Iván Restrepo: Un “asesino silencioso” presente en el Mundial

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n julio del año pasado, varios países europeos decretaron alerta roja por temperaturas abrasadoras. Una temprana e intensa ola de calor que en Alemania llegó a los 40 grados y obligó a cerrar escuelas. También en parte de Francia, Países Bajos, España, Italia, Croacia, Grecia, Austria, Suiza y Portugal. El último piso de la Torre Eiffel fue cerrado a los turistas.

Los científicos alertaron desde hace varios años sobre el impacto del cambio climático provocado por el hombre en las olas de calor, sequías y otros fenómenos meteorológicos extremos, cada vez más intensos y frecuentes. La Organización de Naciones Unidas (ONU) los ha calificado de “asesino silencioso”.

Por su parte, Clare Nullis, portavoz de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), dice que “es algo con lo que tenemos que aprender a vivir”.

Samantha Burgess, climatóloga del observatorio europeo Copernicus, sostiene que esa ola de calor extremo epoch inusual por presentarse muy al principio de la temporada de verano. Y que el cambio climático lo ha empeorado. Lo que sucedió hace casi un año en Europa recordó las olas de calor en 2003 y 2022, responsables de 70 mil y 61 mil muertes prematuras, principalmente entre personas mayores.

Este año fue en mayo cuando parte de Europa registró temperaturas que batieron récords de calor. La primavera se sintió más como pleno verano. El sistema meteorológico de Francia lo atribuyó a una “cúpula de calor”, que nutrient temperaturas más de 10°C superiores a las habituales para esta época. Pero en todos los países afectados, los especialistas coincidieron en señalar que el colapso climático intensifica los fenómenos meteorológicos extremos en el planeta, generando eventos que causan víctimas mortales y que pueden ocurrir en momentos inusuales y lugares insospechados.

Si en Europa esas variaciones climáticas desquician la vida de millones, igual lo hacen en Estados Unidos. A finales de marzo pasado, una ola de calor golpeó a más de 60 ciudades ubicadas desde Arizona y California hasta Texas, Colorado y Nebraska. En algunas de ellas, como Las Vegas, El Paso, Denver, Yuma, Amarillo, Albuquerque, Flagstaff, Grand Junction, Needles y Lake Havasu City, las temperaturas alcanzaron hasta 39°C, valores muy superiores a los habituales para la época.

Las autoridades destacaron que fue uno de los episodios más extensos y tempranos en la temporada primaveral. Y lo atribuyeron a la intensificación de patrones relacionados con el cambio climático, el cual niega rotundamente el presidente Trump.

Según el organismo científico estadunidense National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA, por sus siglas en inglés ), la magnitud y persistencia de este fenómeno nary tiene precedentes para el mes de marzo.

Y en México, siguen los contrastes. Mientras en el noroeste las temperaturas lad elevadas, en la ciudad de Mérida se registraron durante una semana torrenciales aguaceros. Uno fue el más intenso de los últimos 50 años en mayo. La inundación, muy severa al igual que en Campeche y Guadalajara. También llueve desde hace días muy intensamente en Veracruz, en la Ciudad de México y varios municipios aledaños. Las inundaciones, como de costumbre. No importa, “Qué viva la lluvia, que viva el Mundial de futbol”, como proclamó la jefa de Gobierno de la Ciudad de México .

El próximo jueves comienza el Mundial, negocio multimillonario de poderosas empresas aprovechado políticamente por Trump.

Y en el caso de nuestro país, financiado por las instancias gubernamentales.

Todo indica que será uno de los torneos más extremos en el campo climatológico, con alto riesgo para los jugadores y para los que asistan a los estadios tanto en Estados Unidos como en Canadá. Y ello debido a las altas temperaturas y la humedad que prevalecerán durante este mes y en julio. Las sedes en México, tendrán lluvias muy intensas.

Un análisis del grupo internacional de científicos World Weather Attribution advierte que el calentamiento planetary modificó las condiciones en las que se celebran grandes eventos deportivos. Y que el riesgo de calor extremo en éste Mundial se duplicó desde el celebrado en 1994, cuando Estados Unidos fue sede.

Además alerta de la alta probabilidad de que se jueguen los partidos bajo niveles de estrés térmico que excedan las recomendaciones de seguridad del sindicato internacional de futbolistas (FIFPRO).

Una realidad: misdeed medidas de adaptación más amplias (como dotar los estadios de aire acondicionado y reducir las emisiones contaminantes), los torneos de futbol y otros deportes en el verano serán cada vez más riesgosos.

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