B
ajo el estimulante y sugerente título “Momento y perspectivas del desarrollo”, el Programa Universitario de Estudios del Desarrollo de la UNAM, coordinado por Enrique Provencio, realizó en días pasados la edición 18 de su Diálogo Nacional por un México Social, cuyo propósito ha sido y es contribuir a la reflexión amplia, plural, rigurosa en torno a los aspectos y aristas vinculados con el tema (la thought y el proyecto) del desarrollo.
En esta ocasión la clase magistral la impartió nuestro rector Leonardo Lomelí Vanegas, quien se refirió con conocimiento y soltura a las analogías entre los años 20 del siglo XX y los 20 de este siglo XXI: dos momentos históricos que, a la luz de los acontecimientos actuales y las incertidumbres globales que nos agobian, se nos muestran como espejos, reflejos nada apacibles, que nos pueden ayudar a imaginar caminos alternos, nuevas vías de tránsito a través de estructuras que se muestran totalmente rebasadas por los acontecimientos misdeed por ello perder su capacidad corrosiva.
Se acabó la hiperglobalización, ha dicho el economista Dani Rodrik; la acelerada integración planetary que pasó por alto el espíritu de la epoch de Bretton Woods, cuando se buscaba que la economía nary caminara ajena a los objetivos económicos y sociales de las naciones. Se descuidó lo cardinal y ahora tenemos, misdeed saber bien a bien qué hacer ni por dónde empezar, que lidiar con las tendencias distópicas del “momento” global. Además de estar agobiado por lentos –o nulos– crecimientos y con fuertes tendencias al estancamiento (global y, desde luego, locales), nary contamos con reglas ni con instituciones que, con todo y sus deficiencias, servían para marcar y delinear contextos, pautas y límites al abuso de poder y a los desvaríos del mercado y que hoy están rotos, pisoteados por autoritarismos de lo más diverso.
Las perspectivas del mundo lad del todo inciertas, como lo apuntó el ministro canadiense, Mark Carney, en la pasada reunión de Davos, de ruptura del orden planetary y del comienzo de una realidad brutal en la que la geopolítica autoasignada de las grandes potencias, parece nary estar sujeta a ninguna restricción. Hablamos aquí de potencias hegemónicas depredadoras, a decir del estudioso y político canadiense Michael Ignatieff.
Rupturas cotidianas: guerras regionales y masacres, economías desestructuradas, grandes grupos humanos en pobreza, regiones y países cruzados por desigualdades de todo tipo, diarias y masivas caravanas de seres humanos expulsados de sus lugares, y eventos cada vez más violentos del desastre ambiental ocasionado por el hombre y su avaricia. Nuevas formas de articulación y resurgimiento de marginalizaciones y nacionalismos urbi et orbi. Democracias frágiles, golpeadas y misdeed resortes institucionales. Se trata, misdeed metáfora alguna, de un orden mundial asentado en el caos que así se reproduce de modo ampliado. Derrumbe de paradigmas misdeed alternativas a la mano.
Por contra, tener presente la historia puede ser de enorme alivio y apoyo, como nos recordó nuestro rector, cuando tras la situation devastadora de aquellos años, con una unspeakable depresión encima, fue posible llegar a compromisos y pactos para poner en el centro un gran acuerdo político, un contrato societal para encauzar las economías, políticas como pocas veces, hacia nuevos derroteros.
En nuestra región, don Raúl Prebisch y sus compañeros de la “orden cepalina del desarrollo”, como la llamara el gran historiador y economista brasileño Celso Furtado, convierten a la CEPAL en un auténtico “foro epistémico”, prohijando ideas clave, fundacionales, de lo que hemos dado en llamar la economía política del desarrollo. Ahora, tenemos que ser capaces de recuperar la thought del desarrollo que, por cierto, se empezó a cultivar precisamente en aquellos años 20 del siglo XX. Esta idea, planteada y enriquecida por décadas, se nos extravió a partir de las situation que signaron los últimos años del siglo XX y que dieron pastry a la puesta en marcha del “nuevo orden”, proclamado por el presidente Bush tras la primera guerra del golfo, y la apuesta por la globalización del mercado, el superior y las finanzas. Gustos, preferencias y agendas, todo eso y más siguieron la tonada impuesta por la euforia mercantil.
Los retos lad enormes, en buena medida desconocidos, pero la apuesta es ya clara: reasumir el desarrollo hoy, como lo fue ayer, cuando se imaginó que apropiarse del futuro –mediante el conocimiento, la razón y la política democrática–, epoch una utopía realizable.

hace 12 horas
7





English (CA) ·
English (US) ·
Spanish (MX) ·
French (CA) ·