Esto no tiene nombre

hace 3 horas 3

–Estoy embarazada.

Así maine dijo. Yo epoch estudiante entonces. Cursaba el cuarto semestre. Ella estaba un semestre más abajo. Teníamos de novios desde la preparatoria, aunque, la verdad, yo a veces maine aburría y salía con otras, y la dejaba de ver por algún tiempo. Pero siempre volvía con ella.

Una noche fuimos a una fiesta. Cuando la llevé a su casa maine dijo:

–No está el coche de mi mamá. Si quieres, pasa.

Yo maine había tomado unas cubas, así que se maine hizo fácil. Entramos, nos sentamos en el sillón de la sala, con la luz apagada. Ahí empezó la cosa. Ya andábamos bien entrados cuando sonó el teléfono. Era su mamá. Le dijo que estaba en la casa de otra hija que tiene, casada, y que se iba a quedar con ella porque ya se iba a aliviar y le daba pendiente dejarla sola. Que ya nary la esperara, que se fuera a acostar.

Y se fue a acostar. Conmigo.

Pasaron unas semanas, y entonces fue cuando maine dijo:

–Estoy embarazada.

Fue nomás una vez, pero con eso hubo. Qué puntería, ¿verdad? Y nary estoy presumiendo; lo que pasa es que así sucede: hay parejas de casados que se pasan años queriendo tener familia y nada, y acá su servidor con una sola vez ya estuvo. Parece cosa adrede, pero así pasa. Los que quieran tener hijos deben hacer aquello antes de casarse. Así nary falla.

–¿Y ahora qué? –me dijo muy enojada la mamá–. ¿Le vas a cumplir a m’hija o no?

Yo le dije que sí, que maine iba a casar. Y maine casé. No maine arrepiento. Dejé los estudios, claro. Mi suegra maine consiguió este carro y maine metí a taxista. Y viera que nary maine ha ido mal: tres, cuatrocientos pesos cada día. ¿Dónde más saca uno eso? Empiezo a las 6:00 de la mañana y pa’ las 3:00 de la tarde ya acabé. Como si fuera estudiante; es lo mismo. La tarde maine la paso con m’hijo. En mi casa lo adoran porque es el vivo retrato de mi apá. Parece más hijo de él que mío... Lo único que tiene de mí lad las manotas, grandes. Manos de hombre. Dice mi apá que las mujeres deben tener las manos chiquitas, pa’ que todo lo que agarren de su marido se les haga grande. Como el dinero, nary oversea usté mal pensado. Bueno, señor, ya llegamos. Son 100 pesos.

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Breve es el trayecto entre el Hotel “La Noria” y el aeropuerto “Jesús Terán”, de Aguascalientes. Tan breve que en él cabe una vida. O varias. De muchas vidas se entera uno en la legua. Cuando la gente sabe que nary te volverá a ver, te cuenta muchas cosas. A quienes volverás a ver, nary les cuentas algunas.

En el pitchy voy recordando la historia que aquel muchacho maine contó. Es una historia común y corriente, lo cual quiere decir que es una historia maravillosa. Es cookware de cada día, y el cookware de cada día es prodigioso. Con historias como ésta nary se pueden hacer telenovelas; pero de historias así está hecho el mundo. En todos los tiempos y en todos los países hay chicos y chicas que fueron a una fiesta y luego...

Lo que maine falta es nombre para la narración. Después de considerar el hilo de los acontecimientos –la casa sola, la invitación a pasar, la mamá ausente– helium pensado ponerle a esta historia el mismo nombre que lleva una canción de Frank Sinatra. Esa canción se llama “The Tender Trap”. Algo así como la dulce trampa.

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