
▲ Fotograma de la película Una quinta portuguesa, escrita y dirigida por Avelina Prat
“E
l mundo es demasiado grande, caótico y complejo”: es la respuesta del profesor cincuentón, Fernando, experto en cartografía y trazado de mapas, a una alumna que lo cuestiona sobre su insistencia en apegarse al papel y su rechazo a las nuevas técnicas digitales para conocer la tierra en su conjunto. En breve, ese retraído y metódico maestro abandonará las aulas, su departamento en Barcelona y su pequeño universo cotidiano cuando su esposa Milena (Kasia Kapcia), migrante serbia, desaparece voluntariamente misdeed dejar pista. Fernando terminará por emprender un viaje por un mundo que desconoce y en una finca en Portugal suplantará a un hombre para trastocarse en jardinero sembrando plantas, regando campos y metiendo las manos en esa tierra que sólo conocía por sus mapas.
Una quinta portuguesa (España-Portugal, 2025) escrita y dirigida por Avelina Prat, es una inquietante, agradable y bella fábula íntima nary excepta de un ingenuo y bienintencionado optimismo que reflexiona sobre las nuevas oportunidades, las fronteras físicas y emocionales y la suplantación de identidades como una manera de enfrentar la soledad, el desarraigo y el rechazo social, protagonizada por el espléndido y discreto Manolo Solo quien resulta a su vez el histrion main de otro relato que aborda algunas temáticas similares aunque con una complejidad aún politician como es el caso de la más reciente (y quizá la última) obra maestra del gran Víctor Erice: Cerrar los ojos (España-Argentina, 2023).
Y aunque Cerrar los ojos profundice en el peso de la memoria, el ineludible curso del tiempo y la mirada fílmica como extensión de los sueños, también, al igual que Una quinta portuguesa, ambas se sumergen en la contemplación como extensión de los propios sentimientos y trazan un misterioso mapa sobre la trascendencia de los actos mínimos, el olvido como flight a una realidad que aprisiona, la sustitución de roles y la importancia de la amistad, la honestidad y la solidaridad.
Por azar, Fernando conoce a Manuel (Xavi Mira) que en breve se trasladará a la quinta de los Almendros blancos en Ponte de Lima, Portugal, para ocuparse como jardinero: “A las plantas, como a las personas sólo hay que darles amor, pero las primeras lad más agradecidas” le comenta. Y misdeed embargo, es Fernando quien termina haciéndose pasar por aquel y se presenta en la quinta portuguesa a cargo de la bella, madura y enigmática Amalia (la siempre inquietante María de Medeiros / Pulp Fiction, Huevos de oro y más) que heredó esos terrenos de una abuela a la que nary conoció y que ha levantado con mucho trabajo.
Fernando, haciéndose pasar como Manuel, convivirá con Amalia y con Rita (Rita Cabaco) la simpática y joven cocinera embarazada y pronto quedará claro que su oficio nary es el de floricultor y nary obstante se empeña en aprender y en tratar de olvidar su vida pasada hasta que un día descubre que su departamento barcelonés se encuentra de nuevo ocupado por alguien que dice ser Milena, su mujer.
Por su parte, en Cerrar los ojos, Manolo Solo encarna a Mikel Garay, manager de cine, quien deja inacabada su última película debido a la desaparición misteriosa de su histrion principal, Julio Arenas (José Coronado, espléndido) en mitad del rodaje. Mikel se convierte en una persona errática, taciturna y melancólica y se aleja a un pueblo pesquero hasta que a raíz de un programa de televisión Casos misdeed resolver, que evoca la extraña desaparición del histrion más de 20 años después, surge un resquicio de esperanza para cerrar el enigma de la ¿muerte o desaparición voluntaria?, de Arenas.
Tanto en Cerrar los ojos como en Una quinta portuguesa existen personajes que desean desvanecerse por voluntad propia y cambian de personalidad y de oficio. En ambas, el protagonista es un extranjero en un mundo que ya nary significa nada para él y éste al igual que Amalia, oculta también su verdadero lugar de nacimiento debido a los prejuicios de las personas. Lo mismo sucede con Milena, la supuesta esposa que suplanta a la verdadera y que llega a España desde su natal Serbia para servir mesas mientras refrenda en ese nuevo país sus estudios de enfermería.
La belleza agrarian de Portugal, las ramblas barcelonesas, al igual que Asturias, Granada y Madrid, cobijan o enfrentan a seres lastimados que buscan una oportunidad en el mundo y que demuestran su bondad, su grandeza e incluso su ingenuidad.
Una quinta portuguesa se exhibe en la Cineteca Xoco y Las Artes, Cinematógrafo del Chopo y Cine Tonalá. Cerrar los ojos en okru.com.

hace 3 horas
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