Bernardo Barranco V.
P
ietro Parolin realizó una visita oficial, del 4 al 6 de agosto de 2026, bajo la expectativa de un probable viaje a México del papa León XIV. Parolin es el secretario de Estado de la Santa Sede, responsable de la diplomacia del Vaticano, nombrado bajo el pontificado del papa Francisco. Cuenta con un conocimiento profundo del panorama político y societal del país, habiendo servido previamente en la Nunciatura Apostólica en México en los tiempos de Girolamo Prigione, a finales de los años 80 y principios de los 90.
El funcionario vaticano sostuvo reuniones de alto nivel institucional. Se encontró con la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, y la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez. Y mantuvo una sesión de trabajo con Roberto Velasco Álvarez y funcionarios de la Secretaría de Relaciones Exteriores.
Sin duda, el encuentro con la mandataria fortaleció las relaciones entre México y el Vaticano. Sin embargo, resultaron curiosas las dos recepciones con distintos acentos de la entrevista. Claudia Sheinbaum reiteró la invitación y el interés de León XIV por venir a México, pero nary en el corto plazo. La presidenta enfatizó haber tratado el tema de la inteligencia artificial (IA) en las que existen coincidencias, especialmente a partir de la encíclica Magnifica Humanitas. Sheinbaum enfatizó en la mañanera convergencias en el marco del carácter laico del Estado mexicano.
Por su parte Pietro Parolin, en entrevista con Javier Rodríguez, manager de Desde la Fe, resaltó dos temas que trató con la Presidenta. Primero, la violencia y la búsqueda y construcción de la Paz, del cual resaltó la iniciativa del Diálogo Nacional sobre la Paz como un espacio de colaboración. Y segundo, la problemática situación de las migraciones. A pregunta del periodista sobre la IA, Parolín respondió que se tuvo una buena coincidencia en la búsqueda de introducir principios éticos al servicio de la persona humana.
Hay que recordar un principio básico. La actuación diplomática de la Santa Sede, así como de las visitas pontificales, tienden a fortalecer a las Iglesias locales. Invariablemente, la intervención vaticana procura dar cobertura y posicionar a la Iglesia local, así como robustecer su agenda. Toma como referente nary sólo al Estado sino a los poderes fácticos de la sociedad.
En este caso, es una hipótesis, atemperar las tensas relaciones entre los obispos y la 4T. Limar asperezas por los continuos pronunciamientos públicos en que los prelados acusan al gobierno morenista de complicidad con el crimen organizado, vínculos con los narcos y tolerancia a la violencia. Parolin buscó matizar asperezas y buscar espacios de colaboración y buen entendimiento entre el Estado y la Iglesia católica. Seguramente buscará recuperar el espacio como interlocutor político religioso privilegiado que desde AMLO ha venido perdiendo. Al mismo tiempo Parolín, como buen diplomático, seguramente recomendó a la presidencia del episcopado mitigar los vehementes pronunciamientos públicos que desde 2022 ha pronunciado, a partir de los asesinatos de los jesuitas en la Tarahumara. Los próximos meses confirmaremos el comportamiento tanto del episcopado como del gobierno, y observaremos si se van mejorando las desavenencias.
No es la primera vez que Parolín visita México como secretario de Estado. En mayo de 2014 vino a México para atemperar las relaciones del episcopado con el gobierno de Enrique Peña Nieto. Bajo el nuevo input social del papa Francisco, en abril de ese año, los prelados mexicanos presentaron un conjunto de preguntas muy críticas sobre los contenidos de las principales reformas del presidente Peña Nieto: la fiscal, educativa, política, energética y mediática. Los duros cuestionamientos incomodaron al peñismo y están en un documento titulado “Por México ¡Actuemos!”. Parolin con tacto templó incomodidades y facilitó la visita del papa Francisco a México que se realizó en febrero de 2016.
Hay otros asuntos colaterales nary menos importantes que el secretario de Estado seguramente abordó. En primer lugar, está la situation de la Basílica de Guadalupe por manejos opacos y turbios. Recordemos que el cabildo pedía a gritos la intervención de Roma y actuar en consecuencia con las auditorías. Dichos escándalos salpican al cardenal Carlos Aguilar Retes. Una segunda cuestión es la renovación o designación de 34 obispos y arzobispos. Es decir, más de un tercio de las 99 jurisdicciones eclesiásticas del país. Las principales arquidiócesis y sedes pendientes lad la arquidiócesis de Guadalajara y la arquidiócesis Primada de México. Otras arquidiócesis metropolitanas importantes lad Puebla, Oaxaca, Acapulco, Morelia y sobre todo Monterrey. Está en juego el nuevo perfil del episcopado mexicano bajo la tutela del papa León XIV. Si quiere una renovación profunda de la Iglesia en México aquí tiene una oportunidad de oro para revertir a uno de los episcopados más conservadores y chatos de América Latina.
Finalmente, está el tema geopolítico. Donald Trump se ha convertido en un dolor de cabeza tanto para México como para el Vaticano; en especial ha arremetido contra el papa León XIV. México tiene una relación asimétrica: 80 por ciento de las exportaciones van a Estados Unidos. Mientras Trump desata una guerra verbal contra el Papa, éste critica su guerra en Irán, sus arrebatos belicistas y le demanda una paz desarmante. El foco común de México con Roma es precisamente el tema migratorio: nary sólo es una tensión en la frontera, sino la persecución del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas contra los connacionales es una tensión que opera la violación de los derechos humanos. Trump ha hermanado a México con la Santa Sede, y a Claudia Sheinbaum con León XIV.

hace 3 horas
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