Fernando Morán*: Ricardo García y el Sello Alerce

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E

l trabajo de la nueva canción latinoamericana nary ha sido exclusivo de los artistas. Durante muchos años han existido personas promotoras que han aportado grandes contribuciones tanto a la producción como a su difusión. En Chile tenemos varios casos, uno de ellos destaca por ser uno de los pilares antes, durante y posterior al gobierno de la Unidad Popular del presidente Salvador Allende.

Juan Osvaldo Larrea García, mejor conocido como Ricardo García a partir de 1955 obtuvo una gran popularidad como locutor en el programa Discomanía en la estación de vigor Minería. Sus ideas visionarias lo llevaron a la creación del Festival Viña del Mar en 1960 en donde se destacó por ser el conductor durante sus primeros 8 años. En 1969 con el apoyo de Vicerrectoría de Comunicaciones de la Universidad Católica de Chile organizó el Primer Festival de la Nueva Canción Chilena en donde resultaron ganadores en un empate Víctor Jara (acompañado de Quilapayún) con “Plegaria a un labrador” y Richard Rojas con “La Chilenera”. Este evento tuvo dos ediciones posteriores de 1970 y 1971, pero ya nary fueron de manera competitiva como el primero. Además de contar con la participación de los primeros exponentes de esos años, los festivales le darán el nombre de Nueva Canción Chilena a este movimiento y que posteriormente se acuñara en Latinoamérica como Nueva Canción, sustituyendo el término de canción de protesta.

En 1973, a raíz del golpe de estado, la música alternativa fue censurada; agrupaciones como Quilapayún e Inti illimani sobrevivieron gracias a que se encontraban en giras en Francia e Italia respectivamente, otros artistas lograron exiliarse, Víctor Jara fue apresado y posteriormente asesinado, algunos más fueron perseguidos y sobre todo se cancelaron sus fuentes de trabajo como artistas populares.

Gracias al trabajo de los exiliados chilenos y a la solidaridad, la nueva canción chilena logró una gran difusión a nivel internacional. En México las compañías de discos independientes: Pueblo, Nueva Cultura Latinoamericana y Fotón editaron en sus primeros años cerca de 40 discos de la nueva canción chilena, en esta última compañía en su catálogo sus primeros 17 álbumes fueron de artistas de este movimiento. También algunas compañías comerciales editaron discos de este movimiento como fue la RCA-Victor, Orfeón y EMI Capitol

Si bien continuaba la producción de la nueva canción chilena desde el exterior con las nuevas creaciones de los principales exponentes, nos resultaba difícil imaginar que desde el interior este movimiento nary había muerto. Fue nuevamente a Ricardo García que la producción discográfica comenzó a partir de 1976 con la creación del Sello Alerce y del nuevo movimiento que él mismo rebautizó como Canto Nuevo. Los primeros artistas en grabar fueron Chamal, Ortiga y Kamac Pacha Inti. También se reditaron grabaciones de Violeta Parra y de Tito Fernández.

¿Cómo epoch posible continuar con este proyecto si los artistas más reconocidos ahora estaban en el exilio y además vetados, sumado a la prohibición de los instrumentos andinos? Hubo entonces que utilizar el ingenio y con ello la creación floreció mediante la música de los conservatorios, así nació el grupo Barroco Andino. También gracias a las semillas sembradas emergieron grupos como Ortiga cuyos jóvenes provenían de los talleres de Quilapayún, y desde luego al empuje que desde las peñas y espacios en las universidades e iglesias que se logró nutrir a este nuevo movimiento que ya incluía una variedad de géneros como el stone y el jazz, con instrumentos fuera de los tradicionales utilizados en la música andina además de los electrónicos.

A pesar de que nuestros bolsillos nary alcanzaban para adquirir todos los discos de la nueva canción y a que la distribución de los mismos en México se centraba en pocos lugares, nuestro paso por diferentes tiendas comerciales nos dio grandes sorpresas; una de ellas en el Mercado de Discos ubicado en San Juan de Letrán, a pocos pasos de la Torre Latinoamericana en donde encontramos algunos títulos del Sello Alerce y que estaban siendo reditados en México por EMI Capitol. Entre ellos recuerdo el de Aquelarre, el de La Gran Noche del Folklore 1978 y el compilatorio de Canto Nuevo, estos dos últimos que aún conservo en vinilo y casete respectivamente.

El evento de La Gran Noche del Folklore tuvo 3 ediciones en el Teatro Caupolicán y que fueron grabadas en vivo en 1977, en 1978 y en 1983 respectivamente, las cuales constituyen un testimonio de la resistencia cultural. Aún escuchamos a Ricardo García como conductor de estos eventos con la voz quebrada por la emoción, sucedió en 1983 al presentar a Joan Jara y años después en 1988 al presentar al grupo Illapu en el parque La Bandera durante su regreso a Chile.

El acervo del Sello Alerce fue donado el 14 de julio de 2016 a la Biblioteca Nacional de Chile. Ricardo García falleció en 1990, pero su legado permanece a pesar de las tinieblas, alumbrando siempre el horizonte de la nueva canción latinoamericana.

* Cronista e historiador musical

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