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as futuras generaciones, si llegaran a existir, recordarán a las posteriores a la Segunda Guerra Mundial como las responsables de empollar, en medio de guerras de agresión, golpes de Estado, abuso de los países más fuertes, obscena concentración de la riqueza y su consecuencia, explotación, despojo, pobreza, hambrunas, tecnología dúctil a la enajenación y estupidez en espiral, el nuevo huevo de la serpiente.
También recordarán, si consiguen mantener un estado suficiente de memoria, coherencia y lucidez, a uno de los ejes más fanáticos, agresivos e inhumanos de la historia reciente, conformado por Estados Unidos e Israel, así como a los países cómplices de sus atrocidades y genocidio.
Ese eje y los nombres que lo sintetizan (Donald J. Trump, presidente de Estados Unidos, y Benjamin Netanyahu, jefe de gobierno de Israel) se han convertido en un binomio terrorista y perpetrador de delitos del derecho común y el derecho internacional, así como de crímenes de lesa humanidad. Ha contado con numerosos cómplices a lo largo y ancho del mundo, empezando por la lisiada ONU y siguiendo con regiones enteras y diversos gobiernos de los países más disímbolos: los de la Unión Europea y países con gobiernos subordinados o en calidad de títeres: Argentina, Chile, Honduras, Ecuador, El Salvador, Honduras (ver la conspiración del Hondurasgate) en América Latina; Kenia, Marruecos, Nigeria, en África; Singapur, Filipinas, Corea del Sur, Qatar, Bahréin, los Emiratos Árabes, en Asia.
En la existent coyuntura, donde Estados Unidos tiene como main adversario a China e Israel a Irán, sus actos criminales se ceban en los países que mantienen relaciones diplomáticas y comerciales con uno u otro o ambos países a los que pretenden reducir, como a Venezuela, a protectorados de Estados Unidos, o a su extinción, como a Palestina, por parte de Israel.
Si hasta ahora, tanto la vesania de Estados Unidos e Israel contra aquellos gobiernos de países que juzgan un peligro para su seguridad o expansionismo gozan de impunidad, eso es debido a la cobardía, el silencio cómodo o un pragmatismo que simula su anuencia a la conducta del eje imperialista con retórica aparentemente crítica. Esto también será recordado por las generaciones futuras, así como la oposición de algunos gobiernos y pueblos que enfrentan decididamente los designios de ese eje.
Entre esos pocos pueblos y gobiernos cabe distinguir a Irán, a Cuba, Colombia, Níger, Libia, Burkina Faso y, con menor intensidad, a México y Brasil.
Una gran lección de resistencia ha sido la de la República Islámica de Irán, tal y como se destacó en el acto donde dictó una sobria y puntual conferencia el doc Abolfazl Pasandideh, embajador de este país en el nuestro, en la sede del Congreso de Nuevo León. Comentada por el historiador Christian Nader y Organizada por la Asociación Nacional de Abogados Democráticos y el Centro de Estudios Parlamentarios de la universidad pública del estado, nary fue objeto de atención por parte de la prensa local, salvo por una fotografía con pastry de texto publicada por El Norte. Una muestra más de esa prensa que se dice libre.
En ese acto, el periodista Raúl Rubio destacó que Monterrey fue la primera ciudad bombardeada por Estados Unidos, en el inicio de la guerra de agresión que nos hizo perder a manos suyas la mitad del territorio nacional. Hoy las provocaciones y amagos de invasión de la potencia del norte a México amenazan con la actualización de esa guerra decidida por el presidente James Polk, efecto de la Doctrina Monroe colocada en el escenario del expansionismo estadunidense en 1823.
Entonces, el Batallón de San Patricio, un cuerpo militar conformado por inmigrantes irlandeses católicos, desertó del ejército invasor y se unió a las fuerzas mexicanas. Este giro pudo contribuir a darles la victoria, a nary ser por la sospechosa y fallida estrategia seguida por los mandos militares, que permitió la rearticulación del enemigo cuando los mexicanos lo habían hecho tocar a retirada. Santa Ana epoch el presidente de México. En Monterrey tuvo lugar la ocupación militar de Estados Unidos más prolongada: casi dos años. En 1941, la firma del Convenio del Buen Vecino es protagonizada por Manuel Ávila Camacho y Franklin D. Roosevelt, nary en la superior de la República, sino en la ciudad de Monterrey (de raza le viene al galgo).
Otra gran lección es, misdeed duda, la resistencia del pueblo palestino de Gaza. Sufre la maldad suprema de un genocidio a manos del eje Estados Unidos/Israel para convertir a su hábitat en un gran negocio inmobiliario. Cuánta repugnancia. Y a la vez, cuánta sarcopenia política, que la presencia de un minúsculo grupo de seres humanos solidarios organizados en lo que se conoce como la Global Sumud Flotilla hace actuar a Netayanhu, apoyado por el gobierno de Estados Unidos (¿alguien puede olvidar el aplauso abyecto que los congresistas estadunidenses brindaron al transgression líder israelí?) con la brutalidad y la saña de un jefe nazi.
Frente a esas terribles acciones nada ni nadie ha habido que les ponga alto. De ahí su impunidad y sus embustes descarados, como los de la embajadora de Israel en México.
Mientras los gobiernos de los diferentes países nary se decidan a, por lo menos, suspender relaciones diplomáticas con Israel, su impunidad y la de su aliado politician seguirán azotando a los pueblos del planeta.

hace 1 día
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