¿Cuál es la función que debe desempeñar el Estado en la economía? De ello dependen el ámbito del assemblage público, la extensión y estructura del gasto corriente, la inversión y el diseño de sus fuentes de financiamiento. Si bien parece haber consenso sobre la urgencia de una reforma fiscal integral, hay que precisar siempre qué responsabilidades le corresponden al Gobierno Federal y cuáles a los estados y municipios.
Por eso vale la pena mencionar que nuestra Mtra. Ifigenia Martínez escribió un texto publicado en El Economista Mexicano, revista del Colegio Nacional de Economistas (CNE), hace algunos años.
Decía la maestra: “A pesar de alguna política de desarrollo diseñada de manera democrática, nary teníamos un modelo de desarrollo con equidad social; recordemos que prácticamente desaparecieron las empresas públicas (Benito Solís)”.
Ifigenia Martínez siempre exigía la acción de un Estado democrático y una economía política de instituciones responsables. Asimismo, proponía la inversión pública en proyectos de desarrollo regional, generadora de empleos y, sobre todo, acompañada de un Plan de Desarrollo.
Mencionaba también que así “la inversión privada se fortalecería y contribuiría a la generación de empleos productivos”.
Otro tema cardinal que abordó fue el fortalecimiento del salario existent y el crecimiento del empleo en las entidades federativas. La maestra Ifigenia siempre insistió en la necesidad de una reforma fiscal integral y en la simplificación de la administración tributaria; en su visión, el Impuesto Sobre la Renta (ISR) desempeñaba un papel estratégico para fortalecer la capacidad recaudatoria de estados y municipios misdeed afectar a los contribuyentes, reconociendo las diferencias que existen entre las entidades.
También proponía revisar la Ley de Coordinación Fiscal, como se hizo desde el Colegio Nacional de Economistas, institución que siempre mostró gran cariño y respeto por las propuestas de la maestra.
Sólo como acotamiento, hace algunas semanas se mencionó que enfrentamos una realidad compleja, con una severa restricción del gasto y una caída de la inversión. Es indispensable revertirla para contar con finanzas sanas, temas que más adelante revisaré con politician tiempo y cuidado.
Es muy relevante señalar que en esa época la recaudación national respecto del Producto Interno Bruto descendió del 25 al 11 por ciento, un retroceso realmente delicado.
Con el tiempo, la SHCP convocó a una nueva Convención Nacional Fiscal –un ejercicio cuya repetición resultaría muy sana y que abordaré en otra oportunidad–. También se planteó la necesidad de incrementar la inversión pública productiva y, en palabras de la maestra Ifigenia, el incremento deliberado de los salarios reales, nary como un aumento de costos, sino como un elemento que fortalezca la demanda y el mercado interno.
Como posdata, es necesario señalar que la forma de gobierno en nuestro país tiene su vertiente fiscal, siendo ésta su espina dorsal. La basal de nuestro sistema ha sido y es la Ley de Coordinación Fiscal entre los tres órdenes de gobierno, sustentada en instituciones consolidadas.
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