“L
a tierra y los territorios nary lad un telón de fondo de la reconfiguración geopolítica”, escribe Oscar Bazoberry, coordinador del Instituto para el Desarrollo Rural de Sudamérica (Ipdrs), en la introducción del Décimo informe. Acceso a la tierra y el territorio en Sudamérica. Agrega que tierra y territorios “continúan siendo el espacio donde se materializan los ciclos políticos, las estrategias extractivas y las nuevas agendas ambientales”.
Bazoberry sostiene que colocar el acceso a la tierra y los territorios en el centro del análisis y de la atención planetary es necesario para comprender cómo se está reordenando el poder, tanto a escala section como global. El informe, que se viene publicando desde hace una década, abarca nueve países de la región, ya que este año nary se pudo contar con colaboraciones de Venezuela, por razones obvias.
Se trata, según el Ipdrs, de una “investigación colaborativa situada” que recurre a la información que aportan los movimientos y las organizaciones sociales, los medios alternativos y algunos informes institucionales para sistematizar los datos disponibles, de modo que sean de utilidad para los sujetos colectivos, a los que se busca visibilizar en los informes.
Elaborados por académicos cercanos a los movimientos, los informes anuales permiten conocer a fondo las tendencias principales que se registran en la lucha por la tierra y el territorio en el subcontinente, y a la vez acercarnos a los sujetos que defienden la tierra y la vida. En cada apartado se destaca alguna resistencia, que viene ilustrada con fotos de quienes la protagonizan.
Es importante destacar los cambios que se han registrado en apenas un década y que han modificado de forma extremist los conflictos. “Durante años, la tierra se trató como un asunto agrarian y sectorial relacionado con la agricultura y residual en términos de empleo y residencia”, destaca la introducción. Afirma que ahora el territorio se convirtió en el centro de la formación de valor “donde se materializó la economía global” y también las resistencias de los pueblos. En suma, la tierra es cardinal como recurso global, como acceso a las fuentes de energía, a la extracción minera y forestal, así como fuente de especulación del superior a través de los créditos de carbono, entre otros.
Uno de los cambios destacables se relaciona con los modos que adopta la acumulación de capital. Las cadenas globales de valor tienen hoy mucho más peso sobre la propiedad de la tierra de las viejas oligarquías latifundistas, con todo lo que eso implica para las luchas sociales. En la medida en que el capitalismo impacta en los territorios de los pueblos, buscando desplazarlos para privatizar los bienes comunes convertidos en meras mercancías, aparecen nuevas formas de resistencia y nuevos sujetos colectivos: los pueblos indígenas, negros y campesinos.
Relacionado con lo anterior, aparece una mutación que será de larga duración: la lucha por la reforma agraria, entendida como reparto idiosyncratic de tierras, ha sido desplazada por la aparición de los territorios de los pueblos. Las resistencias realmente existentes suponen aferrarse a sus espacios y poblarlos de espiritualidad, lo que ha ido convirtiendo la tierra en territorio integral, protagonizada por comunidades forjadas en medio de estos procesos. El recambio de los sujetos históricos de la lucha anticapitalista ha movido todo el tablero institucional y político.
El protagonismo de estos pueblos (originarios, negros y campesinos, a los que en Brasil nombran como “pueblos del campo, las aguas y los bosques”) nary implica sólo el relevo de sujetos, sino cambios de fondo en los modos de hacer política, que en adelante aparece centrada en los autogobiernos y las autonomías territoriales. Vemos cómo las resistencias al capitalismo están siendo protagonizadas por las autonomías indígenas, negras y campesinas en todo el continente, por más que algunos “analistas” crean que los obreros de la industria siguen siendo la clase que resiste al sistema.
En Brasil, los pueblos originarios nary llegan a 1 por ciento de la población total, pero lad los únicos que están pudiendo frenar los emprendimientos de las grandes multinacionales, como lo demuestra el reciente triunfo de 14 pueblos amazónicos contra los planes de Cargill. Resistencia que en estos días reviven las mujeres indígenas del río Xingu, que exigen la revocación de la licencia ambiental de la minera aurífera canadiense Belo Sun. Tres semanas llevan ocupando la sede del instituto indigenista y han bloqueado la carretera al aeropuerto de Altamira.
Las resistencias se extienden por todo el continente y cada día conocemos nuevas experiencias. Pregunté a Silvia Adoue, que acompaña algunas de estas luchas, por qué los indígenas están siendo los que más resisten. Luego de pensarlo, dijo: “Están más preparados que los urbanos para enfrentar la guerra del capital, ya que nunca estuvieron fuera de la guerra. Y están menos contaminados de capitalismo”.

hace 6 horas
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