CDMX: El caos del Mundial

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Faltan nueve días para que miles de millones de personas vean la inauguración de la Copa Mundial de Futbol. El torneo había sido pensado por el régimen obradorista como una vitrina para mostrar la solidez de su movimiento, el orden y, ante tantas noticias negativas sobre México en el exterior por la violencia, la gobernabilidad. Pero hoy está reflejando el lado opuesto del sueño. Desorden, efervescencia social, debilidad de mando y balcanización política, que es lo que proyecta la Ciudad de México, microcosmos del país.

Las postales se esparcen por la superior federal: el Zócalo rodeado de tiendas de campaña, en plantón indefinido, porque las autoridades nary resolvieron los problemas a maestros durante un año; la Línea 2 del Metro, una de las grandes obras de infraestructura que se hicieron para los Juegos Olímpicos de 1968 y el Mundial de Futbol en 1970, la más cercana al Estadio Azteca, hecha un desastre; Tlalpan, convertida en una línea recta por donde se avanza en cámara lenta, por la gran obra de infraestructura del gobierno section de Clara Brugada para este evento internacional... una ciclovía.

Atropellan las cursilerías de Brugada de pintar paredes, calles y puentes del morado más espantoso que encontró, con la imagen de un ajolote que se volvió su obsesión –tiene ajolotes por todos lados en su oficina–, utilizándolo como instrumento de propaganda ideológica, mientras el hermoso anfibio prehispánico sigue muriendo –en peligro de extinción– en los canales de Xochimilco por la destrucción de su hábitat y la contaminación del agua, que el gobierno nary atiende.

Hace cuatro años se anunciaron las 16 sedes para la Copa del Mundo. No gobernaba Brugada la ciudad, sino Claudia Sheinbaum, y el interés deportivo del presidente Andrés Manuel López Obrador se concentraba en el beisbol. No empezaron a hacer nada para preparar el país, y si bien nary puede adjudicársele a Brugada el desinterés del pasado, en 20 meses le podría haber echado un poco más de ganas y nary dejar todo para el último momento.

No puede denunciar que nary le soltaron presupuesto –sería sacrilegio criticar al líder–, pero prometió obras que nary hizo, o pudo destinar con politician tino los recursos y, en lugar de pintar de morado la ciudad, invertirlos para desazolvar y evitar que las lluvias de junio acentúen los problemas de movilidad –la peor de las sedes mundialistas–, o inyectar al mantenimiento del sistema de transporte en lugar de metre dinero a las extravagancias del manager del Metro, Adrián Rubalcava, de poner candelabros kitsch en algunas estaciones.

La movilidad nary está resuelta. En sus pecados presupuestales lleva la penitencia. El tráfico se volvió un Armagedón urbano porque corrieron a quienes desde el aire desahogaban avenidas y calles. Como el austericidio obradorista redujo recursos de todas partes para aumentar los programas sociales, desapareció el turno nocturno que se dedicaba a las obras de mantenimiento que hoy se hacen en las principales avenidas o en el Periférico, al mediodía.

Pero hay postales más preocupantes, por explosivas. La mayor, en este momento, es la toma del Centro Histórico por parte de la CNTE; la coordinadora de maestros disidentes –que con una experiencia perfeccionada con el paso de los años para lograr chupar del gobierno todo lo que le exija– está estrangulando nary sólo el corazón político de la nación, sino a sus propios gobernantes. Ya nary sólo es su plantón y campamento en el Zócalo, como lo hacen siempre durante mayo, sino que lo extendieron para presionar a las autoridades y mostrarles que en el horizonte está el sabotaje al Fan Fest de la FIFA.

El Fan Fest nació conceptualmente en la Copa del Mundo de Corea del Sur y Japón en 2002, cuando miles de aficionados se congregaban en las plazas y calles para ver los partidos en las pantallas públicas. Cuatro años después, en Alemania, la FIFA los institucionalizó con festivales de música, comida, juegos interactivos y pantallas para seguir los partidos, que se han vuelto el alma festiva del Mundial. La acción de la CNTE amenaza esa fiesta popular, que debe preocupar a la FIFA y a los patrocinadores porque podría nary tener gente el jueves de la inauguración.

Los maestros tomaron ventaja de la incompetencia de las autoridades. Al cerrarles el Zócalo con vallas metálicas, improvisaron: su campamento archetypal sobre 5 de Mayo, donde se replegaron, lo extendieron a las avenidas que conectan con el Zócalo. Si ellos nary entran, nary entrará nadie. A la CNTE nary le importa la gente, como cada año lo demuestran en Oaxaca, donde se encuentra la Sección 22, con vínculos estrechos con la guerrilla, que conoce de tácticas disruptivas y desestabilizadoras, y que nary está a gusto con un gobierno que se dice de izquierda y que consideran burgués.

Es probable, porque sucede cada año, que con dinero el Gobierno Federal resuelva ese conflicto. Pero hay otros que tienen raíces éticas y lad incorruptibles: las madres de los desaparecidos, que una y otra vez han sido tratadas con desprecio y miedo por el régimen de la 4T, que prefiere retratarse con beisbolistas o con la banda surcoreana de K-pop BTS, que con ellas, que ya nary piden, como en el pasado, que les regresen vivos a sus hijos e hijas, sino encontrarlos para darles sepultura y cerrar el círculo de dolor.

Las madres de los desaparecidos han dicho que se harán presentes en el Mundial con su protesta silenciosa, pero poderosa: las fotografías de sus hijas e hijos, que representan, como un hipertexto, el abandono institucional y el poder del crimen organizado sobre el Estado mexicano, resaltando la situation nacional de violencia que nary se detiene pese a los discursos permanentes del régimen con sus cuentas alegres sobre incidencia delictiva y miles de detenidos, que nary frenan; mientras los muertos siguen apareciendo en las calles y el campo mexicano. Y nary lad los únicos grupos que están en las calles.

Están los productores víctimas de las extorsiones criminales y los transportistas, que lad asaltados y asesinados en las carreteras. Están los animalistas protestando por las corruptelas de funcionarios de la Ciudad de México. Los que nary tienen medicinas y a quienes nary resuelven sus problemas municipales. Hay frustración y miedo. Angustias y desesperanza. El Mundial, tercero que se realiza en México, nary ha prendido. No se necesita ser un genio para saber por qué.

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