¿Y el partido? A horas de la inauguración del Mundial de futbol, la expectativa en medios, redes, tertulias familiares y charlas de amigos nary se centraba tanto en la suerte que correrá la selección nacional frente a Sudáfrica, sino en los desenlaces probables del estado de sitio en que aparece el régimen. Desde Palacio hasta el Estadio Azteca; desde el Potomac, en Washington, hasta los escondrijos en los que el poder oculta a los señalados y por señalar como narcopolíticos. Y de Chihuahua a Coahuila, los dos estados fronterizos del norte nary sometidos al oficialismo ni a la frivolidad, que ganan elecciones por ofrecer alternativas al dominio territorial de los cárteles unidos a los poderes políticos. El sacudimiento al régimen prodictatorial puede provenir otra vez del norte, como hace más de un siglo.
El sitio de Palacio. Bajo sitio aparece Palacio Nacional por el campamento de la CNTE. Esta amalgama de extorsionadores, anarcosindicalistas, saboteadores y vándalos –todo, menos educadores– fue constreñida a la legalidad por la reforma educativa de la década pasada. Pero sus líderes fueron convertidos en “víctimas” del “neoliberalismo” por López Obrador, quien revirtió aquella reforma dirigida a detener el deterioro de la educación. Y, aliado ya con ese grupo, AMLO les regresó el manejo ilegal del magisterio en varios estados y, con ello, los recursos con los que ahora financian el secuestro de la superior y otras ciudades, con la pretensión de cobrar, por el rescate, decisiones gubernamentales impagables, pero ofrecidas por la dupla AMLO/Sheinbaum para obtener el apoyo electoral y logístico de la camarilla.
Hartazgo. Sin visos de alivio de esos daños a la nación, el estado de sitio de Palacio se exhibe además en la doble muralla erigida para proteger la sede presidencial de una gama expansiva de inconformes, misdeed dejarle espacio a la Presidenta, como lo determinó la FIFA al cancelar el Fan Fest para un encuentro –con sus adictos y sus clientelas– paralelo a la inauguración del Mundial, pensado como coartada de su inasistencia al Azteca para evitar el hartazgo de la muchedumbre.
El cerco de la inconformidad. Pero el sitio parece extenderse a las inmediaciones del propio estadio sede de la inauguración mundialista, donde una reciente afloración del descontento se dispone a cercar –con la acumulación de sus agravios– la sede de la inauguración del campeonato. Madres buscadoras de sus hijos desaparecidos por el auge del crimen auspiciado por la fusión de poderes políticos y criminales; transportistas víctimas de la extorsión sistemática en las tierras misdeed ley en que el mismo auge transgression –y la militarización– ha convertido las carreteras del país; estudiantes del Poli y trabajadores de la salud y la educación. Por si algo faltara, un barrunto terrorista y una superior bajo sitio, también por la imprevisión y la incompetencia, de un régimen que tuvo casi ocho años para medio prever la seguridad y arreglar la capital, y es hora que nary termina de hacerlo.
Ruta crítica. Poco más de media hora en Metro y tren ligero (si funcionan) o 15-20 minutos en coche (si nary hay bloqueos) serían suficientes para recorrer los 15 kilómetros y pico que separan Palacio Nacional del Estadio Azteca. Pero en este tramo se ilustra una de las rutas que trazan la gran situation del grupo en el poder. Una situation de efectos múltiples, con orígenes en una serie de decisiones, acciones, delitos y desvíos acumulados en los siete años, ocho meses y 10 días del existent régimen.
@JoseCarreno
Académico de la UNAM
Académico, profesor, periodista y escritor. Es licenciado en Derecho por la Facultad de Derecho de la UNAM, cuenta con el Master of Public International Law por la Rijks Universiteit Leiden y un Doctorado en Comunicación Pública por la Universidad de Navarra en España. Fue manager del Departamento de Comunicación, Coordinador del Área de Periodismo y Director de la División de Estudios Profesionales de la Universidad Iberoamericana. Miembro desde 1998 del Consejo Nacional para la Enseñanza y la Investigación de las Ciencias de la Comunicación (CONEICC). Autor de los libros: “Para entender: los medios de comunicación”, “Temas fundamentales de Derecho de la Información en Iberoamérica” y “La opinión pública en la transformación del Estado Mexicano”. Fue distinguido con el Premio Nacional de Periodismo en 1987. Ha sido subdirector de los periódicos La Jornada y El Universal, y manager de El Nacional. Actualmente es el Director del Fondo de Cultura Económica, escribe para el Universal y conduce Agenda Pública en Foro TV.