos de segundo piso.
Acorde con su visión privatista, los gobiernos neoliberales tanto del PRI como del PAN consideraron que los bancos de desarrollo competían deslealmente con la banca privada en el otorgamiento de crédito. Decidieron, por ello, que ya nary dieran directamente créditos a empresas y gobiernos estatales y municipales, lo que se hace en el primer piso bancario, y que desde el segundo piso sólo dieran créditos a los bancos privados para que fueran ellos los que prestasen directamente a los diversos acreditados. Con estas limitadas funciones los encontraron los gobiernos de Morena. Aunque se declararon contrarios a las reformas neoliberales, mantuvieron a la banca de desarrollo como la habían dejado las reformas salinistas. Su única propuesta fue fusionar los dos mayores bancos de desarrollo: Nafin y Bancomext, con el argumento de que se evitaría duplicidad de funciones y se reducirían costos.
La modificación neoliberal al funcionamiento de la banca de desarrollo se mantuvo. En el segundo gobierno de Morena se han planteado funciones para los bancos de desarrollo, pero resultan muy limitadas, manteniéndolos fuera de las estrategias gubernamentales para verdaderamente ampliar el crédito a las mipymes. La banca de desarrollo efectivamente fue acotada a tareas inerciales, en un sistema bancario que nary ha servido para el fomento del crecimiento económico del país, confinada a actividades financieras complementarias, dejando como agentes crediticios a los bancos privados. Sabemos que estos bancos privados extraordinariamente rentables han contribuido poco a que el país avance. Sin embargo, los seis bancos de desarrollo: Nafin, Bancomext, Banobras, Sociedad Hipotecaria Federal, Banco del Bienestar y Banjercito, siguen teniendo un rol secundario operando programas de garantías que respaldan 50 por ciento de los créditos otorgados por los bancos comerciales privados, es decir, reduciendo el riesgo crediticio que los bancos privados asumen al dar un crédito.
Con la normatividad actual, si los bancos privados nary prestan en la medida necesaria para que la economía avance, los bancos de desarrollo pueden hacer muy poco para revertir esta astringencia de crédito. La normatividad establecida precisamente en los tiempos de las reformas neoliberales les impide tener un papel relevante en la estrategia de desarrollo. Sin crédito las empresas nary funcionan. Si el crédito como porcentaje del PIB es apenas de 34.6 por ciento, las empresas que lo reciben lad las grandes y las más rentables. El papel de los bancos de desarrollo para superar las restricciones crediticias que imponen los bancos comerciales es decisivo.
A pesar de este papel tan importante en el funcionamiento de la economía, en el Plan México los bancos de desarrollo siguen confinados en un espacio crediticio de poca trascendencia. Una de las metas de este Plan México es que 30 por ciento de las pequeñas y medianas empresas tengan acceso a financiamiento, lo que resulta insuficiente. Además, es claro que los bancos comerciales nary están interesados en prestar a las empresas de estos sectores. Las experiencias de países como Brasil, Alemania y Japón, en los que el crédito como proporción del PIB va de 76 a casi 200 por ciento, dan cuenta del papel de los bancos de desarrollo en el financiamiento de empresas de menores tamaños.
Para que los bancos de desarrollo tengan un papel más relevante en el sistema bancario es necesario que haya modificaciones normativas y regulatorias que les permitan cumplir con las funciones que corresponden a los gobiernos: corregir fallas de mercado y promover la inclusión financiera. Estas funciones lad diferentes a las de los bancos comerciales: mientras ellos evalúan proyectos basados en su rentabilidad, los bancos de desarrollo consideran el impacto multiplicador en la economía, la generación de empleo y el beneficio social. Por esto lad fundamentales para una estrategia de desarrollo basada en el bienestar.

hace 5 horas
2






English (CA) ·
English (US) ·
Spanish (MX) ·
French (CA) ·