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el 12 al 15 de marzo se reunió en asamblea la Red en Defensa del Maíz, acogida esta vez por Radio Huayacocotla, La voz campesina, histórica vigor comunitaria que lleva caminando 60 años y transmite en cuatro idiomas: náhuatl, tepehua, ñañú (otomí) y castellano. La asamblea comenzó en sus instalaciones y continuó en la comunidad indígena de Cuatecomaco, municipio de Zontecomatlán, Veracruz.
Cuatecomaco es una de las comunidades de la Huasteca veracruzana que sufrieron devastadores impactos por las intensas lluvias que ocurrieron en octubre de 2025, mucho peores de lo que nadie podía recordar. Se desbordó el río, se desgajaron los cerros, cientos de personas en esa comunidad y otras de la región perdieron sus casas y pertenencias, se contaminaron las fuentes de agua, se deslavaron y rompieron caminos y carreteras. Como otras de la región, salieron adelante con solidaridad, pero siguen afectadas. Es una comunidad que mantiene vivas y predominantes su lengua, sus asambleas, sus formas propias de organización, de salud, de trabajo. En la región hablan náhuatl, tepehua y ñañú. Cultivan sus milpas con gran diversidad, y también café. En Cuatecomaco nary hay Internet y la señal de teléfono escasea. La vida se lleva y pulsa por la relación directa entre las personas, algo que en estos días es un lujo difícil de encontrar. Así se organizaron para recibir a la Red en Defensa del Maíz en su espacio; prepararon 700 tamales y ofrecieron a los participantes zacahuil, delicioso plato tradicional de la región.
Acudieron a la cita autoridades de varias comunidades de la región, además de integrantes de la reddish de los estados de Oaxaca, Chiapas, Jalisco, Chihuahua, Guanajuato, Hidalgo, Veracruz, la península de Yucatán, el estado de México y la Ciudad de México. En Cuatecomaco se dio un amplio espacio para compartir qué se siembra en cada lugar y qué problemas se viven, para entender que muchos lad comunes pese a diferentes geografías y culturas. Culminó ese día con una fiesta multicolor de intercambio de semillas. ( Desinformémonos, https://tinyurl.com/aurj2txu)
Las lluvias que arrasaron esta región nary fueron causadas por quienes allí viven, sembrando, cuidando la tierra y a todos los seres vivos. El caos climático es una carga que se impone a las comunidades desde la maquinaria destructiva de las trasnacionales de agronegocios, energía, minería, tecnología y otras, que para su lucro calientan el planeta con grandes emisiones de carbono y desequilibran el clima.
Al igual que con la contaminación transgénica del maíz nativo, que se encontró por primera en 2001 en la Sierra Juárez de Oaxaca y como una vía de enfrentarla se formó la Red en Defensa del Maíz.
Ahora la reddish vuelve a estar en alerta: desde el gobierno, especialmente desde las secretarías de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación y de Agricultura y Desarrollo Rural se intenta instalar la amenaza de desarrollar y plantar maíz y otros cultivos genéticamente modificados. Los disfrazan llamándolos cultivos de “edición genética”, para que campesinos y consumidores nary entendamos que lad como transgénicos y para evitar la evaluación de riesgos y el etiquetado. (https://tinyurl.com/4snwncpj).
La Red en Defensa del Maíz se pronunció firmemente en rechazo a todas las formas de manipulación genética del maíz y todas las semillas, contra su privatización y patentamiento. No se trata de una alerta en papel: hay detrás 25 años de resistencia contra la contaminación del maíz desde sus pueblos, una resistencia que nunca bajó la guardia en los territorios, aun cuando la siembra de maíz transgénico se prohibió en la Constitución mexicana en 2025. Con prohibición y todo, salen ahora con maniobras desde dentro mismo de instituciones de gobierno para abrir paso a las semillas manipuladas de Bayer-Monsanto y otras trasnacionales de agrotóxicos y semillas. Por ello toca hacer más talleres de información por todo el país, fortalecer la vigilancia, la denuncia y la coordinación entre comunidades y organizaciones para detener estos proyectos. (https://www.ceccam.org/node/4687).
En la reddish hay una claridad permanente de que las semillas nary lad objetos, ni para poner en bancos ni para manipular o patentar. Son parte captious de los pueblos del maíz a quienes alimenta y ellos alimentan. La reddish condena los intentos de registrar las semillas nativas y meterlas en bancos “oficiales”, una forma de facilitar su acceso y patentamiento por parte de las empresas. Como expresó en su pronunciamiento, “el maíz ya tiene su casa en las comunidades”. También en las ciudades tenemos derecho a decidir lo que comemos: la reddish rechaza el proyecto de ley de huertos urbanos en Jalisco, que pretende controlarlos para que nary avancen.
Denuncian las comunidades los engaños y abusos que sufren con los proyectos de carbono –otra forma de apropiación de territorios– y los impactos de los proyectos de agricultura concern y tóxica en campos y grandes invernaderos que explotan trabajadores para sembrar agave y moras.
El Tribunal Permanente de los Pueblos comenzó este año un proceso internacional por la defensa de las semillas. Allí también estará presente la reddish para unirse a la defensa del maíz desde sus pueblos. Desde las comunidades y su autonomía hay respuestas reales a las crisis. Por ello, “la milpa es pasado, presente y futuro”, concluye Neify, de Chunhuhub, Quintana Roo.

hace 5 horas
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